Formación del Profesorado en TecnologÃa Educativa e Identidad Digital
La perspectiva de la identidad docente digital es una oportunidad para repasar la influencia de la postmodernidad sobre la escuela, el Curriculum y los docentes. En este artÃculo hemos relacionado la identidad digital docente con los cambios ocurridos en la sociedad contemporánea las concepciones del conocimiento TecnologÃa Educativa (TE) como ámbito de estudio y aplicación, desde una noción que nos puede ayudar tanto a entender la dificultad de introducir cambios sustantivos en la educación, como a situar el origen de algunos mitos sobre la formación del profesorado.
Para nosotros la identidad es una manera de presentarnos a los demás  y también de imaginarnos cómo somos. Nuestra identidad cambia y se transforma conforme acumulamos experiencias y las Interpretamos y reinterpretamos. La perspectiva de la identidad docente digital es una oportunidad para repensar la influencia de la postmodernidad sobre la Escuela, el currÃculo y los docentes, complementando y apropiándonos de las aportaciones que ya se han venido haciendo sobre la relación de la postmodernidad con la educación (Hardgraves 1994). Este marco interpretativo, ayuda a comprender la relación entre identidad digital y tecnologÃa educativa.
Para Windley (2005) la identidad digital son los datos que describen de forma única a una persona o una cosa y contiene información acerca de las relaciones del sujeto. Se considera que la identidad digital puede ser lo que Google sabe de nosotros, nuestra reputación on line, las huellas personales que dejamos en la red, cuando por ejemplo utilizamos las redes sociales o los blogs o cualquiera de sus servicios: «La identidad digital puede ser definida como el conjunto de la información sobre un individuo o una  organización expuesta en Internet (datos personales, imágenes, registros, noticias, comentarios, etc.) que conforma una descripción de dicha persona en el plano digital».
La digitalización de nuestras experiencias y cómo nos relacionamos con el conocimiento afecta a la escuela y a la identidad del docente, a cómo se negocia, construye y transforma, en función de un contexto donde nos situamos, unas relaciones que activamos y renovamos y unas expectativas de lo que queremos ser o no ser. Esta revolución tecnológica y social en la que nos hallamos inmersos (espacios virtuales, robots, inteligencia artificial, pantallas, dispositivos digitales) ha modificado la conciencia sobre nuestra identidad, aceptando su liquidez, su multiplicidad, su diversidad cultural y variabilidad contextual. En la construcción, mantenimiento y evolución de esta identidad docente digital tiene una influencia decisiva las herramientas tecnológicas que utilizamos para narrarnos, conocer y comunicarnos y los múltiples contextos donde nos socializamos. Aunque la experiencia digital, el vivir conectado, coexiste con otras múltiples y a veces contradictorias experiencias constituyentes de la identidad (docente), lo importante es haber llegado a la convergencia, a un continuo de experiencia, donde todos estamos afectados aunque no estemos conectados. Aunque no se use el computador, el iPad o el móvil, la conectividad ha cambiado nuestra vida. No se puede separar la red de la vida real. Lo digital se suma a lo real. No hay sustitución, interactúan. Lo analógico y lo digital viven en un solo mundo.
La formación de la identidad digital profesional de educadores en el ámbito universitario. La profesión docente ha dejado de ser algo que se aprendÃa a ejercer durante la formación inicial, dominando un conjunto de competencias profesionales y resortes básicos del conocimiento, para un tipo de escuela donde los alumnos aprendÃan las habilidades básicas de lectura, escritura y cálculo útiles en un mundo seguro, controlable y predecible.
El mundo como el conocimiento ha pasado a ser volátil, incierto, cambiante y ambiguo. Un mundo caracterizado por la diversidad de fuentes de acceso a los contenidos, noticias y datos y sobreabundancia de información, que requiere una concepción del aprendizaje como un proceso de indagación, de coordinación y articulación dinámica del conocimiento para la resolución de problemas más que adquisición de conocimientos fijos, cerrados y estancos.
Para Dussel (2013) la cultura digital y el acceso a la información, objetos digitales, imágenes, vÃdeos o los múltiples recursos ha cuestionado la autoridad y jerarquÃa curricular del modelo de la escuela industrial. Ha cuestionado los saberes disciplinares, ordenados y jerarquizados que imponÃa el Curriculum moderno que autorizaba ciertos saberes y voces y deslegitimaba otras. El problema de la autoridad curricular está relacionado con la legitimidad del conocimiento escolar o extraescolar, los canales de transmisión y aprendizaje y a la autorización de determinadas voces en el contexto curricular (Dussel, 2014).Â
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Ya no se aprende solo en las escuelas, sino que en diferentes contextos y por múltiples medios. Internet y la conectividad de los dispositivos están a nuestro servicio. El aprendizaje a lo largo y ancho de la vida se ha convertido en una necesidad a la que dar respuesta. El conocimiento y el currÃculo básico se han hecho más complejos.
Junto con la nueva caracterización del conocimiento y currÃculo escolar, los cambios globales han generado movimientos migratorios que han afectado directamente a las diversidades de públicos. El alumnado ya no es estable y homogéneo (con una misma religión, con una misma lengua, de una misma nacionalidad) sino heterogéneo, de diferentes nacionalidades y diferentes identidades. Alumnos con una variada procedencia geográfica, lingüÃstica, religiosa y cultural y también diversidad de intereses y motivaciones.
Esto se refleja en las exigencias hacia la escuela, que han aumentado, se le pide que imparta formación básica, pero que eduque integralmente a los alumnos, sin olvidarse de las emociones, la sexualidad. (Sancho y Correa, 2015).
La digitalización de la cultura y la sociedad, se deja sentir en los cimientos tradicionales de la Escuela. Las computadoras, las pizarras digitales, Internet, un mundo de comunicaciones ha aparecido en la Escuela, y junto a nuevos recursos ha supuesto una intensificación del trabajo y la exigencia de nuevas competencias a los docentes. Si el papel de la Escuela tradicional ha sido trasmitir ciertas información es claves, en una época de información limitada y escogida para su edición en libros de texto, el momento actual posibilita un acceso grande y variado a todo tipo de información.
Todo esto cuestiona las funciones tradicionales de la escuela, asà como el papel del maestro exigiéndole compaginar e integrar el nuevo canal de comunicación (Twitter, You Tube, Facebook) con los canales tradicionales escolares.Â
La autora es licenciada en Educación y actualmente es estudiante de la MaestrÃa en Didáctica del Centro Regional Universitario de Colón
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