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Al rescate de la Salud Mental

Por: Magister Dora Trejos* | Publicado el: 29 noviembre 2020



En los últimos meses hemos estado escuchando con frecuencia la necesidad de enfocarnos en el cuidado de la salud mental debido a la situación que estamos enfrentando relacionada a la aparición del nuevo Coronavirus 2019, que ha causado la pandemia de la COVID-19.

Siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la mayoría de los países, como Panamá, establecieron la cuarentena total como la medida extrema para la contención del virus.

Es de todos conocido el efecto que ha tenido el cierre de comercios, escuelas, universidades e instituciones públicas en el empleo, la economía y los hábitos de nuestra vida cotidiana. De igual manera, las medidas de bioseguridad imponen el uso de mascarillas y restricciones de distanciamiento físico y desplazamiento, entre otras.

Después de ocho meses de pandemia existen reacciones propias de la incertidumbre que se genera de esta experiencia. Ya, la OMS (2020), describe la “fatiga pandémica” como los sentimientos de tensión física y emocional que están aumentando en la población y que tienen consecuencias en su salud mental.

Algunas de estas reacciones, que se traducen en conductas, pueden ser: aumento del estrés, irritabilidad, alteraciones en la memoria, carencias en las respuestas afectivas, poca tolerancia a la frustración, alteraciones en el patrón del sueño, difusión masiva de información no verificada, temores y conductas desafiantes o violentas, etc.

Como producto del aislamiento, nos están haciendo falta los abrazos de familiares, la cercanía de los amigos, el encuentro casual que establecemos con los que nos despachan en los negocios, ir de paseo con la familia, nos hace falta ir al trabajo. Todas estas actividades representan intercambio social y afectivo.

Tal como lo establece la definición de salud mental: las personas necesitan realizar sus capacidades, hacer frente a las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad, aspectos que indican bienestar emocional. (OMS, 2018).

La pandemia COVID-19 ha cambiado nuestra estructura de comportamientos, lo que demanda un avanzado proceso adaptativo, que para todos no es fácil incorporar en la vida personal y colectiva. Recordemos: todas las restricciones nos están salvando la vida.

Ante este panorama poco alentador los expertos en salud mental consideran que es imprescindible que en este periodo se refuercen las intervenciones encaminadas a mejorar los aspectos que se relacionan con la salud mental.

Por todo lo anterior, como parte del curso Enfermería en la promoción de salud mental, hemos organizado un ciclo de conferencias y talleres abiertos al público, que vienen a dar respuesta a la práctica clínica de nuestros estudiantes y a las necesidades de la población en general, que tiene el reto de hacerle frente a las demandas que ha impuesto la pandemia. De igual forma, hemos dedicado espacios para el personal de Enfermería de la Caja de Seguro social, quienes se encuentran brindando atención directa en los centros hospitalarios.

Estas actividades han sido diseñadas con la estrategia didáctica de trabajo colaborativo, para niños y niñas, adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores, con una amplia y activa participación de cada grupo, el uso de la tecnología ha sido de gran ayuda para llegar a un número mayor de participantes.

Toda la temática tratada se relaciona con los temas para el desarrollo de la personalidad y el reforzamiento hacia los comportamientos positivos en cada uno de los grupos atendidos.

Durante estas sesiones los participantes nos han compartido sus sentimientos, experiencias y reflexiones personales, lográndose identificar rasgos de la fatiga pandémica entre ellos. Sin embargo, han sido más importantes en estos momentos, el amor familiar, los valores, la tenacidad ante los retos, la riqueza de la vida espiritual, el compromiso profesional, la actitud positiva, la buena comunicación, la paz mental y la esperanza, según han manifestado.

Esta experiencia, en su primera parte, ha sido muy enriquecedora para los estudiantes porque les permite conocer las necesidades y problemas de los asistentes e intervenirlos con bases teóricas y aprender de sus actitudes resilientes para superar las adversidades.

Este ejercicio en pro de la salud mental nos ha dejado saber que hay estudiantes que extrañan el frío del salón de clases, los cuentos de los compañeros, el cafecito de media mañana, el intercambio en confianza con amigos o profesores, así como el ambiente y los espacios de su universidad.

No hay salud, sin salud mental.

 

*La autora es profesora del Departamento de Salud Mental Facultad de Enfermería

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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