PARLACEN, mejor apaga y vámonos…
Según, el propio sitio web del PARLACEN, la génesis de este organismo regional es cuando en enero de 1983, por iniciativa del gobierno panameño, del entonces presidente Ricardo de la Espriella, crean el Grupo de Contadora, compuesto por Colombia, México, Venezuela y Panamá, con el objetivo de buscar una solución negociada al conflicto que azotaba a los países centroamericanos, especialmente las guerras civiles de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, que amenazaban tomarse toda la región. Los principios en los que se basaba el Grupo de Contadora eran: autodeterminación, no intervención, desmilitarización y democratización.
La Unión Europea manifestó?, por primera vez, su pleno apoyo a las iniciativas de paz para Centroamérica, durante la reunión del consejo europeo en Stuttgart, en junio de 1983. El 28 y 29 de septiembre de 1984 se reunieron en San José?, Costa Rica, los doce cancilleres de la Comunidad Económica Europea (CEE), España y Portugal; los cinco centroamericanos y los cuatro latinoamericanos del Grupo de Contadora, en una conferencia motivada por el recrudecimiento de las tensiones en Centroamérica. Este evento fue un éxito porque fortaleció la opción política como posibilidad para poner al conflicto.
Después, el 29 de julio de 1985, los ministros de relaciones exteriores, de Argentina, Uruguay, Brasil y Perú? suscriben la Declaración de Lima que da origen al Grupo de Apoyo a Contadora o Grupo de Lima. Cuando estaban los dos grupos constituidos actuando, se denominaba el Grupo de los Ocho.
Si bien el Grupo Contadora no logró establecer una fórmula de paz aceptable para todas las partes involucradas, sentó los fundamentos para que emergiera dicho plan en los años siguientes, el llamado Acuerdo de Paz de Esquipulas, surgió de los esfuerzos de Contadora, que permitió reformar completamente la política centroamericana.
El 25 de mayo de 1986, tuvo lugar otro evento, ahora en Guatemala, denominado "Esquipulas I", a la que asistieron cinco presidentes de Centroamérica, la reunión sirvió de base para consolidar la decisión política de los gobernantes, en esta reunión "se propuso la creación del Parlamento Centroamericano para reforzar la participación democrática y pluralista en el proceso" 1? y establecer con Esquipulas II en 1987 el procedimiento para conseguir la “Paz Firme y Duradera” en la región.
El Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras Instancias Políticas fue suscrito de la manera siguiente: el 8 de octubre de1987 por los presidentes de Guatemala y El Salvador, siete días después, lo suscriben los de Costa Rica y Nicaragua, al día siguiente el presidente de Honduras. El Tratado fue ratificado por cada uno de los países, posteriormente, en fichas distintas.
El 13 de octubre de 1993, el Gobierno de Panamá? suscribe el Tratado y sus Protocolos, el 16 de mayo de 1994, la honorable Asamblea Legislativa aprueba los citados instrumentos. El 28 de octubre de 1994 se incorporan 20 observadores especiales.
En las últimas dos décadas, existe una imagen de rechazo al Parlacen por varias razones, empezando por su deficiencia comunicacional, porque hasta hoy, la opinión pública de la región es que nadie sabe qué hace y por qué sus diputados ganan tanto dinero por venir una vez al mes a la sede en Guatemala “a hacer nada”. Sin embargo, la crisis del Parlacen no es más que el reflejo de la crisis del sistema político, de nuestros países.
Los candidatos al Parlamento Centroamericano son resultado de negociaciones de ocasión y no de reconocimiento a liderazgos o capacidades. Debiera ser requisito indispensable que los aspirantes posean formación académica o experiencia en temas de integración y otros aspectos de las relaciones internacionales. Y quienes nos representan no fueron el resultado de la voluntad popular, sino de un sistema antidemocrático planteado por la partidocracia de nuestro país.
En los 28 años de funcionamiento, el Parlacén ha representado un gasto innecesario para nuestro país, y lo más absurdo es que si hicieran su trabajo, sus resoluciones, no serían vinculantes porque ningún país miembro está obligado a acatarlas. Por lo tanto, es un adorno caro y de mal gusto, que solo interesa a los partidos políticos en época electoral. Pero como si no fuera peor, se ha convertido en un organismo que ha servido de refugio para políticos corruptos. Larga es la lista de quienes se han prestado en el juego sucio para impedir que la justicia alcance los depredadores de las arcas públicas en nuestros países y de otros delitos, arropándolos con una inmunidad inmerecida, para contar con impunidad.
¿Reformar el Parlacen?, Noooooo... ¡mejor apaga y vámonos! Después con la mente fría pensaremos en algo mejor. Te aseguro, nadie sentirá falta de esto.
El autor es Estudiante de Periodismo


