No todas las caricaturas son para niños
Desde muy pequeña siempre me han gustado las películas de animación. Mi película favorita de Disney es “La Sirenita”. Hay otras muchas películas que me gustan, pero “La Sirenita” es la película que recuerdo de mi niñez con más cariño. Cuando comencé a crecer me interesé en la cultura asiática por animes como Sailor Moon, Cardcaptor Sakura, Kaleido Star, entre otros.
Estos animes llegaron a Panamá a través de algunos canales nacionales de televisión abierta y muchos chicos de mi edad y también adultos de la época disfrutaron de esas “cómicas”; solía llamarlas de pequeña así. Algunos canales se atrevieron a transmitir animes algo más oscuros y sangrientos a medianoche; la verdad no me acuerdo de los nombres de esos animes, pero recuerdo haberlos vistos mientras cambiaba de canal.
Porque no solo existen animaciones tanto japonesas como occidentales para niños, también las hay con un humor para adultos o con historias realmente complejas. He llegado a ver algunas que me han hecho llorar por la frustración y la tristeza o que me han hecho sentir miedo por la tensión o el desconocimiento.
La animación no es solo para niños
Es completamente erróneo pensar que la animación es solo para niños. Aunque muchas personas lo piensan. He llegado a escuchar a gente decir que te guste el anime o la animación en general quiere decir que eres infantil. Hay personas que piensan que ser “infantil” se traslada a que no eres alguien responsable o de confianza.
Lo cual es completamente tonto. El anime y la animación es un tipo de arte que se muestra en algunos casos con un estilo colorido, pero depende mucho de los directores, animadores y dibujantes. El estilo puede ser diferente o hasta un estilo tierno puede tener otra connotación.
Que algo sea colorido no quiere decir que sea para niños. La película con actores reales “Midsommar” tiene una fotografía muy colorida y bonita, pero tiene una historia bastante aterradora. A su vez, “La tumba de las luciérnagas”; una película de animación japonesa, tiene una historia realmente dura. Cuenta la historia de dos hermanos durante la Segunda Guerra Mundial en Japón.
Para contar su historia “La tumba de las luciérnagas” se atreve a ser cruel, desesperanzadora y triste. Transmite un montón de emociones siendo una película de animación, por esto, creo que las películas de animación pueden estar al mismo nivel de un largometraje con personas reales o una serie.
La animación tiene menos límites y ataduras en ciertos elementos, que las películas o series de personas reales. Por ejemplo, Paprika; otra película de animación, utiliza algunas acciones, movimientos y simbología bastante difícil de llevar a la pantalla sin utilizar efectos especiales.
Hay una parte de la película donde un personaje, termina siendo como una mariposa disecada y le arrancan la piel y debajo de esta hay otro personaje, es algo bastante difícil de explicar, pero es impactante. Y ese impacto hace que el espectador quede atrapado, si una película te da eso ¿qué más no podría darte?
Como dije antes, la animación no es infantil; no todo en ella, sino que es otro modo de mostrar y de representar la vida. Además de contar historias. “Fullmetal Alchemist”, un anime de fantasía de origen japonés, expone a lo largo de sus capítulos bastantes temas duros de digerir. Como los lazos familiares, la investigación científica y cuanto están las personas dispuestas a experimentar para conseguir algo.
“A Silent Voice” o “Koe no Katachi”, por otro lado, cuenta una historia mucha más real sobre el acoso en la escuela, la vida de una persona muda, como se desarrolla una persona víctima de acoso y como lo hace su instigador.
Algunas de estas películas llegan a ser tan buenas que se llegan a tomar planos de esta. Como es el caso de Perfect Blue, una película de animación japonesa que utilizaron como referencia para hacer Black Swan. Además de ser una película con una gran historia que habla sobre el fanatismo y el mundo del entretenimiento.
La animación ha tenido fines propagandísticos, sociales y culturales a lo largo del tiempo. Que alguien le guste este tipo de arte no quiere decir que sea infantil, irresponsable o poco confiable. Lo que quiere decir es que está abierto a otros tipos de arte y de maneras de ver el mundo.
Las películas, series de animación y animes son otro modo de mandar un mensaje y de contar una historia. Porque algo te guste y ese algo no sea lo común en la sociedad, no quiere decir que sea malo ni las personas que lo disfrutan están mal. Hay que saber respetar los gustos de los demás y no juzgar a otros por ellos.
La autora es estudiante de Periodismo


