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Una semblanza a ‘El apóstol de la resistencia pacífica

Por: Félix E. Villarreal V.   | Publicado el: 03 febrero 2017



Expresiones pacifistas en la India y en muchas otras partes del mundo, se dieron el pasado 30 de enero para conmemorar el 69 aniversario del asesinato de Mohandas Mahatma K. Gandhi; incansable luchador pacifista que se destacó por ser un entregado defensor de los derechos de los indefensos de su tierra natal y por su capacidad de autosacrificio en su lucha. Esta invaluable y loable labor y entrega permitió que fuese reconocido por los pueblos del mundo como El apóstol de la resistencia pacífica. 

El científico Albert Einstein expresó en su época: «Las generaciones futuras apenas podrían creer que un hombre como Gandhi hubiera existido». Lo real es que sí existió y para muchas expresiones sociales y seguidores de la paz en el mundo, la esencia de su lucha y de su mensaje sigue viva. Aquel que habló de la sorprendente fuerza y convicción de Ahimsa (la no violencia), la que Gandhi describió siempre como el principal «síntoma de la debilidad», que obstruía el pensamiento racional y exteriorizaba el odio entre los hombres. 

El título de Mahatma, que significa (Gran Alma), adjudicado a Gandhi contra su voluntad se lo dio el bengalí Rabindranath Tagore, poeta y filósofo del movimiento Brahmo Samaj, un destacado artista, dramaturgo, músico, novelista, autor de canciones y Premio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. 

Mahatma Gandhi, profesionalmente fue un abogado, un pensador y político indio que en su recorrido dejó un gran legado a la humanidad, por su gran convicción de la igualdad entre los hombres, luchó y sufrió lo indecible hasta conquistar para su pueblo la libertad. En esa lucha implacable a través de su vida, logró modificar la configuración política e ideológica del mundo hacia la paz.

 

Considerado como un revolucionario, convencido de sus ideales y principios morales y religiosos, fue en cierta forma un caso excepcional en su forma de luchar, por haber logrado el triunfo de sus objetivos a través de la paz; allí encontró su verdadera intención y destino, pues se dedicó a luchar por los derechos de la minoría de su origen y se caracterizó por sus reflexiones profundas, por su austeridad inflexible y por ser un hombre modesto.

 

Llamó a su método de desobediencia civil «satyagraha», que significa «la fuerza de la verdad».   Con este método, sus seguidores, sin desconocer el imperio y poder de la ley como principio, rompían deliberadamente las normas que consideraban injustas, con el objetivo de ser apresados y reprimidos (como parte de su sacrificio), para así demostrar la ilegitimidad de la norma y convencer a las autoridades de justicia para así derogarla.

 

Para los inicios de 1948, la India era finalmente independiente del Imperio Británico, pero la simultánea división provocada del país se había convertido en una tragedia. Algunos historiadores describen que «los hinduistas masacraban a los musulmanes en el oeste del país, y los hermanos de estos hacían lo mismo con aquellos en el recién separado Pakistán».  Las tensiones habían alcanzado un nivel intolerable. Y ante ese crítico escenario el Mahatma Gandhi, quien se había convertido en aquel líder pacifista amado por muchos, a su vez, en objeto de odio para otros, se convertía en un blanco fácil e inevitable para asesinarlo. 

La historia registra que, el 30 de enero de 1948, a las 05:17 de la tarde, en la Birla-House conocido como el cuartel general del Mahatma en Nueva Delhi, en el patio de la casa, en medio de un rezo vespertino y frente a centenares de seguidores, el ultranacionalista y ultraderechista hindú Nathuram Vinayak Godse, descargó a quemarropa tres disparos con una pistola semiautomática Baretta calibre 38, contra la frágil anatomía de aquel hombre de 78 años de edad, por responsabilidad de Gandhi que desaprobaba los conflictos religiosos que siguieron a raíz de la independencia de la India, y por su defensa a los musulmanes en territorio hindú, lo cual fue factor causante y detonante del homicidio perpetrado por Godse. 

El Apóstol de la resistencia pacífica, al momento de morir exclamó: «¡Hey, Rama!»  (¡Hey Dios!). Esto se interpretó como un signo de que su espiritualidad, así como su idealismo en la búsqueda de la paz en su país. Estas palabras están escritas en el monumento erigido en su honor en Nueva Delhi. 

Cabe destacar, que en otros momentos de la historia, muchas expresiones y comunidades oprimidas han utilizado como referencia las enseñanzas y legado de lucha de Mahatma. Algunos de ellos como Martin Luther King en la lucha por la defensa y los derechos civiles de los negros en Estados Unidos; Aung San Suu Kyi, en su lucha contra la dictadura camboyana, Nelson Mandela en Suráfrica contra el Apartheid, entre muchos otros. 

Reconociendo el legado y su ejemplo de lucha por la libertad, en el marco del aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, cada 30 de enero en muchos países del mundo se celebra el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, reconocido por la UNESCO en 1993. En esta fecha se recuerda y reitera la necesidad e importancia de la educación para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los Derechos Humanos, la no violencia y la paz.

Gandhi fue un ejemplo de vida y de lucha. Y para muchos hombres y mujeres que luchan por sus derechos, libertades y autodeterminación en cualquier rincón del planeta, son conscientes de que las creencias de este apóstol de la resistencia pacífica, sin lugar a dudas, cambiaron la alineación política e ideológica del mundo.

Las cenizas de Mohandas Mahatma K. Gandhi fueron vertidas en pequeñas urnas y enviadas por toda la India para la posterioridad de efemérides y eventos conmemorativos. La mayoría de ellas fueron vertidas en el Sangam (confluencia de tres ríos) en Allahabad, el 12 de febrero de 1948. 

Centros de enseñanzas, monumentos y obras artísticas se han confeccionado en muchas partes del mundo, que a su vez, se han convertido en puntos de encuentros para recordar y rendirle homenaje cada año al Mahatma Gandhi, hombre singular e irrepetible, austero, humanista e incansable defensor de la paz en su tiempo.


 

 

*Publicista y Comunicador Social, con especialidad en Docencia Superior.

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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