Factores elementarios de identidad y bienestar de juventud
Recientemente en los dÃas 6 y 7 de octubre del año 2016, estuvimos participamos en el marco del Foro de Juventud de los PaÃses Miembros de la Integración Centroamericana (SICA). Como quiera que los explicares temáticos están abiertos a marcos conversacionales y a discusiones sobre la juventud y las etapas etarias con sus respectivas vivencias de existencia humana, me atrevo a esbozar algunos planteamientos categorizados por el vocablo latino como iuventus, que comprende la terminación de la edad cronológica de la infancia o mejor dicho la adolescencia y el inicio de la adultez, existen en esta banda o rango etario, caracterÃsticas homogéneas que cuantifica a la juventud  formalmente según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como aquellas edades que inicia a los 15 años y se extiende hasta los 24 años de vida, sin embargo en la medida en que las expectativas de vidas en bienestar, estas edades en las personas pudiesen extenderse hasta los 40 años; siguiendo tales lineamientos como paÃs signatario de la ONU, la República de Panamá en el año de 2004, adoptó en sus PolÃticas Públicas de Juventud, el reconocimiento como joven al grupo etario que comprende las edades que van de 15 a 29 años, subdividiéndose en los siguientes rangos etarios: adolecentes-jóvenes de 15 a 19 años; jóvenes-jóvenes de 20 a 24 años; jóvenes-adultos de 25 a 29 años (MIDES, 2016: 15). Â
El otro aspecto teórico dimensionado corresponde a las perspectivas cualitativas, que amplÃan y amplifican transductiva y en reflexividad aquellas heterogeneidades y homogeneidades propias en la personalidad de los jóvenes, puesto que se envuelven aspectos relacionados a tomas de decisiones mediatizadas y relacionadas a los poderes de autoridades (hacia las madres, padres, hermanos/as mayores, tÃos, tÃas, entre otros, personas mayores de edad que las suya, a las autoridades escolares, policiales o gubernativas y las laborales; también se incluyen el estar en un proceso decisorio y de control sobre su sexualidad, los gustos y sus criterios, resolver necesidades propias de su edad, aspiraciones, en esta y conceptuada, han de estar dotadas por el desarrollo y crecimientos de las etapas biológicas y de experiencias de vida desde la niñez-adolescencia, que son acumuladores o haberes previos imprescindibles para la vida biológica, natural como ser vivo social-hablante, cultural y artificial. Â
La conceptualidad juventud está construida por y los actores sociales que forman parte de este grupo etario, este indispensable forjamiento de vida societaria en los jóvenes o mejor aún en factores-elementarios de identidad y bienestar de juventud en la presentividad (en el mejor decir de MartÃn Serrano), sobre el momentum vivido y la prospectividad que han de hacerse los jóvenes sobre sà mismos, convirtiéndose en fortalezas proactivas que marcan y dejan huellas sobre sus propios devenires de vida, sean estas, ecológicas, sociales y comunicativas, que aúnan comprensiva y racionalmente a través de las aplicaciones de las pruebas teóricas y empÃricas (razones teóricas e instrumentales).
