Siesta Artificialmente Prolongada
Comer, beber agua, respirar y dormir son necesidades vitales. Su ausencia compromete la subsistencia del ser humano. Su insuficiencia, afecta su tiempo de vida y modo de vivir, su conducta y rendimiento.
En término normales, a la hora de dormir nos desvinculamos de la realidad, para retomarla al despertar. La siesta es un sueño corto y reparador, para recobrar fuerzas y mejorar el desempeño.
La inacción ante la realidad que nos ahoga como individuo y sociedad, resultante de la corrupción, la impunidad, él juega vivo, la injusticia y la pésima distribución de la riqueza que trae consigo pobreza e iniquidad, no obedece a que estamos dormidos, satisfaciendo una necesidad vital.
Por el contrario, estamos en una siesta artificialmente prolongada por él juega vivo y los intereses hegemónicos, con el propósito de extenderla más allá de lo natural, para no solo preservar el estatus quo, sino también para seguir fortaleciéndolo, contra todo pronóstico. Nos inyectan el suero del sueño eterno para tenernos adormitados, incapaces de despertar del duro sueño.
Es imperioso que despertemos. Hemos acumulado tantas causas, consecuencias y fuerzas, más que suficientes para emprender los cambios que necesitamos. Es hora de ponernos de pie. La crisis ha acelerado el proceso de reversión.
El autor es Abogado y Catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá


