Como mejora el autoestima y la confianza en nuestras niña
Debemos tener presente que los seres humanos somos complejo y hay circunstancias en la vida que nos dejan marcas. Estos eventos, en muchas ocasiones, son determinantes y rigen para el resto de nuestras vidas. Una mujer, ya sea niña, adolescente o adulta, merece gozar de iguales oportunidades que las de un varón, tanto en el ámbito social como en la faz educativa, doméstica o laboral.
Hoy, vemos que la mayorÃa de los estudiantes universitarios son mujeres, además somos profesionales y aportamos a la fuerza laboral de este paÃs, es muy sabido que gran parte de la mano de obra calificada está conformada por mujeres en todas las áreas. ¿Por qué permitimos que estereotipen a las mujeres con la etiqueta de ser el sexo débil?
Muy por el contrario, somos fuertes, solo por el hecho de ser dadoras de vidas, y por ser madres, esposas, hermanas, hijas. Cada rol en la vida que llevamos, vemos que lo desarrollamos de la mejor manera y con nuestra mejor cara. Siempre con una sonrisa y mucho amor.
Nuestras niñas y jóvenes deben ser capaces de comprender que nuestra vida no es fácil pero tampoco es imposible, y todo dependerá con que actitud asuman los retos. Nadie puede decirles que no pueden hacer esto o aquello, porque somos capaces de realizar todo en este mundo. No les permitan a personas ajenas a la educación de nuestras niñas y jóvenes que les digan que no pueden realizar esa tarea o estudiar aquella profesión, porque es solo para hombre. Y las mujeres son débiles o muy delicadas. NO lo acepten.
Hay que formar en nuestras niñas esa seguridad y amor propio para que en el futuro sean ellas independientes y no estén detrás de la sombra masculina. Y a las mujeres de hoy, que estamos formando los hombres del futuro, debemos comprender que la educación que ellos están recibiendo en la actualidad será el desempeño de ellos mañana y será para bien o para mal.
¿Queremos hombres con un criterio machista? Sà o No entonces, adelante mujeres con esa formación. Necesitamos hombres bien centrados, profesionales y cabezas de familias, pero que sepan reconocer y darle su lugar a la dama que tiene a su lado. Y mujeres valientes, seguras de sà mismas capaces de desempeñar cualquier profesión sin perder la ternura y delicadeza que caracteriza a nuestro sexo.
La autora es estudiante de la MaestrÃa en Ciencias de la Familia y del Desarrollo Comunitario con Énfasis en Promoción Comunitaria y EcologÃa Familiar.


