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Cómo funcionan las celdas solares orgánicas y qué las hace diferentes

Por: Alvaro Guerra Him | Publicado el: 19 marzo 2025



Las celdas solares orgánicas (OSCs, por sus siglas en inglés) representan una alternativa novedosa en la producción de energía limpia y sostenible. A diferencia de las celdas solares tradicionales basadas en silicio, estas utilizan materiales compuestos a base de carbono, lo que les otorga propiedades únicas como flexibilidad, transparencia y menor costo de fabricación.

A nivel estructural, las OSCs están compuestas por moléculas o polímeros orgánicos semiconductores que absorben la luz solar y generan electricidad mediante el efecto fotovoltaico. Este mecanismo es similar al de las celdas de silicio, pero con la diferencia de que las OSCs pueden ser ajustadas químicamente para captar diferentes longitudes de onda de la luz solar, lo que permite optimizar su rendimiento.

Las OSCs se componen de varias capas delgadas dispuestas en una estructura tipo sándwich:

  1. Electrodos transparentes (ánodo y cátodo): Permiten el paso de la luz y facilitan la extracción de las cargas generadas. A nivel de laboratorio, el electrodo comúnmente utilizado es el óxido de indio y estaño (ITO, por sus siglas en inglés) debido a su alta transmitancia y baja resistencia eléctrica.
  2. Capa activa de polímeros orgánicos o moléculas conjugadas: Es el material en donde ocurre la absorción de fotones y la generación de cargas. Una de las capas activas más empleadas es el P3HT:PC71BM que está compuesta de polímeros orgánicos, en donde el P3HT y PC71BM actúan como donante y aceptor de electrones, respectivamente.
  3. Capas transportadoras de cargas: Facilitan el movimiento de los electrones y huecos hacia los electrodos, cátodo y ánodo, respectivamente; evitando la recombinación del par electrón-hueco con el fin de mejorar el rendimiento del dispositivo.

Por otro lado, una de las principales ventajas de las OSCs es su fabricación a bajas temperaturas (menos de 200 °C), lo que las hace más sostenibles y económicas en comparación con las tecnologías de silicio, que requieren procesos de fabricación a temperaturas superiores a 1000 °C. Además, son compatibles con técnicas industriales como:

  • Solution coating: recubrimiento en solución que permite fabricar capas delgadas de material semiconductor.
  • Roll-to-roll printing: un método de impresión en rollo que permite producir OSCs en grandes volúmenes de manera rápida y económica.
  • Inkjet printing: impresión por inyección de tinta, ideal para fabricar dispositivos personalizados con menor desperdicio de material.

Estos procesos de fabricación de bajos costos han permitido que las OSCs puedan depositarse en diversos sustratos como en plásticos flexibles, telas o incluso vidrio transparente (como el ITO). Esto ha abierto la puerta a una serie de aplicaciones innovadoras, tales como:

  • Ropa con paneles solares: telas capaces de captar energía solar y alimentar dispositivos electrónicos pequeños, como sensores biométricos o GPS.
  • Dispositivos electrónicos autoalimentados: celulares, relojes inteligentes y sensores que pueden recargarse sin necesidad de una fuente de energía externa.
  • Ventanas solares: celdas semitransparentes que generan electricidad mientras permiten el paso de la luz natural.
  • Paneles ultradelgados y flexibles: utilizados en aplicaciones donde los paneles tradicionales serían demasiado pesados o rígidos.

A pesar de sus ventajas, las OSCs aún enfrentan importantes desafíos. Su eficiencia (alrededor del 20 %) es menor en comparación con las celdas de silicio o de perovskita (ambas superan el 26 % de eficiencia). Además, su durabilidad sigue siendo un reto, ya que los materiales orgánicos tienden a degradarse más rápidamente con la exposición a diversos parámetros ambientales, tales como la temperatura, oxígeno, humedad, entre otros. Por otro lado, aunque son más económicas de fabricar, aún existen obstáculos en la escalabilidad de los procesos industriales para alcanzar niveles de producción masiva con costos competitivos y rendimiento estable.

Para superar estos retos, los diversos grupos de investigación están explorando nuevos materiales con mayor estabilidad térmica y resistencia a la degradación. Algunos avances recientes han permitido el desarrollo de OSCs con encapsulantes más eficientes, aumentando su vida útil sin afectar su rendimiento.

Si bien, actualmente las OSCs aún no han alcanzado la madurez comercial de otras tecnologías solares, su combinación de bajo costo, flexibilidad y versatilidad las convierte en una opción con gran potencial para el futuro de la energía renovable. A medida que continúen los avances en los procesos de encapsulación, la búsqueda de nuevos materiales orgánicos y la optimización estructural, es probable que estas celdas solares desempeñen un papel clave en la transición hacia un modelo energético más sostenible y descentralizado.

El autor es Doctor y profesor del Departamento de Física, Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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