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Reflexiones sobre la Ética Ecológica

Por: Vanessa Campos Alvarado | Publicado el: 24 febrero 2021



Cuando se reflexiona sobre el concepto ética se recuerdan frases como: “aquello no es ético” o eso es” falta a la ética”. El concepto encierra un conjunto de reglas que orientan la conducta. Al faltarlas hace que el que la transgrede se aleje de aquello que se considera correcto. Esto conduce a que la conducta humana puede recorrer dos caminos el de lo correcto y de lo incorrecto.  Estas reglas son aplicables a las relaciones del ser humano en sus múltiples situaciones de la vida cotidiana. 

Lo correcto y lo incorrecto del comportamiento humano es lo bueno y lo malo que se refleja en sus acciones.

La ética como rama de la filosofía que estudia el comportamiento de los seres humanos contribuye en la comprensión de actos que pueden ser ser considerados bien como “(…)  lo correcto e incorrecto del comportamiento humano, en base a la moral, la virtud, el deber, la felicidad y otros aspectos en base a los cuales el ser humano evalúa su existencia en sociedad (Uriarte, 2019)”.

La ética brinda las bases para realizar reflexiones en torno al valor de los hechos que representan acciones humanas. Representa un” (…)    marco de reflexión ideal para que todo ser humano tome decisiones de acuerdo al criterio de aquello que es correcto o aquello que es justo (Definición Mx, s.f.)”.  No obstante, debe advertirse que en ocasiones existen conflictos en cuanto a la valoración que cada cual da a los principios   éticos   llevando el tema al plano de la discusión que contribuye al esclarecimiento.

Esta discusión pone sobre la mesa que no todos tendremos igual apreciación de la ética.  ¿Por qué no tenemos iguales apreciaciones de la ética? En esto influye las nociones de cada cual que reciben la influencia del ambiente en el cual se ha formado, las costumbres, educación, cultura todo aquello que es la base de su formación es por esto que existen divergencias al respecto.

En el derecho con el ánimo de llegar a una armonía se han creado ciertas normas de convivencias como las del derecho que son impuestas y de obligatorio cumplimiento. Aun así, cada cual posee sus propias elaboradas en su interior formadas a partir de sus experiencias de vida y otros elementos ya mencionados. La formación de esta ética se origina a partir de los inicios del hombre desde su niñez.  Se trata de pautas que son aprendidas que parte desde los propios hogares de cada uno. Estas son las reglas o pautas de carácter personal que no son estáticas

pueden evolucionar influidas por:” (…)  el proceso de madurez y la capacidad de reflexionar en la etapa adulta sobre la felicidad personal, cualquier ser humano también puede reflexionar sobre esos valores recibidos en la infancia (Definición Mx, s.f.)”.

Esto significa que lo que en un momento se consideró correcto o bueno puede mutar a incorrecto o malo producto del discernimiento. También influye la educación del individuo y sus intereses que pueden prevalecer sobre todo lo anterior. Esto significa que aun recibiendo estos elementos que influyen en su formación puede optar actuar en base aquello que favorezca sus intereses lo que puede o no significar que la base de estas acciones no necesariamente beneficie a la mayoría o que no represente lo más correcto. Aun así es importante la formación de individuo que lo conduzca a un proceso de reflexión sobre el valor ético de sus acciones.

Hay que tener presente que la ética debe ser el eje transversal del comportamiento humano en todos sus escenarios: familiar, laboral, profesional, vecinal y con respecto al ambiente.

La ética en lo ambiental

En este sentido, la educación ambiental ha fortalecido los conocimientos humanos en torno a la importancia del ambiente como medio de asentamiento humano. En algunos grupos humanos es percibido el ambiente como la madre tierra desde la cosmovisión indígena que da a sus hijos los necesarios para la vida.

Las acciones antropocéntricas también pasan por el tamiz de la ética y somete sus acciones de aprovechamiento de los recursos. Esto le permite observar si el uso de ellos es de forma desmedida, sin orientación ni planificación, puede provocar la pérdida de recursos bióticos y abióticos, extinción de especies, pérdida de hábitats lo que puede conducir a carencias de materias necesarias para el desarrollo humano y su supervivencia.

