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Los postgrados de la Universidad de Panamá; sinónimo de calidad

Por: Eric Santamaría Vallejos | Publicado el: 17 diciembre 2020



 “En general, los seres humanos juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven” (Maquiavelo)

En recientes declaraciones otorgadas a un medio de comunicación escrito de circulación nacional por un exministro de educación y exembajador. Ahora, en calidad de docente de la institución (UP), expone informaciones al medio periodístico, románticas, inciertas y desacertadas. Es menester y obligante como exdirector del sistema nacional de estudios de postgrado de la Universidad de Panamá, contribuir a combatir ignorancias atrevidas sobre un proceso de acreditación de programa de postgrado y la reputación de una institución de educación superior con 85 años de estar contribuyendo con recursos humanos de gran trayectoria profesional y social al país y a la región.

La experiencia panameña

Antes de describir la acreditación en Panamá, debemos contextualizar a grandes rasgos el contexto de los programas de postgrados que se gestan y desarrollan en las unidades académicas e institutos de investigaciones dentro de la Universidad de Panamá. La cantidad aproximada de programas de postgrados (especialidades, maestrías y doctorados), aprobadas para su funcionamiento, se encuentran alrededor de cincuenta (50) programas curriculares que dependerán de la oferta que se correspondan con las necesidades de las empresas y la demanda que concurra. Ninguno de los programas que se gestan y desarrollan tienen alguna correspondencia con exigencias de las empresas en términos de convenios para financiar sus costos. El IFHARU, dentro de sus políticas, contiene programas de financiamientos en término de préstamos para efectuar los estudios y algunos programas de becas. La propia Universidad de Panamá, previa aprobación del Consejo de Investigación y refrendada por el Consejo Administrativo, otorga excepciones en cuanto a porcentajes de pago de colegiaturas.   

La Universidad de Panamá, a través de su vicerrectoría de investigación y postgrado, cuenta con una dirección de postgrado, que, como sistema, regula y controla los aseguramientos de los procesos de calidad de los programas que se gestan y desarrollan en las unidades académicas e institutos de investigaciones. Para ello, la acreditación es un proceso de evaluación externa de instituciones y programas de educación superior para constatar la calidad y el mejoramiento continuo. El proceso de acreditación en el caso de los programas de postgrados se realiza por La Agencia Centroamericana de Acreditación de Postgrado (ACAP), una agencia que si bien es considerada por el Consejo Superior de Universidades Centroamericanas (CSUCA), no es menos cierto, que administrativamente, no pertenece a este consejo.

Además, se vienen efectuado algunas acciones de coordinación para considerar otras agencias acreditadoras, como H-Aceres de Francia, con sus seis dominios que incluyen factores y pautas y sus respectivas evidencias. pero que igualmente, no pertenece a ninguna institución académica dentro de una universidad, ni tampoco, de carácter gubernamental francés. En todo caso, es otra agencia acreditadora dentro del escenario europeo. Igualmente se dan otras agencias en la región y, sobre todo, en Panamá como la CCA, ACAAI.

Al igual que en otros países de la región centroamericana, el proceso de acreditación de programas de postgrados se realiza por organizaciones privadas, creadas específicamente para hacer esta labor. La acreditación de los programas de estudios de postgrados es una función voluntaria y debe contar al menos con tres propósitos: asegurar calidad, facilitar la transferencia de cursos, créditos de estudiantes de una institución a la otra, y potenciar la confianza del público, los empresarios y la sociedad.

Los programas de postgrados del sistema de estudios de postgrado de la Universidad de Panamá, (a propósito, la mayor cantidad de programas acreditados por la ACAP a nivel centroamericano, lo obtuvo la Universidad de Panamá), es un proceso cíclico y no permanente. Es decir, los programas acreditados, cuentan con un periodo de vigencia y que deben ser sometido nuevamente a un proceso de reacreditación con la anuencia de todos los involucrados en la administración curricular del programa de la carrera de postgrados y la correspondiente visita de los pares externos que regularmente son especialistas de la región.

