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Celdas solares de tercera generación: ¿Qué son y por qué son el futuro de la energía?

Por: Alvaro Guerra Him | Publicado el: 17 marzo 2025



En un mundo donde la demanda de energía eléctrica sigue en aumento y el impacto ambiental de los combustibles fósiles se vuelve insostenible, la energía solar ha demostrado ser una de las soluciones más prometedoras. Sin embargo, los paneles solares tradicionales, fabricados principalmente con silicio, presentan limitaciones en costos de producción, peso y eficiencia. Es aquí donde entran en juego las celdas solares de tercera generación, una nueva categoría de dispositivos que prometen hacer la energía solar más eficiente, accesible y adaptable a distintas aplicaciones.

A diferencia de los paneles convencionales, estas celdas utilizan materiales innovadores, como perovskitas, compuestos orgánicos, colorantes sensibilizadores, estructuras nanoestructuradas, entre otros, que permiten superar algunas de las limitaciones del silicio. Gracias a su diseño, pueden fabricarse con materiales más ligeros, flexibles y semitransparentes, lo que abre la posibilidad de integrarlas en superficies no convencionales como ventanas, techos de automóviles, dispositivos portátiles e incluso ropa inteligente.

Uno de los avances más importantes en esta tecnología es la posibilidad de fabricar celdas solares con procesos de síntesis a bajas temperaturas (100-200 °C), lo que reduce los costos de producción y hace que su fabricación sea más rápida y eficiente. Métodos como solution coating o inkjet printing permiten producir estos paneles con menos consumo energético y menos residuos, lo que los convierte en una alternativa más sostenible.

Actualmente, dentro de esta generación de celdas solares, existen varias tecnologías en desarrollo, cada una con características únicas:

  • Celdas solares de perovskita (PSCs, por sus siglas en inglés): Destacan por su alta eficiencia (superior al 26 % a nivel de laboratorio) y bajo costo de fabricación. Sin embargo, su estabilidad sigue siendo un reto, ya que se degradan rápidamente por diversos factores ambientales (humedad, temperatura, etc.).
  • Celdas solares orgánicas (OSCs, por sus siglas en inglés): Son ligeras, flexibles y semitransparentes, lo que las hace ideales para ventanas solares y dispositivos electrónicos portátiles. Aunque su eficiencia es menor a las de silicio (alrededor del 20 %), tienen un gran potencial de desarrollo.
  • Celdas solares sensibilizadas por colorante (DSSCs, por sus siglas en inglés): Se inspiran en la fotosíntesis natural, utilizando colorantes para captar la luz solar y generar electricidad. Son económicas y pueden fabricarse en diferentes colores y transparencias, lo que las hace ideales para aplicaciones arquitectónicas y decorativas. Aunque su eficiencia es mucho menor que las de silicio, siguen siendo una alternativa prometedora para entornos con iluminación difusa.

Si bien esta nueva generación de celdas solares ofrece grandes ventajas, todavía enfrenta desafíos importantes que deben resolverse antes de su comercialización masiva:

  • Durabilidad y estabilidad: Algunos materiales, como las perovskitas y los compuestos orgánicos, son altamente sensibles a factores ambientales, lo que reduce su vida útil. Actualmente, se están desarrollando encapsulantes avanzados y recubrimientos protectores para mejorar su resistencia.
  • Producción y escalabilidad: Aunque muchas de estas tecnologías pueden fabricarse con métodos de bajo costo, aún falta optimizar los procesos para que sean rentables y eficientes a nivel industrial.
  • Reciclaje y sostenibilidad: La eliminación de materiales tóxicos y el desarrollo de paneles solares reciclables o biodegradables es clave para asegurar que estas tecnologías sean verdaderamente sostenibles a largo plazo.

A pesar de estos desafíos, las celdas solares de tercera generación podrían revolucionar la industria energética al hacer la energía solar más accesible, versátil y eficiente. Su capacidad de integrarse en múltiples superficies y dispositivos permite imaginar un futuro en el que cualquier objeto pueda generar su propia energía eléctrica, desde edificios hasta teléfonos móviles.

El avance de estas tecnologías no solo representa una oportunidad para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, sino que también puede jugar un papel crucial en la descentralización de la energía, permitiendo que más personas tengan acceso a fuentes renovables sin necesidad de grandes infraestructuras. En regiones con acceso limitado a la electricidad, estas tecnologías podrían brindar soluciones innovadoras para el abastecimiento de energía en zonas rurales o comunidades aisladas.

El autor es Doctor y Profesor del Departamento de Física, Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología.

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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