La Familia y la Socialización del Niño o niña
Siempre, desde que tengo uso de razón, he escuchado que todos decimos, «la familia es el centro de la vida, la base de la sociedad». Sin embargo, se requiere algo más, que palabras que traten de explicar el concepto de familia, una revisión conjunta desde la perspectiva antropológica, filosófica, teológica y jurÃdica, se requiere otorgar una visión sinóptica y general.
Una revisión actualizada, de los fundamentos en torno a los cuales se construye la familia, y el tratamiento que ella recibe hoy, en el ámbito jurÃdico, para una adecuada proyección y análisis de polÃticas públicas que incidan en su desarrollo integral. Ser padre o madre, no solo se refiere a dar la vida a un nuevo ser, también supone alimentarlo, cuidar de él, educarlo y guiarlo a ser útil a la sociedad
Enseñarle hábitos para que sepa desenvolverse en la sociedad de la que va formar parte. Es necesario «socializarlo», entendiendo este concepto, como el proceso a través del cual, los niños y las niñas adquieren las normas y valores de la sociedad en la que viven. La socialización, pues, es de varios tipos, pudiendo distinguir una primaria y otra secundaria.Â
La primaria corresponde a las primeras etapas del proceso que se cumple, por lo general, en el medio familiar. La secundaria se desarrolla a través de los procesos formalizados de la educación. Estos roles y valores culturales hacen a la familia indispensable para la sociedad, principalmente, como transformadora del niño indefenso recién nacido a un ciudadano responsable y adulto.
Dada la importancia de la familia en la sociedad, vale preguntarse si el Estado tiene la disponibilidad de apoyarla y protegerla. El Estado, dentro de los lÃmites de una sociedad libre y de respeto, tiene el deber de intervenir y promover polÃticas y programas que fomenten y promuevan familias sólidas y estables, asistiendo a su vez a las más necesitadas, en términos de nutrición, salud y educación.
La familia, debe enfrentarse a muchos problemas que van, desde la violencia familiar, los riesgos de Internet, bandas, consumo de drogas, familia disfuncional, entre muchos otros. Para un niño /a, las emociones por sà mismas, no son ni malas ni buenas, son solo sentimientos; pueden ser confusión, tristeza y enfado, debido a que vivir con solamente uno de los padres no serÃa su deseo. Â
Ambos padres deben estar anuentes a la implicación con los centros educativos. El objetivo, sin lugar a dudas, serÃa aunar el esfuerzo de familias y profesorado para conseguir que la educación de los niños y jóvenes contribuya, en un mismo sentido, a un desarrollo personal y social adecuado, puesto que tanto la familia como el centro educativo son fuentes fundamentales de socialización.
Por otro lado, la participación de la familia en el entorno educativo y la implicación activa supone muchas ventajas, ayuda al desarrollo de la autoestima en los hijos/as, a un mayor rendimiento escolar, a mejorar las relaciones y a desarrollar actitudes positivas entre sus miembros. Aparte, cabe recalcar que la base fundamental de la familia es el amor, el respeto mutuo y la buena comunicación.
*La autora es estudiante de la Licenciatura de Familia y Desarrollo Comunitario con Énfasis en Extensión Rural


