Las redes y su mal protagonismo
Las redes sociales llegaron para quedarse y en cierto modo dejar atrás a parte de los medios tradicionales, que ven una alternativa también en estas nuevas plataformas digitales para llevar información, generar opinión o también establecer una lÃnea del medio o lÃnea editorial que les permita seguir generando ingresos para su empresa comunicativa.
Con las redes llegaron aquellas personas que con tan solo tener una cuenta se convirtieron en fuentes de información, de distintas ramas; de humor, noticias, crónica roja o incluso tráfico, siendo ésta última la primera temática que en Panamá se llevó a cabo como referencia para las televisoras y radios.
Pese a que el impacto fue tal que no hubo momento de ‘prepararse’ para los medios de comunicación tradicionales, ocurrió un factor negativo, ya que salieron cuentas que no necesitaron de mucho material para empezar a ser virales, y no tanto eso, sino también ‘influencias’, que es del tema en el que me centraré.
Sin tener nada en contra de aquellas personas que a través de las redes sociales ven una entrada económica extra a lo que pueden dedicarse en el dÃa a dÃa, porque en esto también se convirtieron las redes sociales, en especÃfico el Instagram, donde con ‘canjes’ algunas cuentas, manteniéndose en el anonimato porque al final son un grupo de personas, sobreviven en esta nueva ola digital.
Las cuentas de humor son eso, solo humor, pero en Panamá lamentablemente acostumbramos a confundir nuestros roles, lo que ha convertido a algunas cuentas en un agente de opinión, que cree tener la razón en cualquier tema que pueda hablar, y no tanto eso, sino que además, sus seguidores le creen ciegamente, sin razonar en que pueda ser cierto, falso, o siquiera emitir una propia opinión sin esta estar influenciada en alguna cuenta que siguen.
Puede ser de deporte, seguridad, o polÃtica, más esta última, que a pocos meses de unas elecciones generales en el paÃs, aquellas cuentas se han convertido en denunciantes de todo lo malo que haga algún candidato o partido, claramente si no están siendo financiados por ellos de manera positiva, es decir, llevándoles parte de la campaña.
Para 2014, la polÃtica se mezcló con las redes sociales, y algunas campañas fueron favorecidas como también empañadas a través de Twitter, que era la red social del momento, poco antes que el Instagram diera un gran paso en el paÃs, convirtiéndose en la más utilizada por la población digital.
El rumbo difÃcilmente cambiará, y hoy en dÃa, cuentas que tienen hasta más de 200 mil seguidores, se han convertido en ese vehÃculo para forjar la opinión de muchos panameños, dejando de ser una cuenta de humor, para tomar la bandera o lÃnea polÃtica, siendo ‘lo que la gran mayorÃa dice’.
Al final, en Panamá pasamos de los movimientos cÃvicos como el 9 de enero, a hacer protestas a través de hashtags o campañas en redes sociales, que no terminan afectando a nadie, solo convirtiéndose en tendencia por un par de horas o dÃas, y luego siendo olvidadas… ¿Es realmente este el futuro que queremos para nuestro paÃs como sociedad?
El autor es estudiante de periodismo
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