Una mirada a las cicatrices psicológicas desde la psicología clínica
Parte A
“Ninguna cicatriz en mi corazón vino de un enemigo, todas vinieron de las personas que decían amarme”, Tik Tok
Esta frase es un post de tik tok, busqué quién era su autor con resultados infructuosos. Me llamó la atención por ser muy sucinta, quizás no tenga mayor valor de contenido, sin embargo, plantea el valor e impacto de los vínculos que se establecen con otras personas importantes.
Cuando se escucha el concepto cicatriz, inmediatamente se piensa en esas heridas físicas en el cuerpo producto de alguna lesión, golpe o traumatismo particular; no obstante, las cicatrices objeto de nuestro interés son las que tienen un carácter psicológico, emocional, como resultado de la interacción con otras personas cercanas o distantes.
Las cicatrices psicológicas de interés son producto de alguna herida emocional, que tienen el potencial de dejar cicatrices de diferentes tamaños, gravedad, implicaciones, consecuencias hasta la necesidad de búsqueda de ayuda especializada para que la misma sane de una manera óptima.
Algunos tipos de cicatrices pueden ser:
- Cicatrices por abuso emocional, que son producto de los malos tratos psicológicos persistentes por parte de personas cercanas: insultos, denigrar, humillar, descalificar y otros. Este maltrato va dejando una cicatriz de duda del valor personal o una dependencia emocional o bien su evitación como forma de protegerse de volver a ser heridos.
- Cicatrices por trauma infantil. Los primeros años de vida de todas las personas son de relevada importancia, en cuanto a la atención a las necesidades físicas, vitales, emocionales, sociales y otras de mucha trascendencia por el estado de dependencia hacia los cuidadores. Por esto la negligencia a las atenciones, el abandono, el enfrentarlos a realidades para las cuales no tienen madurez y otras, pueden constituir un trauma infantil. Las consecuencias que acarrean estas experiencias impactan en la autoestima, la seguridad y confianza de las relaciones con otros, depresión, ansiedad, que equivalen a ser cicatrices que pueden permanecer o, incluso, agravarse para el resto de la vida.
- Cicatrices por abuso físico, el más conocido porque es el resultado del maltrato o violencia física: golpes. Las cicatrices que quedan de esta violencia son numerosas, desde la culpa, pasando por la depresión, hasta el distanciamiento o la discapacidad.
- Cicatrices por abuso sexual, que tiene que ver con el delito de abuso sexual, ya sea con contacto físico o sin contacto, ejercido por una persona conocida de la familia, de la comunidad o bien desconocida. Las cicatrices que presentan pueden ser la depresión, ansiedad, culpa, vergüenza, ira, miedo, trastorno de estrés postraumático, entre otras.
- Cicatrices relacionales, se refieren a acciones verbales, psicológicas producto de la relación entre dos personas. Las cicatrices se dan por el grado de relación que se tenga con la persona.
- Cicatrices por eventos traumáticos, por experiencias difíciles en la infancia como la negligencia, abandono, violencia intrafamiliar, el abuso sexual. Todo ello tiene el potencial de afectar el desarrollo emocional y la capacidad de establecer vínculos seguros y estables en los años subsiguientes.
El artículo versa acerca de las cicatrices emocionales, producto de la relación persona-persona, y sólo se mencionaron algunos tipos de relaciones abusivas capaces de infringir heridas de diferentes tamaños, profundidad e impacto. Se utiliza el concepto de cicatrices para denotar que son heridas que duelen, pueden estar abiertas o cerrarse inadecuadamente, e, incluso, volverse a abrir frente a situaciones que les recuerde o se asemejen a la inicial.
La autora es Doctor en Psicología Clínica