El hecho de que unos programas de postgrados sean acreditados inicialmente, no quiere decir que van a continuar con acreditaciones por un plazo indefinido o permanente. Así igualmente, no se debe asumir que los programas sin acreditación no son programas de calidad. Porque asumir tales ideas, es desconocer la credibilidad de un claustro docente que se esfuerza en la formulación y ejecución de programas de postgrados en cada unidad académica e institutos de investigaciones, con criterios de calidad en sus diseños y validaciones. A manera de ejemplo: la maestría en Estadística con énfasis en área económica y social; Programa Centroamericano de maestría en entomología; Programa Regional de la Maestría en Toxicología con énfasis en toxicología analítica, en toxicología forense y en toxicología ambiental-ocupacional.; Programa de Maestría en matemática aplicada etcétera. Lo recalcado nos sugiere una primera interrogante: ¿De las veintitrés (23) universidades centroamericanas y del caribe que conforman el Sistema Regional de Investigación y Postgrado (Sircip), sabe el exministro de educación, exembajador y docente de la universidad de la cual no se siente con pertenencia, ¿cuántas a nivel regional se han acreditados en este año en tiempo de pandemia?

Todo inicio de proceso de acreditaciones o reacreditaciones, las agencias acreditadoras aseguran que las instituciones o programas cumplan con las condiciones o requisitos. Otra interrogante para nuestro colega ¿Al no poder efectuar visitas “in situ” los pares externos y los evaluadores institucionales por medidas de bioseguridad decretada por todos los gobiernos de la región, cree usted que este proceso se pueda gestar y desarrollar virtualmente? ¿Cómo? ¿Tiene usted los procedimientos para orientar? ¿De contar con experiencia virtuales en procesos de acreditación, son válidas y creíbles? ¿Qué estudios lo validan? ¡Recuerde que una crítica sin su consabida solución es pura palabrería ¡

El proceso de acreditación y reacreditación realmente incluye en principios seis (6) pasos o etapas a saber: auto estudio, evaluación externa por un equipo de pares académicos y administrativos, una visita a la institución o programa por el equipo de pares, informe escrito por el equipo de pares, recomendación y decisión por la agencia acreditadora y monitoria perpetua. ¿Nos puede explicar a la comunidad universitaria y nacional, con su prolífica experticia de exministro, experiencias innovadoras recientes que se gestan y desarrollan en algunas universidades de la región centroamericana y del caribe procesos de acreditación o reacreditaciones de programas de postgrados en tiempos de pandemia con las agravantes que se extiende las medidas de confinamientos? ¿Cuáles son los procesos recomendados por las agencias de acreditación para proseguir con los procesos de acreditación de programas de postgrados en tiempos de pandemias?

Cuando una institución o programa cumple con los requisitos básicos que la agencia acreditadora lo acepta, la institución o programa prepara un informe escrito en el cual se evalúan sus logros, basados en los criterios o características establecidas en la acreditación. Al ser usted un experto en acreditación ya que se permitió expresar: “con mucho dolor me toca ver, como esto se ha perdido, sin ir muy lejos, durante estos cuatros años la mayoría de las acreditaciones de los programas de maestrías la hemos perdido”. Ahora toca respondernos, considerando que la autoevaluación debe ser comprendida, comprensión implica en estos procesos “evidencias”. Comparta con tales grados de vehemencia tal cual lo expuso al medio periodístico respuesta tales ¿Cómo los pares externos e institucionales recogerán evidencias que los programas de postgrados cumplen o sobrepasan los estándares o criterios para acreditar en tiempos de crisis pandémica?  Conoce usted, que generalmente el autoestudio lo elabora un comité, incluyendo profesores, administrativos, estudiantes y la elaboración de una autoevaluación no sólo toma varios meses la proclama de su informe, sino que, además, todo este proceso implica un presupuesto significativo, ya que cada programa para acreditar supone una cuantía de cuatro cifras. ¿Cuánto supone la cuantía de recursos económicos para acreditar o reacreditar no menos de cincuenta programas cada cinco años y en otros casos, tres años?

El autoestudio, es la base fundamental cuando el equipo de pares visita a la institución o programa. La institución que recibe la visita debe poner a disposición del equipo de pares; documentos, información y otros datos para que se haga una evaluación de la evidencia. El equipo de pares debe entrevistar a profesores, estudiantes, representantes de la comunidad, personal administrativo, graduados entre otros. Si la situación lo amerita debe visitar laboratorios, salones de clases, bibliotecas, clínicas etcétera. Antes de finalizar la visita, los pares externos efectúan una entrevista con el coordinar académico de la maestría o doctorado, en la que rinde un informe oral indicando su recomendación y conclusión. ¿Conoce usted o puede sugerir variantes a los protocolos establecidos tal cual se describen en los párrafos precedentes con las medidas de confinamientos? ¿Es posible estos procesos metodológicos de manera virtual? ¿Cómo? ¿Están estos protocolos virtuales de acreditación validados? ¿Dónde están publicados?

Focalizaciones concluyentes.

