Alocución del dÃa de las Madres
La capacidad de entender y cambiar la realidad es la que nos distingue de nuestros antepasados homÃnidos y el resto de la vida animal. Cada vez más compleja, enfrentar la realidad, ha significado nuevos retos para la humanidad; y con el paso del tiempo nuevas generaciones se han adaptado a todo tipo de condiciones adversas y han logrado superar todos los obstáculos que enfrentaron sus antecesores. Es decir, con el tiempo, las nuevas generaciones superan a las anteriores, asÃ, como con las dificultades y caracterÃsticas del tiempo que les tocó vivir.
Ese proceso de natural adaptación al clima, la búsqueda de alimento, de trabajo gregario y a través de la organización en sociedades, que implica todo de tipo superación de situaciones como guerras, enfermedades, crisis económicas y socioculturales; el rol de los progenitores, la familia y la comunidad destaca para el logro de esas metas como humanidad. Dentro de ese conjunto de hechos, y personajes, destaca sin dudar, el rol de la mujer en sà y de las madres, todo ese conocimiento, capacidad de adaptación de nuestra especie, la cultura y la vida en sociedad (según estudios hasta la inteligencia) es en gran medida heredada o enseñada por la madre.
La madre, entonces, es el incansable pilar de la historia humana con su capacidad única de engendrar vida inteligente como ningún otro ser en el universo conocido, lo que la sitúa como la fuente primigenia de esa superación como especie; y es que más allá de su capacidad de reproducción, la mujer tiene configurado en su ADN, el incondicional amor y el instinto de preservación de las nuevas generaciones, incluso no siendo ellas las progenitoras, como madres adoptantes, abuelas, tÃas, madrinas, etc.
Para este 8 de diciembre, dÃa de las madres, mi saludo sincero y de admiración para todas las madres panameñas, que la pasen bien, las exhorto para que sigan su papel histórico para la humanidad y el paÃs, deseando que les sea reconocido por todos no sólo este dÃa, sino, todos los dÃas del año.
A quienes tienen su madre con vida, quiéranlas y demuéstrenlo, a quienes no, demuestren a sus esposas, hermanas, hijas y las mujeres de su familia; todo el amor, respeto y cariño que tienen por ellas; y especialmente colaborando en el trabajo no remunerado de los quehaceres del hogar, como un deber paritario de hombres y mujeres ¡todo el año!
¡Feliz dÃa de las madres!
El autor es Director Universidad-Empresa Catedrático Universitario.
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