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Crónica de la Invasión Norteamericana del 20 de diciembre de 1989 a la Actualidad

Por: Gersan Joseph Garzón | Publicado el: 20 diciembre 2020



Hace ya 31 años de la cruenta invasión norteamericana a Panamá en los estertores de la Guerra Fría. Esa fatídica noche cuando el ejército más poderoso del mundo atacó con tecnología militar nuestro país, asesinando a muchos civiles entre mujeres, niños, ancianos y hombres, además de militares panameños de la tropa. La excusa de esta sanguinaria invasión, atrapar a Noriega, su empleado desde los años cincuenta, durante la permanencia de George Bush como director de la CIA y posteriormente como zar de la droga para la administración Reagan.

La presidencia norteamericana representada por George Bush quedará en la historia nacional, cual Hitler en la historia mundial. George Bush, ex director de la CIA y, posteriormente, presidente de Estados Unidos, era un amigo de Manuel Antonio Noriega y favorecedor de su promoción a lo interno de la Guardia Nacional.

La corrupción del régimen militar encabezado por Manuel Noriega, mantuvo el acceso al poder económico a los empresarios, especialmente los relacionados con la cúpula militar, quienes también abusaron del pueblo panameño. Este abuso es histórico, primero desde comienzos de la República, utilizaron a los militares para someter y explotar a la sociedad panameña. Posteriormente, los militares toman el poder, cuando la pugna interburguesa se agudiza a finales de los años 60, como resultado de la pugna por el modelo o estilo de desarrollo dominante. Omar Torrijos se decanta por el modelo de servicios, llamado la Plataforma Transnacional de Servicios (PTS), que el tecnócrata Nicolás Ardito Barletta, proveniente de las juventudes liberales, contribuye a configurar.

Los norteamericanos con la invasión, buscaron romper con el modelo de administración de la clase media profesional por un modelo después del año 1990 que ha favorecido a la oligarquía, los grupos financieros, las empresas transnacionales a la que se les otorga Incentivos Fiscales que son la verdadera “Evasión Fiscal” que suman un monto anual de siete mil millones, con una exigua generación de empleos.

Desde 1990 con Guillermo Endara que tomo posesión en una Base Militar junto a Guillermo Ford y Arias Calderón, luego de lo cual se sometió al país a la justificación de la Invasión Norteamericana llamándola “Liberación” “Just Cause”, Al igual que Roma al someter a sus pueblos conquistados lo revestían de Causa Justa, el hecho agresor.

En el período presidencial siguiente con Balladares se privatizaron las empresas estatales que daban ingresos al Estado, se violó la autonomía universitaria con los antimotines, y se perdió la planificación en el Estado, impulsando la improvisación.  Además se fomentó la beligerancia de la policía nacional, que había perdido el respeto de la ciudadanía al ver que reprimían al pueblo durante el período militar de Noriega con las llamadas Fuerzas de Defensa que al momento de la invasión los militares de más alto rango, se escondieron  y los panameños comunes y la tropa, con los batallones de la dignidad y patriotas espontáneos, enfrentaron a la soldadesca norteamericana en diversos lados: en Colón, San Miguelito, Panamá Viejo, Chiriquí, Albrook, Río Hato, Aeropuerto de Paitilla, Hospital Santo Tomás, Parque Lefevre, Chilibre, entre otros lugares.

En la actualidad, el modelo extranjerizante propulsado por esa tecnocracia, tiende a concentrar cada vez más el ingreso. La colaboración de administradores del Estado que estuvieron de 1990 hasta la actualidad, y que al inicio apoyaron el desmontaje del torrijismo con la excusa de las privatizaciones de empresas emblemáticas como Intel, IRHE, Cemento Bayano, Air Panamá, Casinos Nacionales, entre otros. Esto en una coyuntura donde las empresas estatales generaban valor público al Estado, y en consecuencia a la sociedad.

Todo esto contribuye a concentrar más el ingreso en el país, y poner en vigencia sus modelos de ostentación (Barriadas exclusivas, Centros Comerciales y Clubes), que en sus contextos han generado violencia. Con algunos casos de inmigrantes que muestran desprecio a los panameños, y que traen a nuestra realidad, prácticas de racismo, discriminación y exclusión social.

