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Reflexiones Acerca de los Sucesos del 9 de enero de 1964

Por: Carlos Aguirre Castillo | Publicado el: 04 junio 2021



Los abusos y vejaciones provocadas por Estados Unidos en las relaciones con Panamá se remontan a 1846 con el Tratado Mallarino-Bidlack, continúan con el Bunau-Varilla y la Constitución de 1904 hasta el Arias-Roosevelt, el cual, a través del insigne presidente, doctor Harmodio Arias Madrid, les pone coto a las intervenciones unilaterales. De aquí en adelante Estados Unidos lo hará de facto con la complicidad de algunos malos gobernantes; pero al llegar a la década de los ’50, figuras presidenciales como el comandante Remón Cantera con su frase “Ni millones ni limosnas, queremos justicia” y una pléyade de jóvenes incansables en el quehacer nacionalista reivindicativo, logran la atención mundial con respecto a la conducta desmedida del gobierno norteamericano en la antigua Zona del Canal.

El presidente de Estados Unidos de Norteamérica, John F. Kennedy, marca un hito en estas relaciones en los años ’60, pero lastimosamente es asesinado por los chacales del poder y el dinero. A la juventud panameña y, principalmente, a los memorables estudiantes del Instituto Nacional o “Nido de Águilas” como también se les conoce, no les quedó otra alternativa que jugarse la vida y su destino para lograr los requerimientos necesarios que allanaran el camino hacia la soberanía absoluta e imperecedera de la antigua zona canalera.

Así la operación soberanía de 1958 y la siembra de bandera de 1959, como antecedentes inmediatos (si lo medimos en el tiempo y el espacio) sirven de preámbulo a la gloriosa gesta del 9 de enero de 1964, la cual fue la base fundamental y expedita para la recuperación de un territorio que jamás fue vendido o cedido a ningún gobierno extranjero, tal como decía el general Omar Torrijos Herrera “…que hay un gobernador en la zona del canal ¿gobernador de qué? ¿Qué nación del mundo soporta una espada enclavada en su propio corazón? Pero como todos sabemos nada es gratis en esta vida, y tuvimos que poner nuestros muertos para que Estados Unidos, la mayor potencia mundial, en esa época, cediera a una negociación más justa. Y esta tarea recayó en un hombre capaz de dar su vida a cambio de la recuperación íntegra de la mal llamada Zona del Canal. Fue así como los Tratados Torrijos-Carter pusieron fin al odioso enclave canalero y pudimos alcanzar por fin la victoria, tal como reza la letra de nuestro glorioso himno nacional.

El autor es Profesor de Historia de la Universidad de Panamá (CRUA)

 

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