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Redes sociales y bienestar psicológico

Por: Francisca Domínguez Núñez | Publicado el: 22 julio 2026



El avance en materia de las tecnologías de la información y comunicación han traído las controversiales redes sociales que son plataformas digitales que fueron diseñadas para facilitar el acceso a la interacción, conexión e intercambio de información entre las personas, grupos y organizaciones. Mediante esta virtualidad las personas pueden crear comunidades para facilitar el intercambio de información, contenidos o bien la comunicación con mejor accesibilidad sin limitación geográfica.

La salud mental debe ser entendida como ese “estado de bienestar emocional, psicológico y social que posibilita hacerle frente a las tensiones de la vida, trabajar productivamente y contribuir a la comunidad (OMS)”. Lo anterior conlleva el poder tener una relación sana consigo mismo y con los otros. La salud mental no es estar o ser felices perennemente, o la ausencia de dificultades, por lo contrario, implica tener las competencias o estrategias psicológicas para hacerle frente a las situaciones tensionales del diario vivir.

Las situaciones de orden mental pueden ser de carácter cotidiano o bien consideraciones de mayor potencial pudiendo tratarse de un trastorno mental. La higiene mental es la estrategia para, de alguna manera, manejar las tensiones usuales del diario vivir, como puede ser la actividad física, alimentación balanceada, sueño reparador, relaciones sociales sanas y nutridoras, y muchas otras; es decir toda una serie de acciones tendientes a cuidar esa salud mental de una forma cotidiana. Sin embargo, se dan situaciones que, muchas veces, superan las estrategias usuales o bien la persona considera no poseer los recursos psicológicos para su manejo y se requiere consultar con un profesional, como pueden ser una tristeza persistente, el sobrepensar, procrastinar y muchas otras. He aquí donde el público en general puede estar en riesgo de caer en consejos o recomendaciones dadas por una persona no facultada o bien generadas por alguna inteligencia artificial, o bien considerar que la respuesta a su queja está en las redes sociales o dejarse guiar, absolutamente, por las respuestas obtenidas en estas plataformas.

El auge de plataformas como Instagram, TikTok, Facebook, X (anteriormente Twitter) y Snapchat en este siglo han transformado la manera en que las personas se relacionan, acceden a la información, abordan diferentes dificultades, regulan sus emociones y dificultades en materia de salud mental. Señalado de esta manera no representa mayor problemática; sin embargo, la misma se puede generar con el mal uso, la vulnerabilidad personal y el contexto social que rodea a la persona.

El buen uso de las redes sociales en materia de salud mental es posible, siempre y cuando se haga desde un nivel de madurez biológica, psicológica, social e incluso legal; teniendo claro los objetivos que se logran mediante dicha red social o para el cual fue creada, así como, también, tener presente que las consideraciones en materia de salud mental son complejas, multidimensionales, deben ser abordadas con alta responsabilidad. Por ejemplo, si se tiene un dolor dental se tiene que ir al odontólogo, no donde cualquier persona.

El peligro del mal uso de las redes sociales podría estar en los siguientes puntos:

  • Uso problemático de las redes sociales que hace referencia a un patrón persistente de su utilización excesiva que produce un deterioro significativo en la vida académica, laboral, familiar o interpersonal. Este punto no está tipificado como trastorno mental por el Manual Diagnóstico y Estadístico de la Salud Mental (DSM-5 TR), sin embargo, se reconoce las complicaciones que genera en la vida del sujeto.

Este mal uso conlleva aislamiento social, alteración del patrón del sueño y de la alimentación, interferencia con las tareas académicas y laborales diarias, pérdida de control sobre el tiempo de uso. La persona hace uso de las redes sociales como el gestor de las respuestas a sus preocupaciones en materia psicológica, lo cual representa un peligro.

  • La tolerancia a la comparación social, que es un fenómeno que se amplifica en las redes sociales mediante la presentación de imágenes idealizadas de belleza, éxito, logro, familia y otros atributos personales y sociales; material con el que la persona empieza a compararse, y la mayoría de las veces es un objetivo inalcanzable.
  • Búsqueda de autoestima y validación corporal en un espacio que promueve cuerpos ideales o casi imposibles de alcanzar, toda vez, por el uso de los filtros digitales, retoques fotográficos o bien contenidos editados. Esto puede traer como consecuencia una preocupación excesiva por la imagen corporal, ansiedad social, temas depresivos, trastornos de la conducta alimentaria, problema de autoestima, otros. Hay un alto riesgo de críticas negativas, de bullying digital o una falsa referencia para su salud mental.
  • Búsqueda incesante de likes como manera de reconocimiento o validación social representado por el número de seguidores, los comentarios, lo que se comparte y sobre todo los “me gusta”. Constituyendo un alto riesgo de depender emocionalmente de las redes sociales, con necesidad de ser reconocido, miedo a ser rechazado, riesgo de involucrarse en conductas dirigidas a obtener aceptación.

Existen otros puntos que deben ser analizados como el papel de los influencer, la publicación de información falsa o bien la sobrecarga de información. Ciertamente los mayores consumidores de las redes sociales son un público joven que puede ser vulnerable a dar por sentado todo lo consume, lee o ve en dichas redes sociales (éxito desmedido, poder, alcance, bienestar), lo cual, la mayoría de las veces no es real o sostenido en el tiempo.

Bibliografía

American Psychiatric Association. (2022). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). American Psychiatric Association Publishing.

UNESCO. (2023). Guidance for Generative AI in Education and Research. UNESCO.

World Health Organization. (2022). World Mental Health Report: Transforming Mental Health for All. WHO.

World Health Organization. (2024). Social media and youth mental health: Emerging evidence and public health implications. WHO.

La autora es Doctora en Psicología Clínica-Psicoterapeuta Certificada y docente universitaria

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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