"2026: Año del fortalecimiento de la autonomía universitaria, mediante la elección democrática de sus autoridades"


El maestro es el líder que inspira, motiva y transforma

Por: Franklin De Gracia G. ffdgracia@gmail.com | Publicado el: 01 diciembre 2020



La sociedad requiere, permanentemente, de profesionales que le ayuden a seguir desarrollándose; con el propósito de erradicar la pobreza y equilibrar la adquisición de los bienes y servicios básicos, para el disfrute de una vida con decoro.  Sin embargo, el profesional que preste esa ayuda, requerirá de algunas competencias que le faciliten la tarea de “liderar el camino hacia la transformación de la realidad coexistente”.

En múltiples ocasiones se ha intentado encontrar una definición, que tenga pertinencia al término “líder” y muchos se han referido a éste concepto polisémico, cómo la persona que demuestra la capacidad de “influir” sobre los demás, “al ser un ejemplo, de inspiración”. Definiciones que abre el espacio para la reflexión a profundidad en otros escenarios.

Se reconoce que la inspiración es necesaria para la vida, porque ésta representa el “hálito” que le da sentido al quehacer diario del ser humano, que alimenta la creatividad, la innovación y en consecuencia viabiliza la consecución de soluciones a los problemas; y por consiguiente al desarrollo de la “resiliencia”, para la creación de un mundo nuevo y mejor equilibrado.

Aun reconociendo la significancia del hálito y en congruencia la importancia que éste representa, debemos resaltar que el profesionalismo, la formación, el trabajo, la entrega personal y la vocación son las dimensiones que acompañan “la inspiración” del buen maestro.

Un liderazgo inspirador del maestro, que trascenderá de manera efectiva y certera en la medida que éste cultive los valores, las ciencias, el conocimiento, las artes, las mejores prácticas profesionales y las experiencias exitosas para que con su ejemplo enseñe, “en inclusive”, sin mediación de las palabras.

Ya decía Confucio, “El hombre que mueve montañas, comienza cargando pequeñas piedras”; entonces, cuanto más conozca y opciones tenga el maestro, podrá mover “paso a paso” el espíritu de creación y solución de los problemas de la vida en sus seguidores; pues la inspiración se relaciona con el arte, y educar es un arte complejo que ilustra con belleza los paisajes de la vida.  Un docente líder inspirador, crea y pinta en el lienzo social y en cada uno de sus discípulos, una obra de colección inestimable en un universo infinito.  El arte de Educar es motivar al educando, y para ello hay que estar preparados y siempre listos para inspirar y transformar el mundo que nos rodea.

Lo anterior hace imperante, repensar al docente, como el profesional que propicia el cambio, las perspectivas, inteligencias y las motivaciones en sus estudiantes, así como el que lidera las transformaciones en los entornos institucionales.

Reconociendo que la importancia de enseñar, ha sido relevada por el interés superior en que sus discentes aprendan, que sean competentes para dar forma a un proyecto de manera autónoma con la tutoría y el acompañamiento de ese maestro que inspira; con el cuidado de que sea, “Ni tan cerca que asfixie, ni tan lejos que abandone, como dice Daniel Prieto Castillo”.

Hay que ser un buen modelo, para inspirar. El maestro que siembra confianza y frenesí en el aula, aquel que inquieta y motiva la innovación, cosecha los mejores frutos: discípulos inspirados, motivados que participan y se implican en la transformación social.

El autor es Profesor Universitario y Especialista en Administración Educativa.

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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