El Huerto Escolar una enseñanza y aprendizaje a niños del CE.FA.C.E.I., y la Comunidad de Boo Yala, Distrito de Arraiján, Provincia de Panamá Oeste
Este proyecto educativo con carácter innovador surge como vÃa para mejorar la alimentación de los niños del CE.FA.C.E.I., ya que según estudios de nutrición, los niños menores de 5 años están bajos de peso.
Según las palabras de Kraisid, director de Nutrición y Protección del Consumidor de la FAO, «.las preocupaciones nutricionales unen en este siglo al mundo desarrollado y a los paÃses en desarrollo». Esta opinión enfatiza la necesidad de cambiar la percepción de las frutas y las hortalizas y aprender «cómo se pueden cultivar, preparar y consumir mejor». La preocupación es común en muchas comunidades, ricas y pobres, «y en ambas pueden ser factores decisivos para construir la salud de la comunidad».
Las memorias de experiencias de huertos escolares coinciden en que, para lograr tener éxito en su puesta en marcha, es necesario motivar a padres de familia, alumnos, miembros de la comunidad, maestros, además de saber cultivar las plantas y decidir a quién acudir, si se necesita ayuda. Manejar un huerto escolar requiere conocimientos de horticultura, pero también aptitudes para trabajar en equipo.
Se empieza por lo general con un huerto pequeño, en la que sea fácil aplicar métodos orgánicos y cuya dimensión posibiliten la preparación, cultivo y recolección de las hortalizas. No se pierde de vista que los objetivos son nutricionales: mejorar la dieta y cambiar hábitos alimenticios. Pero también tomar conciencia de la naturaleza y del comercio, porque los huertos proporcionan recursos educativos y alimentos.
El cultivo más sencillo y provechoso del huerto del CE.FA.C.E.I. Está compuesto por los rubros como: Tomate, pepino, pimentón, espinaca, maÃz, mostaza, berenjena, zanahoria, apio, culantro, plátano, yuca, guandú, frijoles chiricanos. Se cultivaron en diferentes parcelas en diferentes épocas. El cuidado del huerto es un compromiso que se adquiere para todo el año. El agro no da vacaciones. El tiempo propicio para comenzar el ciclo depende del clima y la tierra.
Un huerto en un centro educativo. ¿Por qué no? Un pequeño terreno y un método agrÃcola convierten la iniciativa en una herramienta que propicia hábitos alimentarios saludables a largo plazo y alimentos diversificados para los niños. Los escolares aprenden a sembrar, cultivar, cosechar y preparar vegetales nutritivos de estación. Además se ponen en práctica conceptos como ecologÃa y sostenibilidad.
El tener un huerto escolar permite cumplir con varios objetivos: el conocimiento práctico de la naturaleza, la agricultura y la nutrición. La obtención de alimentos saludables y asà mejorar la dieta de los niños (as). El mantenimiento adecuado del ambiente. Un lugar para el disfrute y el esparcimiento.
Los alumnos, además de aprender a cultivar en pequeña escala, pueden replicar en sus hogares, convirtiéndose en agentes multiplicadores. Muchas veces el rendimiento de los alumnos depende de que estos tengan una alimentación saludable y consuman alimentos producidos por ellos mismos en su propia escuela y maestros, padres de familia y miembros de la comunidad trabajar en forma coordinada.
La autora es estudiante de la MaestrÃa en Ciencias de la Familia y del Desarrollo Comunitario con Énfasis en Promoción Comunitaria y EcologÃa Familiar.


