Mitigación de Situaciones Emergentes, en las PolÃticas Educativas
Los momentos difÃciles por los que pasa la humanidad hacen obligatorio mirar en retrospectiva y hacerse algunas interrogantes, como las que se enumeran en las siguientes lÃneas: ¿Estaban los gobiernos, de las naciones, preparados para enfrentar eventos emergentes en el ámbito nacional, regional o local?: ¿Las situaciones emergentes son parte de la planificación de sus polÃticas? ¿Existen estrategias de gestión educativa, para mitigar los embates de estas circunstancias?
El estado actual de la educación, en un alto porcentaje de los paÃses, parece gritar en silencio que ¡No!; la realidad demuestra que ni siquiera los sistemas de salud, económicos y de cualquier otra Ãndole podÃan estarlo.  Sin embargo, de acuerdo al manual básico de planificación educativa, sus especialistas debieron haber previsto un plan de contingencia para enfrentar eventuales interrupciones de los procesos educacionales.
Las interrupciones pueden darse por un sin número de situaciones, como lo son: desastres naturales, brotes epidémicos, pandémicos, paro de labores, la declaración de estado de emergencia nacional, entre otras.  Por lo que se justificaba, contar con un plan de contingencia, dentro de los planes operativos anuales, dentro del ejercicio de planificación.
Si bien, la pandemia tomó por sorpresa a todos, es de vital importancia reconocer que siempre existirán situaciones emergentes que enfrentar y que son los centros educativos y sus estructuras académicas - administrativas, las mayormente impactadas, por estos fenómenos.  Tanto es asà que, recientes informes de UNESCO, revelan que 849 millones de estudiantes han dejado de asistir a sus perÃodos regulares de clases, a partir de la aparición del nuevo coronavirus en noviembre de 2019.
Se hace imperante realzar un análisis, entre los expertos en el tema de gestión educativa, sobre los niveles de preparación de los sistemas educativos antes, durante y después de esta traumática experiencia; dado que el 90% de los paÃses cerraron en su total o parcialmente los centros educativos, de acuerdo al informe antes mencionado.
Este análisis, debe responder a otras interrogantes:  por qué los docentes y las estructuras administrativas no estaban preparadas para reaccionar, en un tiempo prudencial a las necesidades que emergÃan de la pandemia; se contaba o no con definiciones claras de las competencias básicas a desarrollar por grado y por nivel educativo, es posible a corto plazo diseñar una preparación para la gestión de la bioseguridad de todos los miembros de la comunidad educativa, asà como de las instalaciones educativas.
Las lecciones aprendidas, permiten visualizar en prospectiva: escenarios de planificación de contingencia; reestructuración de los contenidos de aprendizaje, debido a que la formación inicial del docente está diseñada para las clases desde la presencialidad; considerar la inclusión de temas relacionados con la mitigación de situaciones emergentes; invertir en infraestructuras tecnológicas para mejorar la conectividad, incluyendo las áreas de difÃcil acceso; consolidar alianzas con los medios de comunicación tradicionales y explorar el uso de todos los recursos disponibles para maximizar el potencial de la educación a distancia.
De esta forma ante la posibilidad del cierre de los centros educativos, por cualquier tipo de situación emergente, todos los involucrados en la actividad educativa estarán preparados desde las dimensiones cognoscitivas, procedimentales, actitudinales y tecnológicas; y de esta manera, se minimizarÃa la resistencia al cambio temporal y se obtendrÃan mejores resultados.
El autor es docente y especialista en Administración Educativa.