Este proceso educativo ha sido la ruta para que el hombre reflexione del impacto de sus actuaciones en el ambiente.

Hace algún tiempo cuando   iniciábamos por el sendero dela investigación de temas ambientales se encontró quienes en el camino decían “que ahora todo era malo para el ambiente” “que había que proteger a las florecitas y a los pajaritos”. Lo cierto es que hay mucho desconocimiento aun en este tiempo de las repercusiones de las acciones humanas en el ambiente. Lo que hace que cobre mayor importancia el principio ambiental de “abstenerse ante la duda” lo que significa es no hacer o tener precaución ante el desconocimiento del daño que podría ocasionarse o el impacto. Con el tiempo el impacto de estas acciones ha tenido resultados: pérdidas de hábitat, de especies, contaminación de las aguas, cambio climático, desertificación, el deshielo de los casquetes polares, aumento de las temperaturas y enfermedades, el efecto del niño y la niña que repercuten en todas las formas de vida.

Los pueblos originarios desde su cosmovisión ya se habían percatado de esto:

“Todo lo que le ocurre a la tierra, les ocurrirá a los hijos de la Tierra. El hombre no tejió la trama de la vida, él es sólo un hilo.

Lo que hace con la trama, se lo hace a sí mismo (Sealth, 1855)”. 

Noah  Sealth conocido como Jefe Seattle quien dijo la expresión citada, dio una respuesta al Presidente de los Estados Unidos de América  Franklin Pierce    interesado en adquirir unos territorios  ubicados en el Noreste de Estado Unidos  que pertenecía a la tribu suwamish. Esta respuesta es conocida como Respuesta del Jefe Seattle y publicada en el Seattle Sunday Star en 1987.

Parte de ese contenido es el citado en líneas superiores en el cual se evidencia la valoración de la tierra por los grupos indígenas. Es una muestra de la ética ecológica dictado por la moral una regla de comportamiento propia de los hombres y no por leyes creadas por los hombres para que se conduzcan de acuerdo a ellas.

La conducta del Jefe Piel roja aun cuando no tenga nociones del concepto de ética ecológica como se comprende en la actualidad, posee el de la moral humana que es otra forma de regular la conducta y componente de la ética. 

Aun sin ser normas que no han sido aprendidas mediante estudios superiores denota que existe en el hombre una valoración propia del bien y del mal, de la importancia de la protección del ambiente. Estos grupos humanos originarios las ponen en práctica realizando acciones de conservación y respeto a la naturaleza.

En ese sentido la Respuesta del Jefe Seattle es una gran muestra de la ética ecológica sin. La observación y la experi4encia pueden haber llevado a este pueblo a la valoración que poseen sobre las acciones humanas en el ambiente y la importancia de su conservación.

  En un extracto de este discurso se percibe que este grupo indígena valora la tierra de una forma que aun cuando no tenga existencia física la sigue reconociendo como fundamental para la vida. El discurso del Jefe Seattle compara la forma en que cada grupo humano valora la tierra destacando que el hombre blanco no lo hacía desde la misma perspectiva que el indio. Esto es así porque en ese contexto histórico el hombre blanco explotaba la tierra desde diversas formas: la ganadería, la minería, la forma en que realizaba sus cultivos y la quema. Compara a la tierra con su madre en una relación que supera la muerte lo que no le permitiría olvidarla jamás.  Reconoce también la pertenencia recíproca entre hombres y tierra (ambiente) lo cual se explica por la necesidad del hombre de todo lo que la tierra posee y produce para subsistir y el cuidado que debe tener para protegerla y que se produzca en ella el proceso natural de renovación.

En su respuesta al Presidente norteamericano Pierce el jefe Piel Roja, semeja la relación del hombre con una hermandad en la que cada uno de los componentes del ambiente integran una gran familia:

“Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, la gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia (Sealth, 1855)”.

De esta forma se observa como la ética ecológica es algo que también puede ser intrínseca del hombre que posee consciencia de su relación con el ambiente y el correcto uso de los recursos ambientales.

