El tema de los recientes graduados de Derecho
Hay una tendencia natural cuando se analizan temas sociales. La desconcentración sobre el punto en cuestión (el tronco), para deslizarse por las ramas. Cierto es que las ramas son importantes para conocer y comprender el tronco. Por lo tanto, su análisis simultáneo es necesario, pero sin olvidar que no son el tronco.
En el tema que ha surgido en los últimos dÃas con relación a los recientes titulados en Derecho y Ciencias PolÃticas, es fundamental tener presente cuál es el punto en cuestión y cuáles son los factores que están incidiendo en él. A nuestro parecer, el punto en cuestión es la calidad en la enseñanza en esta especialidad y la excelencia en la formación de los egresados, por parte de las distintas universidades que ofrecen la carrera.
Entre los factores que pudieran estar incidiendo en el tema, están el fenómeno de la proliferación, el debilitamiento de la facultad pública y la cultura del panameño. Veamos cada uno de estos tres factores.
- La proliferación de facultades de derecho y la ausencia, o el poco o nulo control existente.
Partimos diciendo que en Panamá es innegable la responsabilidad que tienen las universidades particulares en el problema de la calidad de la enseñanza del Derecho y de la excelencia en la formación de los egresados. Pero la existencia o no de las universidades particulares no es el punto en cuestión. Hay muchas universidades de este tipo que aparecen en los primeros lugares del Ãndice de audiencia.
No hay que tener miedo a competir. La competencia es sana y provechosa cuando estimula a ser mejor y ofrecer servicios de calidad. Lo que hay que garantizar es que la calidad no sea exclusiva para los que tienen dinero. Es probable que estas universidades hayan motivado a que universidades públicas mejoren sus servicios, para beneficio de todos, sin distingo de clase social, sexo, raza o religión.
El problema no radica en su existencia. El mismo obedece a la ausencia, o al poco o nulo control que existe en la creación, el funcionamiento y la permanencia de las universidades particulares. En la ausencia, o al poco o nulo seguimiento que existe respecto a sus ofertas académicas. Esto ha dejado a sus propietarios en libertad para actuar en el sector educativo conforme a sus designios, en algunos casos en perjuicio del compromiso que conlleva este servicio público, destinado a hacer realidad el derecho-deber humano de la educación.
- La existencia de una Facultad de Derecho pública debilitada, consumida en sus propias carencias y dificultades.
La existencia de una Facultad de Derecho pública vigorosa, emprendedora, exitosa y prestigiosa, con un liderazgo sólido y creciente, es la tarea para seguir. Es la condición inmejorable para enfrentar el problema. La Constitución Nacional le reconoce a la universidad oficial, la atribución de garantizar los tÃtulos y grados académicos que expiden las universidades particulares. Esta misión compromete al fiscalizador, para ser el vivo ejemplo de la calidad en la enseñanza y en la formación de los profesionales. Ser el ente controlador supone una condición incuestionable. Como en todo acto humano, las atribuciones constitucionales y legales suponen credibilidad, a efectos de que el ejercicio de las facultades goce del mayor nivel de receptividad, efectividad y eficacia.
Una facultad pública debilitada o en proceso de debilitamiento, con carencias y dificultades que afectan su propio desempeño en el aseguramiento de la calidad (v. gr. el clientelismo que facilita la selección de docentes por razones ajenas a su formación académica y profesional, la eliminación de asignaturas imprescindibles, la formación desigual en función a los docentes, profesores dando asignaturas que no son de su especialidad o dando distintas áreas del Derecho, instalaciones en estado deplorable, deficiencias en los servicios administrativos, etc.), facilita de mayor manera el descontrol que existe y la amarga realidad panameña.
Cómo aspirar a garantizar una efectiva y eficaz fiscalización, si también tenemos problemas que nos afectan. TodavÃa más, si estos problemas son de conocimiento público y de los fiscalizados.
- La cultura y la realidad social del paÃs.
El interés por sobrevivir y obtener mayores ingresos en teorÃa deberÃa elevar la competencia, de manera que quien produzca mejores productos está llamado a prevalecer. Es decir, las universidades que formen mejores abogados deberÃan opacar o enterrar a las que forman pésimos profesionales del Derecho. Pero en Panamá esto no es asÃ. El costo del servicio y las facilidades para obtener el tÃtulo, son aspectos tomados en cuenta por muchos estudiantes, a la hora de seleccionar la universidad. Esto lo saben los propietarios.
 En este punto, la facultad pública serÃa determinante, ya que sus costos son los más bajos e insuperables. Este hecho, más sus buenas instalaciones, la calidad de sus servicios académicos y administrativos, sumados a la facultad constitucional de ser garante de los tÃtulos y grados académicos, serÃan los ejes sobre los cuales descansarÃan sus esfuerzos exitosos por evitar la proliferación de universidades particulares y el bajo nivel de la enseñanza que imparten.
Para ello, es importante que la facultad pública trabaje paralelamente en los puntos que la fortalezcan y la hagan ser de primer nivel. Trabajar por el prestigio que dan las instalaciones y facilidades tecnológicas, asà como la calidad de los servicios propios del centro educativo por excelencia del paÃs, en materia de investigación y desarrollo de las ciencias jurÃdicas y polÃticas, y en materia de formación de profesionales del Derecho y politólogos.
La facultad pública debe apuntar hacia estos dos retos, teniendo presente que la pérdida de liderazgo favorece al estatus actual.
*El autor es docente en la Facultad de Derecho y Ciencias PolÃticas de la Universidad de Panamá


