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La Autofagia, claro ejemplo de la Logística Inversa Corporal, una vía para la Salud

Por: Guillermo Santamaría Vallejos | Publicado el: 15 septiembre 2021



“Ciudadanos sanos son el mayor regalo que cualquier país puede tener (Winston Churchill)

Aperitivo

Es tan conocido el término, que lo han gastado de tanto usarlo, nos referimos al de logística, que cogió beligerancia, ahora con el proceso de vacunación, en donde se ha sentido su impacto técnico, de tal forma que, se está en el umbral del 50% de la población cuenta con las dos dosis de vacunas; aproximándonos a la inmunidad de rebaño, que debe ser entre el 70-80%.

Conceptualmente, el término, abarca todas aquellas actividades, que hagan posible, la satisfacción de las necesidades de la población, ya sea con bienes o servicios, en la cantidad correcta, la calidad pactada, además en el punto o lugar y en el momento estipulado, pero al menor costo, o sea, es una optimización con restricciones (multiplicadores de Lagrange).  Es un proceso, que incluye aprovisionarse, transformar o producir y distribuir, hacia los centros de consumo donde se encuentran los consumidores o usuarios, de izquierda a derecha (aprovisionamiento-producción-distribución-consumidores), se mueven los materiales, pero desde allí, se genera un cumulo de información (consumidores), que permiten adecuar el proceso logístico a los deseos expuestos de los consumidores. A esto, también se le conoce como logística directa.

Logística inversa

Hay que tener claro, que la logística directa termina una vez, el consumidor satisfaga su necesidad, que, en el caso de los bienes, pasan de productos a productos fuera de uso (PFU).  Pongamos, por ejemplo, la campaña de vacunación, el objetivo es vacunar a la población, a fin de lograr la inmunidad de rebaño, para mitigar el impacto de la pandemia.  A tal fin MINSA, ha organizado, personal, sistema informático, centros de vacunación, la adquisición de los viales, cadena de frio, jeringuillas entre otros, esto es la logística directa, pero una vez se inocule al ciudadano queda de dicho acto, la jeringuilla con la hipodérmica, esto es PFU y entramos en un dilema, ¿qué hacer?, en este caso, organizar las actividades pertinentes, a fin de disponerlo con las medidas de bioseguridad pertinente, ya que se trata de un desecho peligroso ( que por cierto desconocemos como lo están resolviendo).  Fíjese, que el inicio de la correcta disposición, es a partir del consumidor, a esto le llamamos, logística inversa.  Otros ejemplos, el reciclaje, que se inicia determinado producto satisface una y necesidad y es un PFU, aquí no es desecho, sino recurso para nuevos productos, el asunto es darle valor, decía un autor, que “el desecho es un recurso en el lugar equivocado”, un ejemplo, que uso en el aula, es cuando las amas de casas, hacen el famoso arroz frito de combinación, es nada menos que el reciclaje de los sobrantes de la semana, panameñas vida mía, están en la logística inversa. La esencia de esta novel actividad, es viabilizar la economía circular (producir usar y reutilizar), que a su vez tiende a una economía sostenible, por la sencilla razón que los recursos son escasos, que, ante una sociedad consumista, basada en una economía lineal (producir-usar y tirar), ponía en peligro las generaciones futuras y de igual forma se preocupa por el ambiente.

¿Autofagia, logística inversa corporal?

Literalmente significa comerse así mismo, es un proceso fisiológico, que su estudio ha merecido dos premios Nobel de medicina, en 1974, a Crhistian Duve .Descubrió las funciones físicas de los lisosomas (es donde se da lugar la degradación celular, con el auspicio de enzimas hidrolíticas o proteolíticas, dando lugar a la autofagia –digestión celular de material intracelular de origen interno o la heterofagia de procedencia externa) y  la peroxisomas (se trata de un orgánulo – parte de una célula con una función específica- oxidativo).

Para el año 2016, el japonés Yoshinori Ohsumi, se le otorga el premio, por sus investigaciones al respecto, pero es importante señalar que “el concepto emergió durante la década de 1960, cuando los investigadores observaron que las células podían destruir sus propios contenidos, encerrándolos en membranas y enviando los vesículos ( Pequeño saco intracelular encerrado en una membrana que almacena y transporta sustancias dentro de la célula, y resultantes) al lisosoma, un orgánulo celular encargado del reciclaje     

Las células emplean la autofagia para obtener energía y materiales de manera rápida en caso de inanición o situaciones de estrés. En infecciones, las células también utilizan la autofagia para eliminar bacterias o virus invasores. El mecanismo sirve a su vez como sistema de control de calidad para deshacerse de proteínas u orgánulos defectuosos, que van surgiendo de manera natural con el envejecimiento.

Por otra parte, la comunidad científica ha detectado que las mutaciones en los genes de la autofagia pueden provocar enfermedades. Y que el propio proceso de autofagia está implicado en varios trastornos, incluyendo el cáncer y el párkinson, además de participar en la respuesta a las infecciones y en la adaptación a la falta de alimento.” (Diario el País de 3 de octubre de 2016).  En resumen, se puede concluir que el proceso fisiológico, denominado encaja en la definición de la logística inversa, tal como la describimos.

¿Autofagia, una vía para la salud?

“Un estado de bienestar físico, mental y social, y no sólo a la ausencia de enfermedades”, así define la Organización Mundial de la Salud, el concepto de salud, pero cómo ese proceso fisiológico de logística inversa, puede coadyuvar a la salud?     “Los principales beneficios asociados a la autofagia son la neuroprotección (mejor mantenimiento de nuestro sistema nervioso); la prevención contra ciertos problemas metabólicos relacionados con las grasas y las proteínas; y, por supuesto, el envejecimiento, que es donde brilla más su papel. Esto tiene aún más interés en la medida en la que existen, como hemos dicho, tratamientos farmacológicos y estilos de vida que son capaces de intensificar la autofagia. Con esta línea de argumentación, es fácil llegar a la conclusión: entonces, si incentivamos la autofagia, mejoraremos la salud de las personas, ¿verdad?” (https://www.xataka.com/medicina-y-salud)

 Una manera sencilla de incentivar la autofagia es mediante el ayuno intermitente, que se define como “El ayuno intermitente implica abstenerse total o parcialmente de comer durante un tiempo determinado, antes de volver a comer de forma regular. Algunos estudios sugieren que esta forma de comer puede ofrecer beneficios como la pérdida de grasa, una mejor salud y longevidad”. 

El autor es Magíster y Docente Universitario

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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