No obstante, la educación ambiental en el momento actual coadyuva a reforzar la importancia del ambiente sobre todo de aquellos que se resisten a respetarlo y valorar el impacto de sus acciones con miras a lograr un individual o de los sectores de mayor poder económico con ánimo expansionista y de acumulación de riquezas.

Aun cuando existen grupos humanos que sienten y reconocen la importancia del ambiente, o tierra o Madre tierra o Pachamama existen otros que lo conciben como una fuente de riquezas que explotan de forma desmedida. 

El pretexto es el desarrollo humano cuando este no debe ser incompatible con la conservación del ambiente. Por eso desaparecen hábitats, contaminan el ambiente con hidrocarburos, aprovechan áreas vírgenes y esclavizan a los que viven en estas realizando actividades extractivas de minerales con afán de acumulación de riquezas. Es el llamado capitalismo. Cuya mecánica se basa en que   el que posee poder económico reinvertirá el excedente para seguir acumulando obteniendo beneficios a toda costa. ¿Es posible denominar a estas conductas como formas de desarrollo sostenible? ¿Tendrán los individuos que realizan esta devastación de recursos ética ecológica?  

Hoy las  industrias deforestan, explotan la minería en territorios en los que se contamina el agua con químicos, se explota a los trabajadores desconociendo sus derechos , se realizan  mega proyectos  hidroeléctricas que  inundan territorios indígenas de importancia ancestral, se desforesta masivamente , mueren especies endémicas, se utiliza los derivados de hidrocarburos que  aumentan el co2, se lanzan residuos domésticos a las aguas de los ríos que llegan al mar y las contaminan, se hace una utilización de los suelos sin una consulta efectiva que permita los ciudadanos participar en la toma de decisiones en forma efectiva.

 Todo esto ha generado la devastación ambiental.

El que produce sin permitir que el ambiente se regenere o reponga no está aplicando un desarrollo sostenible   y su conciencia ecológica evidencia poco o ninguna evolución positiva.

La pregunta es si ¿los que hoy explotan el ambiente masivamente han valorado el impacto de sus conductas en él?

 Esto es peligroso porque al mantener este patrón de desarrollo continuaran deteriorando el ambiente. La escasez de recursos desmejora la calidad de vida y conduce a la muerte de muchos seres humanos.

Desatender la conciencia ecológica y leyes trae resultados devastadores

Este ejercicio de confrontar la conducta con la ley y la moral es la valoración que en este caso se hace frente al ambiente.

Por una parte, el Estado crea un conjunto de normas de estricto cumplimiento que tienen como finalidad la conservación del ambiente.  En tanto que las que son propias de cada hombre son producto de su educación, convivencia familiar, cultura, madurez y capacidad de reflexión son aquellas denominadas moral.

Ambas constituyen la ética. Ética que se extrapola a todos los escenarios en que el hombre realiza acciones como el ambiente. 

Según el texto único de la Ley General de Ambiente que se publicó en la Gaceta Oficial 28131-A de   octubre de 2016, define el concepto de Ambiente como el “conjunto o sistema de elementos naturales y artificiales de naturaleza física, química, biológica o socio cultural en constante interacción y en permanente modificación por la acción humana o natural que rige y condiciona la existencia y el desarrollo de la vida en sus múltiples manifestaciones.

Esto significa según la ley que los cambios que ocasiona el hombre son necesarios para que pueda acceder a todo aquello para su propio desarrollo. Pero debe existir en ello límites.  

La ética contribuye orientar la conducta humana en el aprovechamiento del ambiente. Sin embargo, no todos se dejan orientar por la ética en materia ecológica.  La conducta de acumulación de capitales producto de la explotación del ambiente ha agravado el problema por la pérdida de recursos, así como el consumo no ético de los ciudadanos.

El Estado actual del ambiente conlleva un cambio en la forma de utilización de los recursos, en la producción. Se trata de transformar las conductas que se denomina una ecologización.

No perderemos el estatus de modernización de las sociedades producto de las tecnologías si realizamos cambios en la forma de producción.

Los cambios a los que se alude son aquellos basados en: “(…) el reconocimiento de la imperfección, percibirse como un sujeto humano finito, imperfecto, que tiene límites, incompleto, ser vivo entre los seres vivos, miembro del movimiento de la vida, no por encima ni fuera de él... (Martín Sosa, 1998).

