La Ética PeriodÃstica en relación con los Derechos Humanos
En el campo de la ética y el periodismo, es bien conocido y casi tácito que el periodista que busque ejercer correctamente el oficio, debe seguir una serie de principios encaminados a una sola cosa: hacer el bien. A grandes rasgos, es todo lo que debemos procurar. Sin embargo, esta frase tiene mucho de lo cual reflexionar.
Cada periodista está llamado a promover el avance social, informar hechos veraces, educar a su público y sobre todo, hacerlo con valores en medio de ese proceso. Mucho de ello también puede relacionarse al respeto de los Derechos Humanos, tanto los propios como los del resto de los ciudadanos, especialmente los partÃcipes de la información. Por lo tanto, el periodismo no está sujeto únicamente al derecho de la libertad de expresión: hay mucho más que conceptualizar y definir.
En primer lugar, es bueno recordar que los Derechos Humanos fueron creados para proteger la libertad, igualdad y dignidad de todos, con base en la promoción de una convivencia social justa y pacÃfica. A diferencia de un trabajo de oficina en el que una secretaria impactará únicamente su entorno profesional cercano, el periodista lleva la gran responsabilidad de interactuar cada dÃa con las necesidades, problemáticas y hechos relevantes de una población de la que usualmente es parte. Asà pues, tomamos importancia como documentadores de la historia.
Por medio de la información, tomamos nota el desarrollo humano de nuestro entorno local y damos paso a la conexión de las dificultades de unos con las soluciones de otros. En ese proceso, todos los periodistas están llamados a procurar mostrar la verdad desde la dignidad de cada ser humano, sin violentar su persona. Al mismo tiempo, el objetivo es llevar al público información fiel a lo que acontece: no se puede jugar a ser relacionistas públicos, es preciso hablar de aquello o aquellos que prefieren que el abuso de los recursos y oportunidades de otros no sea destapado. Eso también es proteger los derechos humanos.
También es válido mencionar, aunque pudiera estar de más, el papel crÃtico de procurar nuestra libertad de expresión, presente en la Declaración de los DDHH, como el derecho número 19. No es un trabajo único del periodista o medios de comunicación, sino de las autoridades estatales, por medio de la legislación efectiva que vaya en pro de la transparencia, el bien común y búsqueda de polÃticas de Estado que tengan como visión el desarrollo integral del pueblo. Un pueblo informado es capaz de tomar mejores decisiones y si puede expresar su opinión en base a lo que llega a conocer, entonces tiene poder. El derecho a la libertad de expresión es vital para los periodistas, pero en general, como los otros derechos humanos, nos compete a todos.
Asà es como el periodista forma parte de la mecánica social diaria, un ente vivo que cambia y evoluciona. Elegimos cumplir un rol delicado que interfiere con la calidad de vida de terceros, para bien o para mal. Sin embargo, ser plenamente conscientes de nuestros deberes éticos, conocer los Derechos Humanos, garantizar su cumplimiento en el ejercicio de la profesión y dar la milla extra cada dÃa, son una apuesta sin pérdida para conseguir un periodismo más que bueno: excelente.
La autora es Estudiante de Periodismo


