Una pasión llamada periodismo
Cuando inicie el camino del periodismo jamás pensé que sería una carrera de muchos sacrificios, arriesgada, de muy mala paga; sin duda una travesía llena de muchas satisfacciones, pero reservada solo para los valientes que no temen decir la verdad.
Todo profesional de la radio, televisión, prensa escrita, prensa digital y todo aquel que se embarca en esta aventura llamada periodismo, debe comprender que todo lo que se hace en esta carrera es por sublime vocación y no por dinero.
Cuando el compromiso de informar de manera veraz, responsable, objetiva e imparcial estén por encima de todo; entonces podremos decir que somos dignos de entrar a formar parte del selecto y reducido grupo de hombres y mujeres que no se doblegan ante las autoridades, aquellos centinelas de la información, los que buscan la verdad de los hechos y defienden sus opiniones a toda costa, aquellos cuyo excelso honor es ser llamados “periodistas”.
En el ejercicio de la actividad periodística no hay duda de que estamos casados con la verdad, y frente a ello; es inadmisible la infidelidad, pues solo a ella respondemos y por ella actuamos. Aquel que no tenga como norte este principio de fidelidad con la verdad, no puede llamarse periodista.
Hoy celebramos en Panamá el día del periodista en memoria de Gaspar Octavio Hernández "El Cisne Negro", gran poeta y periodista panameño cuya lira se enmudeció un 13 de noviembre de 1918 cuando en la sala de redacción de "La Decana" la Estrella de Panamá; muere sentado frente a su máquina de escribir redactando una crítica cáustica contra de aquellos que ofendían el sentimiento nacional.
La sutileza y elocuencia de un hombre discriminado por su color oscuro de piel, huérfano de padres desde su niñez, pero con un alto fervor patriótico y nacionalista, llevaron a la formación de una pluma fina e incisiva cuál bisturí; con ella alzó la voz en apoyo a los flagelados por las drogas, la prostitución, la paternidad irresponsable, la pobreza y la impunidad. Pero el bardo de Santa Ana no sólo elevó a lo más alto el periodismo con su pluma crítica e independiente, también nos enseñó que la patria merece nuestro mayor respeto y sublime admiración.
La labor periodística de Gaspar Octavio Hernández se apagó a muy temprana edad cuando solo tenía 25 años, pero su legado quedó grabado con tinta indeleble en la literatura y periodismo panameño. Por ello, al conmemorarse hoy 102 años de su muerte, es imperativo y obligatorio levantar la imagen del gremio, luchar por una legislación que ampare tan noble profesión, recuperar la credibilidad e imparcialidad secuestrada hoy por los poderes políticos y económicos; pero sin dejar de lado el reconocimiento a la labor de aquellos periodistas que han sido asesinados en el cumplimiento del deber.
El autor es estudiante de periodismo de la UP


