El Freelance y el Mito de “no tener jefes”
Conversando con mis estudiantes de primer año sobre el ámbito laboral en el que se desenvuelven los diseñadores gráficos, debatíamos sobre las ventajas y las desventajas de trabajar en agencias, in-house o prestando servicios profesionales como freelance. Cada una de estas áreas guardan grandes diferencias entre sí y conocerlas permite al diseñador elegir con más conciencia y laborar dónde más cómodo se sienta.
La idea principal de explicar estos temas desde el inicio es brindarles información a los estudiantes para que se visualicen a sí mismo en un área laboral que más les guste, pero con el pleno conocimiento de las condiciones y riesgos que las acompaña. Y es que cada área tiene sus pros y contras. Algunas tienen flexibilidad de horario mientras que otras el horario de trabajo es extendido. Por otro lado, puede que algunas ofrezcan mayor seguridad laboral que las otras. Los estudiantes suelen conocer sólo los beneficios desconociendo los riesgos.
La mayoría de los estudiantes se visualizan a sí mismos como diseñadores freelance. Durante el intercambio de opiniones, ellos suelen expresar su preferencia por el trabajo independiente o autónomo. Esta elección no es de sorprender considerando las ventajas que ofrece: libertad para elegir los proyectos, tener contacto directo con los clientes, flexibilidad de horario y de ubicación. Lo que sí sorprende es la razón por la que eligen ser diseñador freelance: “No tener jefes”.
He sido diseñadora gráfica por 20 años y laboro de manera independiente. El hecho de no tener un “jefe”, en el sentido más estricto de la palabra, no significa que no exista una figura a la que me subordine y tenga que reportar. De hecho, los independientes tenemos más de un jefe: Nosotros mismos y los clientes. “Ser tu propio jefe” es otra de las famosas frases que suele acompañar los sueños de los estudiantes cuando manifiestan su deseo por trabajar como independientes. Ser tu propio jefe no es un mito de ser diseñador freelance, pero tampoco es toda la realidad.
Como independiente se debe aprender a manejar más de un proyecto a la vez, más de un cliente a la vez. Es decir, si como diseñadora tengo cuatro clientes en un momento determinado, les reporto a cuatro jefes dando instrucciones, y está el otro jefe que me fiscaliza, yo misma. En este escenario, los cuatro jefes están en una jerarquía horizontal. Todos mandan, todos ordenan, y a todos hay que reportarle. No se le puede decir a uno: “Espérame unos días a que termine el proyecto de los otros tres”. En el momento en que aceptaste el proyecto deberás atenderlo.
También está el escenario en el que le confiesas a un cliente que no puedes atenderlo de inmediato, que puedes iniciar a diseñar su producto dentro de un mes, acorde con tu estimación de tiempo para terminar los proyectos que ya tienes en mano. Pero resulta que estos proyectos se extienden y toca iniciar otro sin haber terminado los diseños pendientes.
Ser diseñador freelance exige mucha disciplina y la habilidad de gestionar el tiempo. Esto aplica para diseñadores gráficos, así como a independientes de cualquier profesión. Ser autónomo no es fácil, exige muchos sacrificios, pero tiene sus recompensas si se sabe cómo trabajar. Pero es importante desmitificar esta modalidad de prestación de servicio.
La autora es Magister en Diseño Creativo y profesora de la Facultad de Arquitectura y Diseño en la Universidad de Panamá.


