Comportamiento Social en Épocas de Crisis de Salud Pública
Conceptos fundamentales
En el contexto sociológico sobre la crisis que vivimos actualmente a causa del coronavirus es importante que entendamos ciertas definiciones que nos darán orientaciones generales. Koselleck, importante historiador alemán del siglo XX, dijo sobre crisis: “Quien abra el diario hoy se encuentra con el término crisis. El concepto indica inseguridad, desgracia y prueba, y refiere a un futuro incierto, cuyas condiciones no pueden ser lo suficientemente elucidadas”. Actualmente este término remite a una división entre lo que acontece en la actualidad y los patrones precedentes y las posibilidades que arroja el futuro cuando no cabe pensar en una continuidad.
Fernando Lamata Cotanda, vicepresidente de Castilla la Mancha en 2006, escribió para Elsevier “Si definimos la situación de crisis en salud pública cuando ha aparecido un problema de salud, o hay una probabilidad de riesgo para la salud, con una incidencia o letalidad mayor de lo normal para esta época y en este lugar, y donde no podemos garantizar la dimensión final del problema, y donde además se produce un enorme interés informativo, podemos entender algunas de las claves de la actuación de los políticos, bien en la gestión de la crisis desde el Gobierno, o bien en la oposición”.
¿Qué paso hace 11 años?
A partir de aquí, es fundamental repasar una situación similar que vivió el mundo en el año 2009. Nos referimos al virus H1N1, conocido comúnmente como gripe porcina o fiebre porcina. Fue una pandemia causada por una variante del Influenza virus A (subtipo H1N1). El origen de la infección es una variante de la cepa H1N1? con material genético proveniente de una cepa aviaria, dos cepas porcinas y una humana? que sufrió una mutación y dio un salto entre especies (o heterocontagio) de los cerdos a los humanos, ? para después permitir el contagio de persona a persona.
El 11 de junio de 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como de nivel de alerta seis; es decir, "pandemia en curso". Para poder clasificar una enfermedad a dicho nivel, debe verse involucrada la aparición de brotes comunitarios (ocasionados localmente sin la presencia de una persona infectada proveniente de la región del brote inicial). Sin embargo, ese nivel de alerta no define la gravedad de la enfermedad producida por el virus, sino su extensión geográfica.
Su Ingreso a Panamá el 8 de mayo del mismo año. Siendo el décimo país en reportar casos en el continente americano. El primer caso fue una persona que había llegado al país desde Estados Unidos. Al 1 de junio se reportaron 155 casos confirmados. El 28 de mayo, se confirmaron 20 casos más, por lo que los casos aumentaron a 107 en el país. También se informó que las edades promedias eran de 66 casos menores de 15 años y 30 de entre 20 y 49 años. 50 correspondían al sexo masculino y 57 al sexo femenino. El 5 de junio, las autoridades de salud confirmaron otros 13 nuevos casos, elevándose el número a 179 casos. Hasta el 10 de marzo de 2010 (fecha de la última actualización), Panamá confirmó 813 casos y 12 muertes por la gripe A (H1N1).
En comparación al Coronavirus a día de hoy, podemos ver una diferencia notable en las cifras, aunque las medidas de prevención fueron muy similares. En aquel momento el ministerio de salud evaluaba si se hacían eventos multitudinarios de manera selectiva, pero descartaron el cierre de cines, hoteles, restaurantes y discotecas. Sin embargo, el turismo local fue afectado? y las empresas del sector criticaron las decisiones tomadas por el gobierno para confrontar el brote. También obligó la realización a puertas cerradas de eventos deportivos como medida preventiva. El aeropuerto jamás dejo de funcionar y no se cerró la frontera como si se hizo en este momento.
