Ética la clave para rescatar el buen periodismo
El periodismo como profesión hoy dÃa enfrenta uno de los sus mayores dilemas para subsistir entre las redes sociales, las fake news y un modelo de negocio agotado que amenaza a los medios de comunicación tradicionales.
En Panamá, los medios tradicionales están representados por grupos comerciales que en la mayorÃa de los casos han apartado el buen periodismo por las prácticas mercantilistas que incluyen callar frente a las decisiones tomadas por el poder del Gobierno y Económico.
Ante esos panoramas se acorrala uno de los principios claves del buen periodismo: la ética. Es una palabra clave en toda la cadena periodÃstica, desde directores, editores y reporteros.
Hace 20 años en Panamá, aún la profesión del periodista hacÃa mucho énfasis en su ética y los dueños de medios daban más rienda a la independencia de sus publicaciones.
Ello cambió drásticamente por temas de la economÃa del paÃs que llevó al recorte de los gastos de publicidad y a la caÃda de los lectores en el caso de los periódicos, como efecto directo de un relevo generacional que apuesta a la tecnologÃa e inmediatez.
Ese cambio es el que ha permitido proyecta la desaparición a un futuro corto de los medios impresos si no se reconvierten.
Lamentablemente e concepto de reconversión ha sido entendido como un llamado al recorte de gastos y operaciones con llevando al deterioro del periodismo bueno y ético.
Los primeros departamentos en ser anulados o reducidos al mÃnimo han sido las unidades de investigación. Cuando para ilustres periodistas como Gabriel GarcÃa Márquez el periodismo y cada una de sus piezas van hiladas a la investigación. Es decir, que cada buena nota es resultado de una investigación.
Hoy dÃa hemos dado paso a supuestas unidades de investigación que solo tienen sus bases en información que le filtra el Gobierno a su conveniencia. Investigaciones enlatadas que son replicadas por medios que supuestamente practican independencia y transparencia, pero ello es totalmente falso.
Ya estos medios ni siquiera revisan si ese tipo de información que les llega se obtuvo de manera ilegal, violando derechos de privacidad, derecho a la defensa de terceras personas, y afectando la presunción de inocencia de los mencionados. Cuando nos referimos a estas investigaciones enlatas, nos referimos a datos privados a lo que solo puede tener acceso el Gobierno violando disposiciones legales como el secreto bancario y otras irregularidades.
Es asà como algunos medios de comunicación se vitorean de revelar detalles de cuentas bancarias, sin asumir que están cometiendo un delito.
Peor aún, algunos medios se han convertido en el cómplice del gobierno lanzar informaciones que luego y coordinadamente el Ministerio Público abra procesos legales que regularmente se convierten en campaña de persecución polÃtica.
En conclusión, el periodismo en Panamá atraviesa por un grave deterioro en donde la profesión se ha distorsionado dentro de los medios tradicionales. Ese periodismo perdido estuvo tratando de ganar espacio en los medios digitales buscando una nueva generación de lectores, pero ya estos espacios se han convertido en otra herramienta para las campañas sucias y las denominadas Fake News.
Como consecuencia, tenemos una comunidad que le cuesta tener información verdadera y ello se ha reflejado en el tema de las vacunas contra la Covid-19 donde la desinformación es viral.       Â
La solución para regresar al buen periodismo parece estar muy distante. Es un tema de distorsión estructural que conllevarÃa a un titánico trabajo por volver a cultivar la ética entre periodistas, empresarios, gobernantes y ciudadanos.  Â
El autor es estudiante de Periodismo


