La dictadura del clic
Aunque se desconoce su origen, el concepto de la dictadura del clic no es nuevo, ya que, está presente desde el surgimiento del internet como negocio y hace referencia al conjunto de técnicas antiéticas, cuyo propósito es hacer al espectador darle clic a una información para un beneficio personal.
Dicho de otra forma, son los titulares sensacionalistas y falsos que mueven al cibernauta a entrar en ellos, sólo para toparse con que el titular no tenía nada que ver con el contenido de la página y que este, con tan sólo entrar en ella, contribuyó al mantenimiento del dueño de la página.
Es innegable que se puede ganar mucho dinero en internet, algunos ejemplos de esto son el del YouTube y streamer David Martínez quien reveló que tras 8 años de crear contenido digital había logrado amasar una fortuna de más de 2 millones de dólares, esto en una entrevista para el programa español La Resistencia. Otro caso muy sonado es el del streamer y comentarista del videojuego League Of Legends Ibai Llanos, quien afirmó en entrevista con el periodista Jordi Évole genera más de 400 000 dólares al mes.
Estas cifras han generado que cada vez más personas emigren a crear contenido en internet para poder vivir de esto. Según estadísticas de YouTube para 2019, 500 horas de videos se subían a su plataforma cada minuto. La oferta información digital va en aumento cada instante y con esta saturación del mercado, se vuelve cada vez más difícil hacerse un nombre dentro de redes sociales y mucho más, poder vivir de ellas.
En este contexto nace la antes mencionada dictadura del clic, la cual plantea un simple principio “No importa lo que digas o hagas, sólo importa cuántos lo vean”. Y esto ha terminado afectando a los medios de comunicación tanto tradicionales como digitales.
Uno de los casos más sonados fue la del YouTube Raúl Álvarez, el cual apareció en el noticiero Telemundo como uno de los más buscados por el FBI, tan sólo porque estos periodistas no se dieron cuenta de que todo se trataba de una broma que la fanática del influenciar había preparado, lo cual ocasionó que el medio tuviese que ofrecer una disculpa pública.
Y es que en redes sociales cuando algo tiene muchas visitas es tomado como verídico. Uno de los ejemplos más recientes fue el de la supuesta cancelación mediática de la cinta Blanca Nieves por considerar que el beso que le da el príncipe no era consensuado. Esta vez los que difundieron el bulo fueron los de los diarios mexicanos Clarín y Milenio, dándole difusión a esta noticia y tomándola como verídica con títulos llamativos.
¿Por qué ocurre esto? Porque muchas personas e inclusive medios necesitan tener repercusión en internet, debido a que, tal y cómo vimos, genera mucho dinero y con el afán de obtener dinero y audiencia, terminan siendo capaces de mentir o difamar a quien sea.
En el momento en el cual es fin pasa de ser informar a generar dinero se pierde la esencia del periodismo. No estoy diciendo que se tiene que dejar de buscar vender, ya que, de algo se tiene que vivir, pero si afirmo que los medios no deben ser el sensacionalismo barato y la difusión de medias verdades.
Pese a lo que pudiese parecer sí hay demanda para un periodismo sensato en un medio como las redes sociales, que premia la rapidez y superficialidad. Hace falta un periodismo confiable y profundo, pero que a su vez entienda el lenguaje del entorno en el que se mueve. Es decir, informar de forma sensata, atractiva y directa y generar contenido que sea fácil de entender para las grandes audiencias.
No podemos caer en estar dispuestos a hacer todo con tal de obtener atención, porque si los profesionales de la comunicación destrozan su noble misión, no quedará nadie que muestre la verdad en un mar de mentira y si llegamos a eso, todo estará perdido.
El autor es Estudiante de Periodismo


