El Rol del Docente Frente a la Aplicación del Enfoque Basado en Competencia a Nivel Superior
Los numerosos estudios realizados sobre el tema, evidencia que uno de los retos más inmediatos del quehacer educativo se ubica en la práctica del docente frente a las nuevas exigencias de la sociedad del conocimiento y de la inclusión de las competencias en el ámbito educativo.
El enfoque de las competencias incide de manera importante en la actividad docente en las instituciones de educación superior la responsabilidad de los docentes no solo se está ampliando, sino que se está redefiniendo ante los desafíos del nuevo orden.
El estudio realizado por Carlo Salazar, Mará Chiang y Yohana Muñoz (2016) titulado “Competencias Docentes de la educación superior: un estudio empírico en la universidad del Bío-Bío de Chile, tuvo como objetivo, analizar las competencias docentes de los académicos de la universidad Bío-Bío Chile. La Investigación Citada, se centró en identificar las competencias docentes en la institución de educación superior mencionada. En la misma se concluyó que lo esencial en el desarrollo de una docencia de excelencia, es que el docente sea abordable y comunicativo, buen oyente y capaz de crear un ambiente en el cual la información sensible sea compartida con confianza, demostrando siempre compromiso con el cumplimiento y preparación de las condiciones necesarias para ejecutar una determinada asignatura.
Por otro lado, el trabajo investigativo titulado “las competencias Docentes: el desafío de la educación superior; realizado en el Instituto Politécnico Nacional de México (2014) por Alma Torres; Manuela Gaona; Nadina Valentín y Elia Ramírez. Tuvo como objetivo analizar la naturaleza de la práctica docente en la educación basada en las competencias profesionales, en el marco de la globalización y la expansión acelerada de las innovaciones científicas y tecnológicas.
Los estudios señalados evidencias la importancia e interés de conocer en qué medida los docentes están respondiendo a las demandas de la sociedad del conocimiento, el presente estudio se suma a estos y otros, que en el fondo, persiguen el mismo objetivo.
Inciarte Romero y González, Lorena (2009) citando a Silva (2005) plantean que …” no se pretende que el docente sea un ser “perfecto” conocedor y solucionador de todos los problemas. Por el contrario, se requiere un ser humano, capaz de reflexionar en su propia práctica corrigiendo errores, aceptando nuevas formas de concebir en mundo, dando apertura a todas las corrientes del pensamiento, utilizando el discurso argumentativo para erigirse en un líder de renovada factura. Convirtiéndose en un ejemplo de ciudadano mediante el cumplimiento de sus funciones y destacando con real humildad los elementos valores del hombre.
De esta manera, la concepción del profesor como transmisor y del estudiante como receptor de conocimiento es sustituida por la concepción del docente como orientador, guía que acompaña al estudiante en el proceso de construcción no sólo de conocimiento, sino también en el desarrollo de habilidades y valores asociados a un desempeño profesional eficiente, ético y responsable, y del estudiante como sujeto de aprendizaje (Díaz y Márquez, (2007).
Según Bozu y Canto (2009), se espera que el profesorado, más que transmitir abundante información, promueve el desarrollo de competencias como garantía para que los sujetos puedan seguir aprendiendo a lo largo de su vida y se desempeñen de manera pertinente y satisfactoria en el mundo cambiante y complejo. De ahí, la necesidad de definir un nuevo perfil docente que garantice un desempeño profesional eficiente, eficaz y satisfactorio.
Sin duda, se requiere de un cambio profundo en las formas de enseñar, para ayudar a los estudiantes de educación superior a comprender los fenómenos de la misma manera como lo hacen los expertos en cada disciplina. Esto enmarca la preocupación de que las universidades mejoren sus formas de enseñar, reconociendo la escasez de trabajo acerca de cómo hacerlo y agravado por el hecho de que en las universidades se valora más la investigación que la enseñanza.
Por otra parte, no puede negarse el contexto donde el docente efectúa su actividad: las universidades están sometidas a diferentes presiones, como por ejemplo relacionar el financiamiento con el desempeño; otro asunto es que deben rendir cuentas acerca de en qué y cómo utilizan los recursos otorgados. Esta también la demanda de atender una creciente población estudiantil con diferentes condiciones socioculturales y lidiar con el problema de contar con menos recursos. Lo que también es innegable es que lo realizado en este nivel forma parte de la tendencia mundial para buscar nuevas maneras de crear y utilizar el conocimiento.
Una de las consecuencias de lo antes descrito es que el profesor de educación superior tendrá que volverse más profesional, es decir, tendrá que formalizar su preparación, sobre todo en lo que atañe a la didáctica, y comenzar a impartir clases sólo después de demostrar el dominio de las habilidades docentes.
Actualmente el profesor universitario es considerado un profesional del conocimiento, con el mismo nivel y demanda que las grandes corporaciones tienen por este tipo de profesional.
Entrega primera parte.
El autor es Doctor en la Facultad de Ciencias de la Educación


