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Clases en pandemia: una cura peor que la enfermedad

Por: Christian De León | Publicado el: 31 mayo 2021



Aplicaciones como Zoom, Skype, Jitsi, Teams o Meet pasaban con una participación discreta en nuestro día a día hasta la llegada de la pandemia en 2020. Eran utilizadas por un sector exclusivo de personas, en su mayoría dentro de un ámbito laboral, para comunicarse con otros en el extranjero, por mencionar ejemplo, pero de un momento a otro su fama y puesta en práctica aumentó.

Llegó el coronavirus y cual acompañantes se sumaron estas plataformas. Lo hicieron en función de medio para que el alumnado panameño pudiera seguir recibiendo a distancia sus clases escolares. Primeria, secundaria y hasta la universidad quedó envuelta en la ola del saber virtual. El que no sabía cómo usarla tuvo que aprender a la carrera y el que sí sabía, pues partió con ventaja.

El detalle del hecho aparece cuando no tomamos en consideración que este conjunto de cambios apareció en la vida de muchos de un momento a otro, como si se tratase de un golpe a raíz de un accidente de tránsito. Entre esos trastocados se encuentra una población muy joven (primaria) que carente de cultivar las relaciones interpersonales sufren, hoy, secuelas de lo vivido a inicios del 2020.

Mirta Bultrón, maestra formadora, comentó lo siguiente: “Los chicos de primaria han sido los más afectados. Necesitan para su formación hablar con sus compañeritos y a través de Zoom todo es muy frío, no hay interacción y eso los puede afectar psicológicamente a mediano y largo plazo. Será muy extraño para ellos dejar el hogar y hacerlos ver como que eso era lo normal y no las pantallas”.

Un regreso paulatino es la recomendación inmediata que da esta educadora. “Ya sea que unos días vayan unos y otro los demás, pero necesitan volver a lo habitual, en especial si estaban recién entrando a la escuela”, cerró. En el presente algunos colegios particulares han dado el primer paso al brindar clases semipresenciales, pero en total dependencia del acudiente, nada obligatorio.

Estos avances con las que algunas casas de estudio han iniciado el año solo hacen engrandecer más la brecha que existe entre las conocidas escuelas ‘privadas’ y ‘públicas’. Mientras unas ya están de vuelta, aunque con muchas medidas limitantes alejadas de lo que se veía en 2019, otras se debaten conflictos tan distintos como quién limpiará las infraestructuras con dos años de abandono.

José Villavicencio, trabajador manual de colegio, confesó que más del 50% de los centros educativos en el país se encuentran con candado en sus puertas desde marzo de 2020, sucios y con unas condiciones infrahumanas para dar clases. “Ahí no se puede dar clase, la alergia y otras enfermedades que le daría a los chicos serían de sumo peligro, más que el propio Covid en verdad”, dijo.

Planteles en mal estado, pero una situación más profunda que amerita un regreso rápido a la convivencia habitual. Ese es el presente del país, una contradicción tras otra. Como si no fuera poco, un grupo de profesores exigen ser vacunados para siquiera pensar en volver, mientras que directores de escuelas piden al gobierno ayuda para limpiar los centros educativos y sus alrededores.

Las soluciones no son tan claras o al menos no se divisan tan pronto ya que mientras más pasan los días, más son los afectados de esta prolongada para. Conductores de busitos colegiales, centenas de trabajadores que se beneficiaban de forma indirecta al tener las escuelas en funcionamiento y si continuamos la lista solo sabrá crecer más y más.

Por último, se consultó a Marcos Medina, ex trabajador del MEDUCA, quien manifestó: “El dialogo es lo más importante en estos momentos, el ente y los profesores deben llegar a un acuerdo porque estas clases de momento no están llevando a nada. Es un simple maquillaje para una cara desgastada. Nadie aprende bien así, pero tampoco podemos llevarlos a mataderos (escuelas)”.

“Debe ser rápido y los papás también deben entender y educar a sus hijos en base a la nueva normalidad, no se pueden quedar con ese miedo eterno porque si no siempre habrá una queja nueva relacionada a la pandemia”, concluyó.

Solo el tiempo dirá, pero de momento el panorama no es muy agradable y seguimos engañándonos al confiar sin cuestionar en un sistema que se creó en medio de una emergencia. Ojalá no sea muy tarde y todas las generaciones estudiantiles puedan unirse al hilo que antes se tenía cuando surja la oportunidad de abrirle la puerta a la ‘vieja normalidad’ en materia de enseñanza.

El autor es Estudiante de Periodismo

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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