Es, en síntesis, la aceptación de reconocer que como seres humanos imperfectos puede ejecutarse conductas equivocadas que afectan el ambiente   colocándolo en un estado crítico. Debe frenarse aquellas acciones que sobrepasan límites permisibles, ser cautelosos. Esto es parte de poseer una conciencia ecológica ética.

El ser humano no debe ser soberbio y considerar que todo está allí para servirse en un nivel de señorío sobre el ambiente. Esta es una conducta errada. El ambiente es compartido con otras formas de vida. Debe aprenderse a subsistir aprendiendo a compartir. Sólo somos una de las tantas formas de vida del ambiente.

La interacción entre hombre y ambiente debe cambiar. En la búsqueda del llamado desarrollo sostenible.  Es necesario hacer ajustes en el modelo de producción y desarrollo debido a que los actuales fomentan grandes desigualdades que afectan la vida en toda su dimensión.  

Los cambios deben ser” (…) tanto en las actitudes como en la manera en que nuestras sociedades están organizadas. Es claro que lo uno no funciona sin lo otro, que ambos procesos han de ir paralelos (Martín Sosa, 1998)”.

Los procesos que deben ser paralelos son el desarrollo humano y la conservación del ambiente por la interconexión y dependencia que existe entre el hombre y el ambiente. Esta interconexión y dependencia fue resaltada por el Jefe Indio Noah Sealth y las respuestas que dio al presidente Norteamericano Pierce por la compra de las tierras de los Piel Rojas. No vivimos solos en esta Casa Común. Por esto “(…) no puede seguirse entendiendo que sólo los intereses humanos importan moralmente (Martín Sosa, 1998)”.

La ética ecológica actual invita a una reflexión sobre las nociones propias de este concepto. Esta ética no se presenta exclusivamente en función de las necesidades propias sino en las de todos los que compartimos la tierra. Es deponer el egoísmo de concretar y explotar para un beneficio selectivo. Es a su vez   un comportamiento solidario que parte de “(…) reconocerse en el mismo destino, compartiendo la misma aventura de la vida, con todo lo que constituye mi medio vital; incluso con aquellos que aún no han nacido, pero que vendrán y tendrán este mismo medio ambiente (natural y humano) como suyo (Martín Sosa, 1998)”.

Cuando pensemos en la importancia de la ética ecológica debemos tener presente que la tierra es la casa de todos. Que existe una gran y todavía misteriosa interconexión entre los elementos ambientales. Al afectar a uno esto repercute en el otro. Por esta razón hay que ser cautelosos en las interacciones con el ambiente. Ejercer una adecuada valoración ética, moral y legal de las implicaciones de las conductas antropocéntricas en el ambiente para ser éticos con él. Respetar la tierra y sus componentes es pensar en el futuro de las actuales generaciones y las futuras.  También hay que reconocer que:

“El hombre no es un amo omnipotente del universo, al que le esté permitido hacer con impunidad lo que se le ocurra o lo que le convenga en el momento. El mundo en el que vivimos  está hecho  de un tejido  inmensamente  complejo y misterioso  del que  conocemos  poco  y que  debemos  tratar con suprema humildad(Vaclav Have[1]l)”. 

La autora es profesora Investigadora del Centro de Investigación Jurídica de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Faculta de Derecho de la Universidad de Panamá

Referencias Bibliográficas.

Definición Mx. (s.f.). Definición MX.com. Obtenido de https://definicion.mx/etica/

Uriarte, J. M. (2 de noviembre de 2019). Ética. Obtenido de https://www.caracteristicas.co/etica/

Martín Sosa, N. (1998). El qué y el porqué de una ética ecológica. Centro Nacional de Educación Ambiental, 1-4.

Sealth, N. (1855). Respuesta del Jefe Sealth al Presidente Franklin Pierce. Estados Unidos de América.

Biografías y vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Vaclav Havel.

 https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/havel.htm

Texto Único de la Ley General de Ambiente  publicado en Gaceta Oficial  28131-A  de   octubre de 2016

 

 

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