Esta racionalidad concepcional, es solo un intento en un salto cuántico que analiza las causatividades que vivencian los jóvenes de hoy, sino también visionar en la praxis societaria futuros de mejoramientos integrales de vida, u aquellos desarrollos operativos en los factores-elementarios de identidad y bienestar de juventud, como actores sociales imprescindibles para el desarrollo humano que comprende salud, entorno y protección ambiental, educación, seguridad alimentaria, seguridad ciudadana, comunicación y acceso a las informaciones para los jóvenes; en donde deberán de operan libre y abiertamente, las acciones dinamizadoras que articulen espacios participativos para los saberes y haceres del conocimiento, desarrollos y las convivencias socializadoras como sociedad civilizada y postmoderna, estos espacios de participaciones conllevaran esfuerzos por parte de los Estados nacionales en sus PolÃticas Públicas para el desarrollo  diacrónico y sincrónico de los jóvenes, como seres vivientes sociales, racionales y hablantes requieren construir sus propios estares de comprensibilidad, habitabilidad y sociabilidad como actor social, por eso, las razones teóricas e instrumentales, preparan andamiajes estructurales vinculados a las relaciones intra e interpersonales, es decir, ligadas a las consecuciones en los factores-elementarios de identidad y bienestar de juventud.Â
El desarrollo y crecimiento de los jóvenes del mundo, relacionadas a la participación, el bienestar, la salud, el trabajo, la educación y las polÃticas públicas y la polÃtica electoral para la gobernación, resultan estar topadas en las cimas de las cabezas de los jóvenes de hoy, estas frases gastadas producen escozores y reacciones cuando la retórica se queda en ella misma y no avanza hacia una verdadera participación engramada de bienestares para con los jóvenes y el resto de la sociedad.Â
Es imprescindible que los jóvenes de hoy sean actores protagónicos para el desarrollo de las naciones,  proporcionárseles las condiciones necesarias y óptimas para la capacitación educacional técnica-media y tecnológica y vocacional, la formación reglada de educación técnico-profesional a nivel superior o universitaria, es decir, un capital cultural que le proporcionara movilidad y bienestar social, económico y cultural; generándose en los jóvenes formados y capacitados en un bucle integral dimensionando al capital humano, como activo de bienestar, esas acumulaciones intelectuales son propiciadoras para las modelizaciones ético-morales como ciudadanos, estilos de vida saludables, ejercicios incorruptibles al ejercer los poderes polÃticos del Estado y en las empresas privadas, practicar la libertad y la equidad de género, entre un sinnúmero de comportamientos societarios, respetuosos de las diferencias sexuales, étnicas, religiosas, polÃticas-ideológicas, etc.  Â
Tales espacios participativos en los jóvenes de hoy, son propicios para que las sinergias sean congregadas en bien de los jóvenes y la sociedad, a los jóvenes no se les pude poner simplemente como el relevo generacional, cuando en las prácticas de vidas no se les involucra para que aprenda y comprendas los compromisos a los que como sujeto social que viven en un entorno y cuyo contexto es protagónico para sà mismo (perspectiva heideggeriana del dasen o la mismidad del ser),  y las explicaciones teóricas sobre la sociedad en las sociedades. Â
El joven de hoy no pude ser mero espectador sobre los que los adultos conceptúan sobre el ser joven, que es una reminiscencia del pasado puesto que ese adulto ya vivió su juventud, cuyo contexto social vivido, contenÃa estándares muy diferentes a los que hoy el mundo moderno, tecnológico cientÃfico y las nuevas tecnologÃas que vive la sociedad de la información y las comunicaciones, que implican los usos de tales tecnologÃas con mucha vehemencia modal en las TICs, que globalizan las comunicaciones en los silos de las informaciones colgados en la web-site de la Internet, en las que las mayorÃa de los jóvenes tienen acceso a sus usos en las ciudades urbanizadas, áreas rurales e indÃgenas de casi todas las regiones de Centroamérica.Â
Conviene que advirtamos a manera de exoducción, que desde la cognición racional la comprensión ha de contemplar derechos, respetos, libertades de pensamiento, pero advirtiendo en el mismo proceso constructivo que los jóvenes posean pensamiento autónomo e independiente, una concienciación intra-interpersonal para con sus coetáneos, niños y adultos; es propicio que los jóvenes hagan una mirada que más que mirada se conviertan en mirÃadas sobre el contexto-local, nacional, regional y mundial (contexto-entorno-global) y se intervengan y practiquen las acciones participativas de convivencialidad entre los pares semejantes-humanos, según género, edad, espacios sociales y geográficos en toda la región Centroamericana.   Â
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El autor es Doctor en MetodologÃa de la Investigación Social e investigador del IDEN


