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Sociología praxeológica en perspectiva cualitativa de segundo orden

Por: Manuel Calderón Pimentel | Publicado el: 07 marzo 2017



En toda investigación cualitativa, se realizan encuadre cuyos criterios se fundamentan sobre la realidad social, pero bajo un orden sistémico social, cultural, comunicativo y ecológico-ambiental, y que están referenciados en diversos autores, tales como: Delgado y Gutiérrez (1995) en Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales; Ibáñez (1994) en El regreso del sujeto. La investigación social de segundo orden; Gaitán y Piñuel (1999) en Metodología general. Conocimiento científico e investigación en la comunicación social, en donde se presenta la perspectiva cualitativa investigativa y de segundo orden o de reflexividad, destacándose los proceso del pensar, mismo que consiste en pensar mi propio pensamiento en el sistema de observadores en Foerster (1998). 

Por una nueva epistemología, que es una amplitud y amplificación sociológica en su explicar disciplinar por parte del analizador sociológico, que consisten en relacionar las intenciones para  rescatar el bagaje y conocimientos acumulados de manera experiencial y vivencial de los sujetos sociales, tomándose permanentemente sus capitales humanos, culturales, estructurales, institucionales o/y clientelares que con sus convivenciales interaccionales, se desvelan los activos intangibles y tangibles, que al combinarse e imbricarse potencian las informaciones, saberes y conocimientos se combinan y sobre todo se imbrican para potenciar y comunicar de manera intensional (con s) y extensional (con s) en los lenguajes expresados por los sujetos sociales, según el Ritual de las interacciones y Sobre el trabajo de la cara en Goffmann (1970).  

La transducción socioanalítica e intuicional y emocional, se convierte en la tercera vía, que es ampliada y complementada por el proceso constructivo de individuación humana al decir Simondon (2009), en cuanto a que todo sujeto humano cognoscente-enculturado, y más el analizador-sociólogo que ha de encuadrar aquellos encuentros y relaciones a base de las expresiones cualitativas en amplitudes y ampliaciones múltiples sobre activos intangibles y tangibles, las que al combinarse, se convierten en modelaciones propicias para las realizaciones que han de ocurrir sobre las intervenciones y las respectivas representaciones sociales que han de darse por sí mismas (como proceso autopoiético) y por las artificialidades gestadas en la emocionalidad-racional por procesos operantes de enculturalidad del convivir y escriturada en La ciencia y la vida cotidiana: La ontología de las explicaciones científicas por Maturana (1998) en donde hay engarces simples y complicantes de la realidad social, comunicativa y ecológica, mismas que han de representarse desde mi mismo hacia los demás pares semejantes, y que Baudrillard (2001) lo explica y analiza en El otro por sí mismo, y también en Heidegger (2004) en El ser y el tiempo. 

Sirve entonces estas referencialidades para implementar combinadamente la perspectiva transductiva y reflexiva, a las ya tradicionales encuadres positivistas (inductivos y deductivos), es decir, reduciendo (cosificación) las premisas epistemológicas, teóricas y las realidades objetales o empíricas, sobre determinados objetos de estudio o de investigación, que se han de sesgar cuando se cierran a través de los método positivistas o reductores de las realidades sociales. Por lo tanto, para Habermas (2002) en Teoría y praxis, que es el desbrozamiento de las procesualidades ocurrentes sobre las informaciones combinadas que producen comunicaciones con intenciones y los modos praxeológicos en los explicares, saberes, haceres y decires dándosele el sentido teórico en relación a las contrastaciones que se dan en la realidad real (empírica social, convivencial e institucional). 

Una mirada introspectiva (observancia hacia la interioridad del ego), y luego esa mirada extrospectiva (observancia sobre lo exterior del alter), nos lleva praxeológicamente a representar las realidades sociales y sus respectivas disparaciones o complejidades, sobre los que han de forjarse en constructos sistémicos del convivir humano, que según los autores: Bertalanffy (2009) en Teoría general de los sistemas; Luhmann (1998) en ¿Cómo se pueden observar estructuras latentes?; Arnold-Cathalifaud (1997) en Temas metodológicos en la investigación de segundo orden; Almaraz (1981) en Tipologías de sistemas sociales, nos permiten abstraer análisis y definiciones contundentes al inyectárseles y eyectárseles de reflexividad, sobre las explicaciones de aconductamientos sociales y políticos por parte de ciudadanos que provienen de espacios sociales altos (patrimonios por heredad,  empresarios e industriales, otros), clases medias (funcionariados, tecnócratas, profesionales, profesores o maestros, técnicos especializados, artistas, otros) y la clase baja (empleados públicos o privados, obreros, campesinos, artesanos, oficios técnicos medios, otros) que son también explicados por Bourdieu (2006) en La distinción. Criterio y bases sociales del gusto y en Razones prácticas (1999).  

Este esbozo sociopraxeológico, permite darle un proceder descriptivo, analítico y explicativo sobre los aconteceres y actitudes sociocomportamentales engramadas en la realidad sociocultural panameña, por ello, el proceso metodológico empleado por el sociólogo-analizador, es realizar una abstracción que ausculten aquellas valorizaciones diversas, utilizándose los soportes recolectores de las tipologías analíticas cualitativas y cuantitativas de las situaciones culturales, sociales, económicas, políticas y profesional, puesto que pudieran o no, operar equilibrios, reequilibrio y desequilibrios en las instituciones sociales; en relación a las líneas bases con criterios que sirvan de modelos ideales y empíricos de los ciudadanos con moralidad y ética del bien común y particular, pero más bien  exacerbándose una individuación propiciadora de actos comportamentales que sean capaces de erradicar las violentaciones, actos brutales, leseferismo abyecto e inconscientemente egoísta por las disparaciones inconfluyentes e inconcluyentes en las sociedades frágiles y que Álvarez-Uría y Varela (1989) analizan en Sujetos frágiles, la intención última que es lograr que las personas avancen y logren bienestar como sujetos hablantes, previamente liberados por su concienciación en reflexividad constructiva como sujetos sociales en procesos en el continuum de la vida como ser humano. 

*El autor es Doctor en Metodología de la Investigación Social e investigador del IDEN

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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