En el gobierno de Mireya Moscoso se le dio mucha beligerancia a la Policía Nacional, con aumento de salarios y de rangos. La policía se tornó represiva contra los reclamos de la población que protestaba.  De igual manera en el período de Martín Torrijos la represión policial causó la muerte de obreros como Iromy Smith del Suntracs.  Permitieron la ruptura del modelo solidario de seguridad social en un momento en que crecía la economía, y que pudo resolver el problema de fondos del IVM. Con grupos industriales pusilánimes que vendieron sus empresas a empresarios suramericanos, para convertirse en importadores.

En el período de Martinelli las protestas de los indígenas fueron cruelmente reprimidas con asesinatos de indígenas y otros quedaron ciegos por los perdigones. Las protestas legítimas fueron cruelmente reprimidas por el ministro de seguridad de ese período. La iglesia se pronunció tímidamente y los informes de organismos internacionales dieron cuenta de la violación de derechos humanos. De igual manera durante el intento de venta de los terrenos de la Zona Libre se desplegaron en Colón contingentes de SENAFRONT y varias personas resultaron muertas por disparos, sin esclarecer.

El período de Varela el despilfarro y falta de rendición de cuentas, más la suspensión de las obras de la Ciudad de la Salud y los hospitales del Interior, han traído un saldo negativo que pudo ser prevenido, pero que irresponsablemente no se realizó, teniendo los proyectos un avance considerable, el gobierno prefirió suspenderlos de manera irresponsable.

Antes de la pandemia en el 2019 el Gobierno de Cortizo dio $886.3 millones para la cancelación de deudas que el Estado mantenía desde 2010 con bancos, Zona Libre de Colón y la Caja de Seguro Social (CSS). El entonces Ministro de Seguridad Mirones denunció el deterioro de la institución policial y los altos salarios de jubilación y personas, sin justificación. Luego de su renuncia, esto todavía no ha sido aclarado, ni saneado.  La policía debe tener una instancia civil que investigue a los policías por violaciones al protocolo y que sea imparcial, ya que estimamos que las investigaciones en la policía nacional, no deben ser realizadas por ellos mismos, sino por una Fiscalía con plenos poderes y habilitada para ello. En la actualidad se cierne la sombra del GORILISMO en la Policía Nacional, vista la evolución hacia el autoritarismo, y los hechos como el arresto de periodistas y la golpiza inhumana a la estudiante universitaria, maniatada cobardemente y en indefensión.

Chomsky destaca: ‘…el 10 por 100 de una población de 2,4 millones de personas había mencionado que un buen amigo o un pariente habían muerto (23 por 100, muertos o heridos)…La falta de interés por el coste en vidas civiles fue compartido por el Congreso. El 1 de febrero, la Cámara de Representantes aprobó una resolución, la 389-26, alabando a Bush por su gestión de la invasión y expresando su tristeza por la pérdida de 23 vidas norteamericanas, informó AP'.

Después de treinta y un años de la infame invasión, los familiares de los mártires sean indemnizados. Que la Invasión norteamericana a Panamá, sea registrada en la historia como la más reciente y cruel violación de los Derechos Humanos en Panamá, sólo comparable a los asesinatos realizados por soldados norteamericanos y la violación a la soberanía nacional del 9, 10 y 11 de enero de 1964.

La invasión norteamericana a Panamá causó un profundo trauma a la sociedad panameña que, luego de 31 años, no ha sido superado, pues con esta acción, a todas luces desproporcionada, se abrieron las ‘Puertas del Infierno’, porque la violencia en Panamá, a partir de este evento traumático, ha ido en crecimiento. La modernidad del país convive con un creciente deterioro social, exclusión y pobreza. Atrapar al narco-general tuvo el efecto de multiplicar por muchos los diversos grupos en pugna por el control del mercado; el aumento de la violencia armada en las comunidades, la proliferación de ‘guettos’ en las ciudades terminales de Panamá y Colón y posteriormente, en el lapso de 31 años, su expansión hacia el interior del país.

Chomsky, analizando los antecedentes de la invasión, señala: ‘Tradicionalmente, Panamá está bajo el control de una elite de descendientes de europeos que forma menos del 10 % de la población. Sin embargo, eso cambió en 1968, cuando el general populista Omar Torrijos encabezó un golpe de Estado para que los pobres de raza negra y mestiza obtuvieran al menos una parte del poder en el régimen militar’.1

Las lecturas de esta situación en Panamá, oscilan entre los panameños a favor del militarismo y los antimilitaristas particularmente afectados por el golpe de Estado que sacó del poder a Arnulfo Arias.

