La ética periodística realidad que atenta contra la credibilidad
Se dice que un periodista debe ser integro, objetivo y contar con tantas cualidades que nos ayuden a desenvolvernos en esta vida tan llena de peligros, éxitos, problemas para conseguir información; pero acaso nos hemos preguntado ¿cuántos periodistas por la codicia de la fama caen en la falta ética? esto hace que las personas que siguen la información dejen de tener credibilidad en lo que leen, ven u oyen en los medios.
Nos encontramos con la ayuda del internet para agilizar las comunicaciones, para facilitar que la sociedad se mantenga informada cada segundo con todo los acontecimientos que suceden alrededor del mundo, pero estos hechos y la información que se publica en ellos ¿serán completamente ciertos? o ¿qué tan objetivos y verdaderos son?
Estas son preguntas que redundan en los lectores, pero somos nosotros los periodistas los encargados de velar por que la ética periodística sea la que guía nuestra labor de cada día, de eso que es por amor y vocación; de que no sea alguien que intente arrebatar en tan solo minutos la credibilidad de la verdad por mantener un puesto de trabajo.
Ejemplo de una falta ética, esta Jayson Blair que se le daba muy bien escribir en “The New York Times” acerca de noticias no cotidianas y para el 28 de abril del 2003 se descubrió mediante una llamada que había plagiado el trabajo de la periodista Marcarena Hernández del “San Antonio Express News” y no solo este plagio sino que se le descubrió que en su gran mayoría había plagiado otros trabajos.
En Panamá contamos con leyes que sancionan estas faltas éticas en los periodistas como la calumnia e injería en los artículos 193, 194 y 195 del Código Penal de Panamá; debemos recordar que si queremos tomar un fragmento para apoyar la idea que queremos plasmar debemos citar la fuente, esto nos ayudará a no caer en una de tantas faltas éticas que existen.
El egoísmo y egocentrismo de querer llevarse todo el crédito hace que se caiga en un plagio, también debemos recordar que estos casos no son los únicos que existen, sino también los de calumnia e injuria que afectan la imagen de una persona por atentar contra su honra, en Panamá se cuenta con un total de 479 casos y 12 millones de dólares en demandas.
En realidad necesitamos contar con un amplio conocimiento de lo que está bien y mal y de saber que a nivel nacional e internacional existen alrededor de 26 países con códigos que regulan el ejercicio periodístico en el ámbito de la ética como lo es la protección a la imagen de infantes; la publicación de información que sea de índole íntimo y de la vida privada; el respeto a los derechos humanos; entre otras.
Como es el caso del presentador Nicolás Lúcar en Perú que en su programa de televisión pasaba los videos conocidos como “Vladivideos” cintas con las que se quería destruir a los enemigos del gobierno del expresidente Alberto Fujimori, al salir a la luz pública lo que de verdad se quería hacer con esto, le cancelaron todos los programas radiales y televisivos.
Como periodistas debemos velar por informar a la población, no de crear un ambiente de polémica de chismes sacando a la luz pública información de la vida íntima de las personas sin autorización con tal de causar daño a la integridad de a persona y de atentan con su imagen.
Este es un ejemplo claro de que no solo se ve en países de grandes potencias sino también en otros países, no porque los medios sean un cuarto poder sino por el poder de aquel que maneja la información y la utiliza para causarle daño a otros con esa intención de perjudicar y no de mostrar ambas partes sacando una información objetiva, sin intereses de por medio.
En este caso del presentador de Perú Lúcar cayó en la codicia siguiendo el juego de un gobierno que buscaba tapar los actos que cometían, sintiendo al final las consecuencias de ser rechazado en los medios de comunicación.
Tenemos que ser conscientes que cada negligencia que cometamos serán manchas en nuestra vida y nuestra reputación profesional; será aquello que hable por nosotros y muestre nuestras verdaderas intenciones como verdaderos periodistas. Debemos siempre actualizarnos en las actualizaciones que se brinden en cuanto a los códigos éticos a nivel mundial y de crear conciencia en todos los medios de comunicación de que es mejor una noticia real a una falsa que a finales solo en la conciencia de aquel que la escriba se volverá una realidad llena de mentiras.
La autora es estudiante de periodismo


