Del caos nacen las estrellas: un emprendedor
La pandemia trajo con ella no sólo un virus mortal que causó la muerte de miles de personas en todo el mundo, sino también pobreza, corrupción, desestabilidad tanto económica como emocional entre muchas otras calañas.
Aunque hay un sinnúmero de cosas negativas por la pandemia hay quienes supieron aprovechar esta crisis para emprender su propio negocio y así conseguir el sustento, tal es el caso del joven Norman Miranda de 28 años de edad, que nos cuenta su historia tras la pandemia, como pasó de una estabilidad a una balanza que se inclinaba cada vez más al suelo.
“trabaje en una empresa durante 10 años en donde me destacaba como Bartender, siempre quise ser mi propio jefe pero mi empleo me gustaba y tenia muchas oportunidades allí. Con el pasar de los años me capacite, aprendí y así participe en varios concursos de Flair que es crear tragos y bebidas lanzando botellas al aire, etc.
La empresa organizaba con sus colaboradores concursos a nivel nacional e internacional y tuve la oportunidad de viajar a México, Perú y Costa Rica.
Cuando estás tan cómodo con algo, nada te hace salir de tu zona de confort, para mí era más que un trabajo, pues hacía algo que me encantaba y realizarlo era un logro, lo veía como un talento, gane varios concursos durante tres años consecutivos aquí en Panamá y uno internacional. Estos logros estaban viento en popa sin embargo, pensaba renunciar a los concursos debido a una oferta que espere durante mucho tiempo, ser gerente de bar, pensaba en todo el tiempo que podía tener libre y sin tanto ajetreo ¡así quien quiere arriesgarse a probar algo nuevo! Pensé.
Recién el país entró en crisis recibí una carta de despido, todos los colaboradores con más años de experiencia fuimos fulminados, se pueden imaginar mi rostro en ese momento, no llore, pero sentí que el mundo se me venía abajo, solo pensaba ¿qué voy hacer ahora? Ese fue mi primer y único trabajo, no conocía nada más que ese trabajo y lo que había logrado aprender de allí. Durante meses busque trabajo y no conseguía nada, era lógico el país está en “crisis” no tuve alternativa y viaje a donde siempre tendré un lugar de refugio la casa de mamá.
Es importante saber que puedes tener todos las ganas del mundo de querer hacer algo pero si no tienes motivación y te dedicas no lo harás y esa motivación la encontré yo con mi mamá quien con constancia y mucho esfuerzo me ayudó a crear lo que hoy está empezando a nacer, emprendí mi propio negocio y todo lo que aprendí en mi antiguo empleo me sirvió para lograr mi pequeño restaurante que está ubicado en Cerro Punta, Chiriquí y lleva por nombre “La casita Rest & Garden”.
Empecé creando pequeñas hamburguesas, ahora hay alitas de pollo, almuerzos variados todos los días, batidos y jugos naturales, más adelante espero poder agrandar el menú.
Es muy duro pasar por momentos de desesperación en donde dices Dios mío ayúdame no me abandones, y si, el no te abandona. La satisfacción de ver crecer algo por lo que te sacrificaste tanto y lograste no tiene precio, más aún si a la gente le gusta y aprueba lo que haces.
En muchas ocasiones la crisis es la que nos hace despertar, si hay algo en lo que yo pudiera ayudar ahora, sería dando consejos para que las personas se atrevan a tomar riesgos, no depender de una sola fuente de ingresos y más sino somos nuestros propios jefes, no sabemos cuándo será el día que se acabará esa estabilidad y te puede agarrar como decimos nosotros los panameños con los pantalones abajo ¡arriésguense! Porque del caos nacen las estrellas.
La autora es Estudiante de Periodismo