   La Universidad de Panamá, cual primera “Casa de Estudio”, que recientemente tuvo celebrando sus ochenta y cinco (85) aniversario de fundación, como cualquiera institución u organización, entendiéndose ésta como un sistema administrativo conformado por un grupo de personas, a fin de lograr un objetivo, que está expresado en las normas que la regulan.

En la génesis de la Universidad de Panamá, hay dos (2) actores importantes, a saber, a) Dr. Harmodio Arias y b) Dr. Octavio Méndez Pereira, el primero en calidad de presidente de la República, y el segundo como su Rector, por tal motivo, traeremos dos sentencias lapidarias, que darán sustento al escrito:

1.- Harmodio Arias:

 “Es natural, y así debemos esperarlo quienes no estamos acostumbrados a abandonar el plano de la realidad para perdernos en los espejismos de la quimera, que la vida de la Universidad será al principio ardua y tropezará con los obstáculos y con la resistencia de toda actividad que se inicia”.

2.- Octavio Méndez Pereira:

“Esta Universidad, pues, si ha de ser como yo la he soñado, exaltará el espíritu de cultura y lo pondrá en fervor constante de pensamiento y acción. Nace para ello llena de idealismo vital, como poder espiritual y poder práctico, con el pie puesto en las realidades, con la espalda vuelta hacia el pasado y la faz descubierta al porvenir, en la línea de encuentro de dos civilizaciones, en donde ha de fundirse una nacionalidad de compleja estructura, acaso una democracia nueva, producto de las más intensas germinaciones de tolerancias y comprensiones”.

La búsqueda del norte u objetivo (Hacia la Luz), no es fácil, se andará por caminos tortuosos, contará con un entorno externo difícil, y lo más increíble con un entorno interno ambivalente, que es más peligroso, ya que “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos” (Maquiavelo).

Riesgos Institucionales

Al realizar cualquier actividad empresarial o institucional lleva implícito un riesgo, el cual se conceptúa como la incertidumbre que surge durante la consecución de un objetivo; pueden ser circunstancias, sucesos o eventos adversos, y también actos deliberados internos, los que podrían impedir el desarrollo de las actividades de la empresa o la institución y que en general, tienen repercusiones en la imagen, finanzas etc.

Ante estos hechos, que debe hacer la Universidad de Panamá, asirse de la resiliencia, ya que “La Resiliencia Organizacional es la capacidad de una organización de absorber choques e impactos profundos sin perder la capacidad de cumplir su misión” (Sampedro,2009).  Además, “Una organización tiene resiliencia cuando posee la capacidad de resistir a la incertidumbre, a las crisis, a los cambios y situaciones conflictivas y de aprender de estas experiencias aprovechándolas como camino hacia el progreso y no sólo como mecanismo de supervivencia.

El elemento que diferencia a la resistencia de la resiliencia es que en el segundo concepto la organización no sólo se limita a capear el temporal, sino que emerge transformada por las experiencias de la adversidad” (factorhuma.org).  Entonces primera tarea, crear un ente (paraintelectual) que se encargue de estos menesteres, cuando las circunstancias lo exijan.

Para muestra un botón (Caso ACAP)

La acreditación es el reconocimiento por un organismo nacional o regional en base a unos estándares propios de la calidad, generalmente procedimentales, a cambio de una cuota periódica, no contar con ella, no significa que no sea de calidad sino más no ha sido constatada.

¡El efluvio político radica en dos (2) aspectos un exministro y colega profesor con aparentes aspiraciones a la Colina y un período eleccionario! Lo discordante, de la noticia que un hecho aislado de postgrado, lo generalizó a toda la institución, o sea, relevos de culpa, confesión de parte, ante estos y futuros efluvios, sentenciamos “La unidad debe ser de la mente y el corazón, un sentido de pertenencia y de enfrentar juntos a quienes la atacan” Jawaharlal Nehru.

Pero, dónde están las voces de defensas, a falta de un Manual de Resiliencia, una oportunidad de fortaleza institucional, hacen lo que son duchos, pasar agachados, a esperar que pase el temporal, este transcurre, pero lastrando a la institución, situación diferente si hubiese abordado el problema. Ante, esta situación que ha sucedido, unos mensajes de voz del presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Panamá (desconocemos si hay un Comunicado).

No defendemos al Señor Rector, defendemos a la institución, la Universidad de Panamá, no se le debe temer a los problemas, ya que son fuentes de fortalezas, o sea, más resilientes, pero no impide que la institución, la Universidad de Panamá le suceda que “Entre los ladrones, los necios son los peores: nos roban a la vez tiempo y buen humor” (J Von Gothe).

El autor es docente de la Facultad de Ciencias de la Educación

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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