"2026: Año del fortalecimiento de la autonomía universitaria, mediante la elección democrática de sus autoridades"


Reflexiones en Torno al Post COVID- 19 en Panamá

Por: Carlos F. González | Publicado el: 25 junio 2020



El presente artículo se ha elaborado en base a webinars y videoconferencias de centros educativos a nivel superior tanto a nivel nacional como regional y presentaciones en línea de profesionales, pero con la interpretación de los insumos proporcionados, por el suscrito.

El COVID 19 llegó para que revisemos como estamos conduciendo nuestras vidas a la fecha, tanto en el plano personal como colectivo; en el ámbito de la salud, en lo económico, familiar, comunal, educativo, laboral, político y religioso.  Si debemos revisar algunas áreas de nuestras vidas ¿cuáles serían estas?: nuestras creencias, nuestros estilos de vida, el manejo de nuestra economía, nuestros valores, principios, y a nivel social el modelo económico imperante, que el COVID 19 ha dejado en evidencia las marcadas diferencias e inequidades que promueve entre sus habitantes, desenmascarando a los políticos y las imprecisiones de la ciencia. 

Ya se ha estimado que en el mundo y en el nuestro, el COVID 19 va a impactar a la economía y por ende a los habitantes.  Para el país se ha estimado en unas 400 mil personas el número de desocupados y una vez superado el COVID 19 por efecto de la inmunidad del rebaño se ha pronosticado que algunas profesiones u oficios que los pueda realizar la automatización o la modalidad virtual los reemplazará.  Esto obliga a una gran parte de la población a aprender y adquirir nuevas habilidades y destrezas para sobrevivir en este mercado laboral digital y automatizado.

¿Qué hacer ante este panorama, nada halagador sino inquietante?  En primer lugar, se impone con mayúscula la solidaridad contraria al individualismo que se profesaba antes de la aparición del COVID 19.  En efecto la primera unidad de la sociedad: la familia y sus diferentes manifestaciones, son las agrupaciones donde se ha expresado este valor: el de la solidaridad, pero el mismo debe extenderse hacia la comunidad y como un efecto domino, al resto de la sociedad para poder seguir hacia adelante ante este nuevo panorama que se nos avecina.

Promover el cooperativismo, los huertos caseros y comunales, las decisiones políticas con la participación de todos los actores, incorporar a nuestro estilo de vida los hábitos de higiene y salud recién adquiridos y promoverlos entre los que no los han desarrollado aún.  Dadas las marcadas diferencias que promovió el modelo económico anterior a la aparición del COVID 19 y que ha dejado a muchos conciudadanos sin esperanza y más bien en la desesperanza, apoyarlos mediante actividades grupales y colectivas en las diferentes áreas ya anotadas.  A manera de ejemplo pensar en comidas colectivas de tal forma que los más afortunados (los que todavía generan un ingreso económico) puedan ofrecer alimentación a los desposeídos, los desempleados y no solamente alimentos sino proporcionarles los insumos necesarios para los nuevos hábitos de higiene que las circunstancias requieren(mascarillas de tela, gel, agua), apoyo en medicamentos y en el aspecto educativo, la enseñanza para la adquisición de las nueva habilidades y destreza que el mercado laboral va a requerir.   Llego el momento, gracias al COVID 19, de demostrar el amor a nuestro prójimo.

Como ciudadanos convertirnos en vigilantes del actuar de nuestros servidores públicos de tal forma que disminuyamos sus actos de corrupción para que el dinero del erario público llegue a la mayoría de la población y a los proyectos para los cuales se han destinado.  Estar vigilante que el liderazgo del gobierno sea democrático, apoyando a los ciudadanos para que desarrollen sus potencialidades.

Que la decencia, la honestidad, la ética, el respeto, la disciplina, la paciencia y la comprensión prevalezcan en la época post COVID 19. Que la expresión arraigada en nuestra idiosincrasia, del juego vivo, sea una expresión del pasado, y juguemos a ser honesto, amante de lo justo, lo correcto y lo bueno.

Que en este llamado no solo respondan los que están económicamente activos todavía, sino las empresas, las organizaciones no gubernamentales, las iglesias entre otros.

Estos son los retos a los que nos enfrentaremos y nos adaptamos o sucumbimos como sociedad. Podemos evitar la anunciada y esperada explosión social que se ha señalado y vale anotar aquí que a diferencia de los saqueos que ocurrieron después de la invasión estos se dieron por la ausencia de agentes del orden público ya que dicha institución había sido desmantelada; pero en esta ocasión las personas que han perdido la esperanza saquearan, robaran y cometerán delitos por hambre y desesperación.  Nuestra indiferencia e inacción como buenos ciudadanos puede llevar inclusivo a que los grupos delictivos organizados del país asuman esta responsabilidad con un alto precio a pagar por parte de los beneficiados por esta supuesta “ayuda” en perjuicio de la sociedad llevándola a lo que se conoce como un estado fallido.

Finalmente se impone gracias al COVID 19 que pensemos en el otro y no solo en nosotros, la solidaridad por encima del individualismo y el egoísmo.

El autor es Psicólogo Criminólogo y Profesor Universitario

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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