La Educación Virtual en la Universidad de Panamá: Crear Destruyendo=Aprender para Desaprender
Cualquiera que sea el tipo de innovación, con mucha frecuencia, será la tecnología la que actuará como vehículo para la innovación. Un cambio en la organización de un proceso, que se beneficia de una solución informática será una innovación organizativa. De la misma manera, una forma de acceder a los clientes que use internet será una innovación comercial.
Juan Mulet Director General de Cotec-España
Con un nuevo año académico, la Universidad de Panamá inicia con grandes retos con sabor a desafíos un período académico, que, por segunda ocasión, se desarrollará en un entorno convulso, el anterior ante una crisis sanitaria inédita, ante un virus que ha trastocado la razón de ser, de la sociedad moderna, ya sea mediante cambios de valores, ansiedad colectiva, poniendo en jaque nuestra salud mental, en lo económico ha puesto a la economía en posición de genuflexión, sin dejar de mencionar otras amargas situaciones, que no ganamos nada con reiterarlas. En cuanto, a lo académico, la Universidad de Panamá, jugó su rol y puso en pie la modalidad virtual, como respuesta a la coyuntura, a pesar de que en el Estatuto Universitario abogaba por esta alternativa, su desarrollo había sido tibio y zigzagueante.
La matrícula total para este primer semestre académico 2021, es de setenta y cuatro mil setecientos cincuenta y nueve (74,759) estudiantes, cifra de una población estudiantil que atenderán más de 4,000 docentes, y otros tantos de miles de administrativos a nivel del campus universitarios y centros regionales universitarios de todo el país.
Ahora, hoy 5 de abril de 2021, abrimos la puerta de un nuevo período académico, apoyado en lo virtual. Pero, es triste, que se ha acumulado experiencia y ha sobrado tiempo para definir que se espera de la virtualidad como vehículo del proceso educativo, al menos que se piense que la pandemia trajo lo virtual, acabada ésta, desaparece aquella
Si hacemos un análisis introspectivo de la Universidad de Panamá, existe el UP-Virtual, Campus Virtual, y la Dirección de Tecnología Educativa, que dirige la plataforma como apoyo a la docencia y la Facultad de Ciencias de la Educación, un cuarteto, que, si trabajaran bajo un objetivo común, ahora nos avocaríamos a un segundo calendario virtual con más confianza, mejor preparados, con una estrategia didáctica común, con sus tres (3) grandes estamentos (profesores, estudiantes y administrativos), que la componen una sola plataforma, para una institución.
Hay que tener presente, lo que dijo en su tiempo el estoico Seneca “no sabrás si tienes viento a favor, sino sabes a donde te diriges”. Esta sentencia del precitado filósofo nos lleva a reflexionar sobre las siguientes interrogantes: ¿Sabemos a dónde vamos como individuos o como institución, ahora ex post crisis, en cuanto al rol que jugará en lo sucesivo la virtualidad en los planes curriculares de la Casa de Octavio Méndez Pereira? ¿Esto implicará un nuevo perfil del docente? ¿Cómo sacarle el mejor provecho al cuarteto (UP-Virtual, Campus Virtual, Dirección de Tecnología Educativa y la Facultad de Ciencias de la Educación), ¿su organización, su validación en término de logros de competencias entre otras.? ¿Debemos adecuar el Estatuto Universitario hacia una clara conceptualización jurídica en atención al rol de las Tic, y sus variantes o modalidades en la enseñanza superior entre otros aspectos pedagógicos?
En los procesos mediacionales, la educativa, actividad realizada de manera intencional y anticipada, propicia el aprendizaje de acuerdo con determinados fines que de manera explícita e implícita son valorados tanto por la institución educativa como por el medio social, y se fundamenta en concepciones pedagógicas y juicios valorativos, así como en métodos y procedimientos que el profesor ejerce desde el momento mismo en que inicia la planeación de sus programas, ya que al hacerlo toma decisiones sobre los futuros aprendizajes, sobre lo que va a enseñar, cómo va a hacerlo y para qué hacerlos.
Por eso, en la medida que el profesor y la institución posean una visión más amplia de las distintas actividades y funciones que puede ejercer el docente, éste enriquecerá la concepción del qué, cómo y para qué de las enseñanzas y los aprendizajes que se sustenten.
Frente a la intencionalidad de la actividad de todo proceso mediacional educativo, y sobre todo en la Universidad de Panamá, debemos sostener y remarcar que la hermenéutica de la pedagogía es propia de la Facultad de las Ciencias de la Educación, que lo virtual se apoya en la tecnología y no a la inversa. Esto implica, que la Facultad de Ciencias de la Educación, deberá ir preparando una hoja de ruta, que contemple los planes estratégicos y operativos, que involucre a la comunidad universitaria, con la finalidad de hacer la modalidad virtual una opción producto de una planificación seria y no una respuesta circunstancial
Para lograr los grandes objetivos, que no se dan por antonomasia, sino con la “fuerza de nuestro compromiso”. Es decir, que mi actuar estará en correspondencia con los postulados consensuados, aprehendidos, por mi sentido de pertenencia al grupo u organización. Por este sendero, la comunidad universitaria de la “Casa de Méndez Pereira”, ¿qué puede hacer para que sirva de emulo al resto de la sociedad panameña?,
Pongamos a la comunidad universitaria en pleno conocimiento de las prácticas y las experiencias acumulada en el año previo. Metámosle compromiso y convertiremos el presente que recién inicia en un mar de gratificantes resultados, o sea, innovemos, ya que de lo contrario nos veremos “vis a vis” de los que decía el economista Schumpeter, J.A (1883-1950), sobre la destrucción creativa. “La destrucción creativa es el proceso mediante el cual las empresas o instituciones que no son capaces de innovar y mantener relevancia tienden a desaparecer, dejando sitio a las empresas innovadoras que mejor se adaptan a las necesidades de los consumidores o del usuario”. (Véase en la obra “la innovación en la economía de Joseph Alois Schumpeter expuesto por Ariel Jakiszczyk. Ed. Universidad Nacional de Quilmes).
Que tendremos como resultado del anterior proceso, una Universidad resiliente, abierta al cambio, faro de nuevas ideas, “Hacia la Luz”, de un mejor mañana engendrado en sus entrañas, como aporte a la sociedad, a la cual se debe.
El autor es Profesor de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Panamá


