Conmemoración del Día Internacional de la Obesidad
El próximo 4 de marzo se conmemorará el Día Mundial de la Obesidad, fecha que enmarca la búsqueda de acciones para concienciar a los individuos sobre esta condición y todas sus repercusiones. Esto, en miras de apoyar a la población que posee la condición, brindar educación de aquellos planes de acción que promuevan estilos de vida saludables, mejorar el tratamiento y la reducción de las desigualdades en esta enfermedad.
Según los datos del Ministerio de Salud (Minsa, 2024), en nuestro país el 72% de las personas adultas presentan exceso de peso, y de ellos el 35.3% se encuentran en obesidad. Condición que permite a largo plazo la propensión a desarrollar otras condiciones de salud como la diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales, ciertos tipos de cáncer, entre otras asociadas clínicamente.
La obesidad, es una condición que está definida según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2024) como: “una compleja enfermedad crónica que se define por una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.” Dentro de las características que la definen, están todos los aspectos multifactoriales a las que se les atribuye esta condición como: el estilo de vida, factores socioeconómicos, ambientales, genéticos, culturales, y que hacen que se tengan que ejecutar planes integrales que apoyen a aquellos afectados.
En miras de hacer planes estratégicos, las autoridades del Ministerio de Salud en conjunto con otras entidades buscan liderizar campañas que provean espacios propicios para realizar acciones en conjunto que permitan promover:
-Educación y sensibilización a aquellos individuos con esta condición, además de abordar a los que están propensos o en riesgo. Todo esto, con el fin de mejorar su estado de salud, y disminuir la prevalencia de esta enfermedad.
-Trabajo integral colaborativo entre todos los profesionales de salud vinculados a combatir esta afección. Liderizado por equipos de salud integral, que vinculen al personal médico, enfermería, nutricionista, psicología y entrenadores físicos capacitados parar abordar la problemática.
-Mejora en las normativas que protejan a la población del exceso de comidas con alto contenido tanto de azúcares como grasas, con el fin de promover ambientes y entornos saludables en la población en general.
-Sistemas que incluyan velar por la salud familiar, ya que en este entorno social también están involucrados más de un familiar con esta condición. Considerando precisamente, la educación a mejores hábitos alimenticios desde la niñez y adolescencia, promoviendo espacios saludables desde etapas tempranas.
A nivel individual, también se busca internalizar en aquellos afectados con planes que incluyan:
-Disminución del estigma, a través de grupos de apoyo que promuevan entornos propicios para que los afectados puedan integrar alternativas en conjunto. Esto con el fin de contrarrestar estereotipos que ligan a los individuos a no tratarse y aislarse de su condición.
-Actividad física regulada por profesionales que tengan el perfil integral, y que puedan abordar la problemática desde un punto de vista completo. La promoción de ejercicios físicos acorde a las necesidades de cada uno, y que vayan de la mano de un plan integral nutricional hecho para ellos exclusivamente.
-Alimentación saludable en medida de los aportes calóricos necesarios, elaborados por profesionales de la nutrición que velen por mantener los requerimientos de paciente diagnosticado. Evitando así, las dietas falsas y/o mágicas, que pueden ser de potencial riesgo para la salud.
Para mantener una lucha activa que permita combatir eficazmente la obesidad, es imperativo que las autoridades fortalezcan y se comprometan a trabajar políticas públicas con planes integrales que aborden la problemática. La obesidad, es un reto constante para la salud pública, pues posee una carga social y económica que afecta al estado.
Es esencial que los individuos afectados, tengan entornos a su disposición que le apoyen a superar estos desafíos, con redes integrales que los ayuden en el afrontamiento y resiliencia, para superar esta condición la cual es completamente tratable.
Por último, la implementación y ejecución de planes de educación en salud es esencial para abordar activamente, la problemática de la obesidad. Estos programas deben empoderar a aquellos que posean la condición, brindándoles conocimientos y herramientas necesarias para la mejora de su salud y bienestar. También es imperativo velar y enfocarse en la prevención de aquellos individuos con factores de riesgo, ayudándoles a trabajar en hábitos saludables sin que lleguen a desarrollar la obesidad. La educación para la salud también juega un papel crucial en la creación de una sociedad más equitativa, que disminuya la estigmatización hacia los afectados, creando mayor comprensión y empatía para la construcción de entornos que promuevan la salud individual y el bienestar de la población.
La autora es Docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Panamá


