RIQUEZA NATURAL El agua como bien estratégico
Los seres vivientes pueden sobrevivir algunas semanas sin alimentos, pero no sin beber agua dulce. Preocupa que empiece a escasear en el mundo, por lo que se prevé que será un recurso estratégico vital en el siglo XXI, e inclusive, junto a los alimentos, podrÃa ser motivo de conflictos internacionales y fuente de poder para el que la posea en abundancia.
Tengamos en cuenta que el 70% de la superficie de la Tierra es agua, pero la mayor parte está en los océanos. Solo el 3% es dulce y de ese porcentaje la mayor parte está en casquetes de hielo y glaciares, y solo 1% es superficial y accesible.
Panamá cuenta con 52 cuencas hidrográficas, lo que representan 50 mil metros cúbicos per cápita. De acuerdo a estudios realizados, el territorio panameño está influenciado por los desplazamientos de la zona de convergencia intertropical, que origina altas precipitaciones anuales y consecuentes rÃos caudalosos (Recursos HÃdricos de Panamá, Cristobalina Pineda, UP). Sin embargo, en los últimos años, observamos la incapacidad del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales para atender el abastecimiento en puntos crÃticos de la capital. Parte del problema se agudiza con las invasiones de tierras, que con el pasar del tiempo se convierten en asentamientos improvisados, cuyos habitantes demandan la dotación de agua y, al no tenerla, cierran calles y demás.
Más allá de este dolor de cabeza para diversos gobiernos, es pertinente preguntar si estamos preparados para enfrentar una crisis que trascienda el desabastecimiento ocasional. Veamos con luces largas ¿qué sucederÃa, si por efectos del cambio climático, la contaminación o la creciente demanda para la agricultura, la industria y el consumo doméstico, el paÃs entrara en crisis por escasez? Imagine el impacto en la operación del Canal que depende de agua dulce para su funcionamiento.
El crecimiento demográfico, la falta de planificación, de educación y de conciencia para el manejo y uso adecuado del agua pueden ser otros factores que obliguen al Gobierno a tratar con seriedad este problema inminente. Debemos motivar a un debate serio, porque este asunto nos compete a todos. El ciudadano debe tomar conciencia de que el agua es un bien preciado y no se debe malgastar, como vemos a diario. La educación es la herramienta primordial para preparar a las futuras generaciones. De la toma de conciencia dependerá que se herede un paÃs desértico o uno rico, pero no en petróleo ni en recursos metálicos, sino en agua, riqueza y fuente de vida.
El autor es miembro del Think Tank UP (Centro de gestión del conocimiento de la Universidad de Panamá). ArtÃculo publicado en La Prensa 21 de abril del 2015