Chomsky destaca: ‘La invasión restauró en el poder a la elite blanca europea tradicional que había sido desplazada por el general Torrijos en su golpe de 1968. Bajo el titular de Quayle recibe una cálida acogida en Panamá, el corresponsal del Times Robert Pear observa al final de un optimista informe que los sentimientos proamericanos son manifestados más enérgicamente por los panameños ricos y de clase media que por aquellos que tienen una renta baja, la mayoría negra y mestiza. Informa además que el vicepresidente no visitó los barrios pobres’.2

Solo dos años y medio después de la sangrienta invasión, el 11 de junio de 1992, en el Parque Porras, la alcaldesa Correa había organizado un evento para recibir al presidente de Estados Unidos, George Bush, que se vio obligado a salir de estampida afectado por gases lacrimógenos.

Fernando Orgambides del diario El País, señala: ‘El mitin quedaba reventado, Bush y su esposa, Bárbara, se vieron obligados a abandonar el recinto por la puerta trasera y la mayor seguridad del mundo, la que da cobertura al presidente de EE. UU., padeció durante cuatro minutos los efectos erosivos de los gases en los ojos al tiempo que, con profundo nerviosismo, empezaban a encañonar a todo el mundo. Milagrosamente no hubo víctimas, pero el caos y la histeria se apoderaron de homenajeados y público’.3

En la actualidad 31 años después de la cruenta invasión norteamericana a Panamá y en medio de la pandemia planetaria, el pueblo panameño está más sufrido y la desigualdad está mucho más explícita, no existe un Plan Nacional de Desarrollo Inclusivo, pero los intereses económicos de los Banqueros, Superintendencia de Bancos La CAPAC, CONEP, Cámara de Comercio, APEDE, tienen claramente su Plan para beneficiarse de la posición de Panamá y sus ventajas apropiárselas para su beneficio particular.

Los cambios antes señalados, no son cosméticos, responden a un cambio de lógica del Estado Social al Estado Empresarial y la lógica de la privatización de los bienes públicos hacia los particulares con las Asociaciones Público Privadas (APP).  El recurso agua está en la mira de los especuladores, y en consecuencia la institución del IDAAN. Nuestro principal recurso es el agua que ya cobra mayor importancia. De allí que cuidar el agua, y desterrar la minería como modelo de crecimiento es una decisión que debe ser tomada, ya que está explotación sólo proporciona 2% a la sociedad, mientras que se lleva el 98%. En tanto durante la época torrijista CODEMIN proporcionaba alrededor del 40% de las ganancias a Panamá, aun así, los panameños nos parecieron poco en ese momento, y no se aceptó.   ¿Qué pasa en la actualidad con la sociedad?

La democracia tiene que ver con la igualdad, que es lo opuesto al racismo. Sin igualdad en todos los campos de la vida social, no hay igualdad posible en ninguno de esos campos en particular, tan solo su espejismo. La libertad no existe en donde la igualdad se encuentra ausente, toda vez que los poderosos siempre tenderán a prevalecer en un sistema no igualitario. Por eso son endémicas a nuestro sistema las quejas relativas a la corrupción. (Wallerstein, 2006, 109).

La pandemia es un fenómeno crítico que pone en riesgo la continuidad de la civilización. Las posibles consecuencias de esta pandemia serían la deslocalización de la capa media, al pasar a ser clases subalternas y pauperizadas, la extinción del pensamiento social del segmento profesional y con ello otras instituciones afines, como la educación pública, la universidad pública, la seguridad social universal y el bien común.

1-CHOMSKY Noam. ‘cómo funciona el mundo’. editorial clave intelectual; Madrid, pág. 49; 2— CHOMSKY Noam. ‘el miedo a la democracia’. editorial crítica, Barcelona. P. 195-196; Y 3— ORGAMBIDES Fernando, ‘la accidentada visita triunfal de George Bush a Panamá’. EN: EL PAÍS, 13 DE JUNIO DE 1992. 4- WALLERSTEIN, I (2006): “La decadencia del poder estadounidense.” Editores independientes. Bogotá

El autor es Doctor en Economía y Docente Universitario

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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