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Consideraciones en torno al Día Mundial del Medio Ambiente

Por: Félix E. Villarreal V. | Publicado el: 05 junio 2016



En el advenimiento de celebrarse el 5 de junio de 2016, El Día Mundial del Medio Ambiente; vale evocar que este acontecimiento fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas ONU, bajo la resolución del 15 de diciembre de 1972; en el marco de la Primera Conferencia Mundial, cuyo tema central fue El Ambiente, realizada en Estocolmo, Suecia. Un tema histórico de grandes debates y controversias en la humanidad, que la ONU, desde sus inicios, ha utilizado para fomentar la concienciación y sensibilización mundial sobre la conservación del medioambiente, en la dirección de promover la educación y la participación ciudadana por la conservación y las acciones políticas de deben asumir los Estados en este tema de responsabilidad mundial.

Hace cuarenta y cuatro años, la ONU, dentro de los objetivos planteados como organismo internacional,  darle un rostro más humano a los temas ambientales, ha sido su prioridad, y de esta forma motivar a que los ciudadanos del mundo se conviertan en agentes activos en función del desarrollo sostenible y equitativo en la conservación del medioambiente o ecosistema como lo define Leonardo Boff; en la dirección de promover y ponderar el papel de las comunidades en el cuidado y cambio de actitud hacia los temas ambientales; fomentando en esa dirección la cooperación participativa para que todas las naciones y personas puedan disfrutar y adaptarse a un futuro  algo equilibrado y seguro para la humanidad.  

En este asunto global sobre el medioambiente, vale rescatar lo que en su momento el Papa Benedicto XVI, en una de sus encíclicas, renovó la invitación aeliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto humano hacia el medio ambiente. Recordándonos de esta forma que el mundo no puede ser analizado solo; aislando este tema como uno de sus principales aspectos, porque el libro de la naturaleza es uno e indivisible, que incluye el ambiente, la vida, la familia, las relaciones sociales, etc. Por consiguiente, la degradación actual de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela el comportamiento y la convivencia humana. 

En muchos países del mundo, la celebración de esta fecha es una oportunidad para debatir y reflexionar sobre la actual condición de nuestro ambiente planetario. Para algunos gobiernos, como administradores del Estado, es considerado para firmar o ratificar acuerdos y/o convenios nacionales e internacionales relacionadas con el manejo ambiental y las políticas públicas de acción y de planificación económica y auto sostenible.

Es también una efeméride válida para realizar múltiples actividades a nivel mundial que van desde: encuentros culturales, manifestaciones artísticas, conciertos ecológicos, manifestaciones y concentraciones de calles, ensayos y escritos, reportajes, concurso de murales, dibujos o afiches en las escuelas, colegios, y universidades; jornadas académicas, charlas, foros, conferencias, plantaciones de árboles, campañas de reciclaje y de limpieza en calles, ríos, playas, entre otras actividades, siempre enfocadas en el cuido y conservación de nuestro medioambiente.

Sin embargo, la otra cara de esta realidad, al margen de todos los esfuerzos importantes y positivos mencionados en líneas anteriores; cada vez más se evidencia en ese grave daño y deterioro que viene padeciendo nuestro entorno a nivel mundial a consecuencia y responsabilidad del hombre; dueño y amo de las grandes industrias y trasnacionales, mineras, madereras, petroleras, hidroeléctricas, pesqueras, entre otra, que en nombre del desarrollo y el fortalecimiento de las economías de los Estados, irrespetando las leyes de protección del medioambiente, los protocolos, convenios, resoluciones o acuerdos internacionales el planeta tierra hoy está gravemente afectado y en agonía,  manifestando graves consecuencias y fenómenos naturales inexplicables, que a su paso están afectando grandemente a poblaciones indígenas, campesinas y pueblos marginados en la exclusión y la pobreza extrema de nuestros países.

En proporciones macros, en nuestro planeta se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables, que van desde residuos domiciliarios y comerciales, residuos minerales, carbónicos, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos, que poco a poco están destruyendo la vida misma de nuestra Casa común definida por el Papa Francisco. Quien en su Carta encíclica Laudato Sí # 21 manifiesta que: La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquerías. En muchos lugares del planeta, los ancianos añoran los paisajes de otros tiempos, que ahora se ven inundados de basura. Tanto los residuos industriales como los productos químicos utilizados en las ciudades y en el agro pueden producir un efecto de bio-acumulación en los organismos de los pobladoresMuchas veces se toman medidas sólo cuando se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas.

En el caso de Panamá, como parte del corredor biológico Mesoamericano y que ha sido reconocido mundialmente por los organismos internacionales de conservación ambiental y por las Naciones Unidas como sitio clave de una  gran variedad y extensa concentración de biodiversidad y de especies; ya se ha evidenciando con mucha fuerza las graves consecuencias, producto del desorden y deterioro que se ha venido ocasionado a la madre naturaleza con la devastación los manglares, la tala indiscriminadas de la reserva de nuestros bosques, los rellenos ilegales en los ríos, la contaminación y demás; claramente reflejadas en las pasada época de sequias en provincias centrales a consecuencia del fenómeno de El Niño, y que ahora con la llegada de las lluvias, ya se han sentido las consecuencias de las primeras inundaciones, deslizamientos de tierra, desbordamientos de ríos; acompañados de otros fenómenos inesperados como la caída de granizos, los denominados gusnados o tornados, que en cuestiones de minutos ha dejado a su paso desastres en humildes hogares.

Todas estas manifestaciones y descontento de la madre naturaleza, producto del grave daño que se le está ocasionando, debe llevarnos a una profunda reflexión como individuos y como colectivos ciudadanos, tomar conciencia para re-educarnos en este importante tema, asumir posiciones enérgicas en la defensa y conservación de toda esa riqueza natural que aún nos queda como panameños, y de igual forma hacer valer y respetar las leyes ambientales, exigiendo a los gobernantes que  cesen las concesiones mineras e hidroeléctricas, y que apliquen las sanciones correspondientes a todas aquellas industrias y trasnacionales que continúan talando los bosques, saqueando nuestras tierras, secando nuestros ríos y contaminando el medio ambiente que aún nos queda en el país.

* Publicista y Comunicador Social, con especialidad en Docencia Superior

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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