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A 115 Años del fusilamiento de Victoriano Lorenzo

Por: Felix A. Morales T. | Publicado el: 11 mayo 2018



Un 15 de mayo de 1903 es fusilado en la Plaza de las Bóvedas Victoriano Lorenzo.

A 115 años de este trágico y bochornoso acontecimiento, considero oportuno hacer algunas reflexiones sobre ¿Por qué? 

Sin pretensiones de historiar lo que muy prestigiosos cientistas sociales panameños han expresado con profunda lucidez en sus investigaciones sobre este hecho, y las circunstancias que lo determinaron, nos parece pertinente rescatar algunos elementos que permitan reafirmar que este fusilamiento pretendió enmascarar las más sórdidas intencionalidades que grupos y sectores de las élites político-económicas dominantes en Colombia, y en el Istmo de Panamá, aspiraban imponer a través de facciones políticas denominadas Liberales y Conservadores.

Estas constantes discrepancias se dirimían en fragorosos enfrentamientos bélicos, dentro del cual se inscribe la Guerra de Los Mil Días que desbastó a la sociedad colombiana, al igual que, a la sociedad establecida en el Istmo de Panamá.

El origen de esta Guerra se precisa entre el 17 de octubre de 1899 al 21 de noviembre de 1902, y su detonante fue el derrocamiento del presidente Manuel Antonio Sanclemente, (liberal), derrocado por Manuel Marroquín el 31 de julio de 19 (conservador).

Esta confrontación es el preámbulo de otros eventos que se van a incorporar en esta fratricida guerra. No olvidemos las largas y complejas negociaciones de los Estados Unidos con Colombia para lograr la aprobación del Tratado Herrán-Hay para la construcción del Canal de Panamá.

Igualmente importante es destacar la postración socioeconómica en que se debatía el Istmo de Panamá, tras la fracaso del Canal Francés, y el inicio de los acercamientos entre la dirigencia política panameña con los cabilderos norteamericanos, para la construcción del Canal de Panamá. Esfuerzos estos en que los intereses económicos y pocos escrúpulos fueron constantes.

Los aspectos antes citados preconfiguran un escenario de frustración e incertidumbre en el que, las rivalidiades familiares, políticas, económicas del campo y la ciudad, se exacerban, pero también van apareciendo en el istmo de Panamá nuevos liderazgos, que por una parte, procuran hacerse del poder político, y otros procuran enfrentar y revertir el incesante acoso de quienes como los gamonales, depredaban de los pocos recursos que los sectores más desposeídos lograban con mucho esfuerzo y trabajo.

Este es el contexto en el que aparece la figura de Vitoriano Lorenzo (nacido en la provincia de Coclé, en 1867). Si bien su precaria situación económica no le permitió asistir a una escuela, aprendió a leer y a escribir con el sacerdote jesuíta Antonio Jiménez, de Capira; su innata capacidad de liderazgo le facilita el ser nombrado por el alcalde de Penonomé, en 1889, como corregidor de El Cacao, donde vivió con su familia.

Posteriormente, la historia registra sus luchas en favor de los más necesitados y las confrontaciones con autoridades locales, lo que le cuesta a Victoriano Lorenzo, largos período de encarcelamiento.

En esa defensa irrenunciable de su gente, Victoriano no vacila en enfrentarse a las tropas colombianas de Pedro Sotomayor, en octubre de 1900, cuando este arrasa al pueblo del Cacao.

Grande fue su liderazgo, cuando logró que su gente indígena se rebelara y luchara por sus propiedades y su libertad.

No había en sus pensamientos ninguna inclinación política, partidista, sino un decidido y sincero interés por luchar en contra de los abusos, la prepotencia, de quienes considerándose superiores, y por lo tanto con derechos, abusaban de los desfavorecidos.

Los constantes triunfos de Victoriano y sus huestes lo convierten en una figura temida por los ejércitos conservadores, liderazgo que se consolidad al instalar su cuartel en la Negrita de Penonomé, y desde allí una guerra de guerrilla.

Ya, a la altura de 1902, las tropas liberales intentaban tomarse las ciudades de Panamá y de Colón, pero son informados de que la guerra entre los del partido Liberal y Conservador había terminado, en virtud de la intervención norteamericana consagrada en el Tratado de Paz de «Wisconsin». 

Nefasto acuerdo que le garantizaba a los EE.UU. la construcción del Canal de Panamá y sustancial ganancia a las dirigencias políticas de Colombia y de Panamá. Lo más escandaloso de este acuerdo es que, en él se sella la autonomía del Istmo de Panamá (protectorado de EE. UU.) y se decide que Victoriano Lorenzo (único dirigente con real capacidad de convocatoria) era, a juicio de los Estados Unidos de América, un peligro, para la estabilidad, el desarrollo y la construcción del Canal de Panamá. 

Por ello, es enjuiciado, condenado y fusilado el 15 de mayo de 1903 con el beneplácito de sus opositores, miembros todos de la burguesía istmeña.

Sin embargo, y pese a su fusilamiento y a todos los intentos oligárquicos por devaluar su estatura moral, Victoriano Lorenzo sigue siendo un claro y evidente ejemplo, de que los pueblos deben luchar por sus libertades, por su autodeterminación, por el mejoramiento de la calidad de vida y trabajo, alejados siempre del entreguismo y la corrupción, que parecen ser los flagelos, que están corroyendo a las instituciones democráticas y, socavando los fundamentos de nuestra sociedad, la cual siempre aspiró y aspira a ser tolerante, incluyente y participativa.  

Por ello, Victoriano Lorenzo luchó y murió, y tal como él lo expresaba: «La pelea es peleando».

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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