El día 18 de mayo del 2010 el Ministerio de Salud levantó la cuarentena domiciliaria a los primeros casos contagiados y sus familiares, quienes se han recuperado de manera satisfactoria. El día 20 de mayo, el Instituto Conmemorativo Gorgas, en representación de Panamá entregó a la Organización Panamericana de la Salud las primeras cepas aisladas del virus de la gripe A (H1N1) que circula en el país. Con esta acción, se convierte en el segundo país del mundo en entregar las cepas, después de México. Con esta investigación, se descubrió que estas cepas son las mismas que circulaban en México y Estados Unidos, por lo que en ese momento el virus no había mutado.
Contraste del Covid-19 con el H1N1
A medida que van surgiendo más casos del Covid-19 se han dado varias similitudes y en la que muchos concuerdan, una de ellas es que ambas presentan síntomas respiratorios. ¿En qué se parecen? Ambos causan enfermedades respiratorias, se presentan en amplias gamas de enfermedades, hasta las que solo son asintomáticas o leves y hasta enfermedades graves y que causan la muerte.
Ambos se diferencian por el tiempo de incubación, el de la influenza es un periodo más corto, es decir, que mientras que con el covid-19 demoran entre 6-7 días para darse cuenta que tenemos el virus, con la influenza al día 3 ya se están presentado síntomas. Esto quiere decir que la gripe puede propagarse más rápido que el covid-19.
Si bien el rango de síntomas para los dos virus es similar, la fracción con enfermedad grave parece ser diferente. Para el Covid-19, los datos hasta la fecha sugieren que el 80% de las infecciones son leves o asintomáticas, el 15% son infecciones graves, que requieren oxígeno y el 5% son infecciones críticas, que requieren ventilación. Estas fracciones de infección grave y crítica serían más altas que las observadas para la infección por influenza.
Las personas que más posibilidad según estudios clínicos de contraer la influenza son niños, mujeres embarazadas, ancianos, personas con afecciones médicas crónicas. Para el Covid-19, nuestra comprensión actual es que la edad avanzada y las afecciones subyacentes aumentan el riesgo de infección grave. Aunque tenemos que hacer una pequeña observación en que el Covid-19 ya no está perdonando edades, hasta los más jóvenes están en riesgo.
Impacto social de la crisis actual
La crisis actual ha tenido un impacto de mucha relevancia en cuanto al tema del desempleo y el aumento del gasto social, porque no solo en nuestro país, sino que a nivel mundial y de centro América la tasa del desempleo, la informalidad, la evasión/mora y la pobreza irán en aumento. Debemos recordar que el desempleo afecta directamente la salud. ¿Por qué? Porque se priva a la persona a recibir una atención mediante la cobertura del seguro social, la falta económica afecta a la persona a que no tenga una alimentación adecuada y en el momento que se requiera de algún medicamento no tendrá la facilidad de comprarlo.
La Organización Internacional del Trabajo, quienes tienen presencia en más de 180 países, estima que unos 25 millones de personas podrían quedar sin trabajo hasta agosto del 2020. Hasta agosto del 2019 en nuestro país había 146 mil personas desempleadas lo que representa el 7.1% de la fuerza laboral. El aumento del desempleo dependerá de la evolución de la pandemia y de las medidas que vayan a tomar los políticos de nuestro país.
La conflictividad social de nuestro país en este tiempo de crisis, se hace notar en diferentes sectores del país, pero la mayoría de estos conflictos los vemos en lugares donde la pobreza se hace notar y el hambre no se escapa de todos esto. Por eso a medida que va pasando la cuarentena vemos en redes sociales cierres de calles, y son en lugares donde la ayuda del gobierno escasea y es donde tenemos los conflictos sociales.
Al comparar la situación actual con la del 2009 nos podemos dar cuenta que en ambas situaciones existieron grandes pérdidas millonarias pero la actual superara con creces lo vivido hace 10 años. Los efectos económicos a futuro son inciertos, pero es notable que la sociedad económicamente hablando no soporta mucho más una cuarentena total.
Los autores son estudiantes de periodismo


