Bienvenidos a la era de la “ciberdiplomacia”
La palabra como tal siquiera existe. Diríamos que es un concepto “nuevo” y preferimos usar comillas acerca de su novedad pues en realidad viene surgiendo hace varios años.
Delante nuestros ojos se desarrolla un cambio global y profundo, que de la mano de las redes sociales y la digitalización de todo cuanto se pueda en esta tierra, nos viene transformando gradualmente y de manera sostenida, generando cambios que no parecen dramáticos, pero son profundos y además dueños de una velocidad deslumbrante.
Las relaciones entre los países, o lo que la civilización moderna y contemporánea construyó bajo el nombre de Derecho Internacional, no escapa a esa realidad. Las nuevas dinámicas comunicacionales le afectan por igual, con todo lo bueno y lo malo que semejante fenómeno social implica.
Un ejemplo claro, lo que acaba de acontecer, con unas declaraciones de Donald Trump, Presidente Electo de Estados Unidos, sobre el Canal de Panamá. Ciertamente son expresiones desafortunadas que han desatado toda una serie de reacciones, incluso diplomáticas, en lo que parece un río caudaloso, cuyo destino nos resulta incierto.
Es un hecho cotidiano. La relación entre los países se maneja a través de cuentas de redes sociales, ya sean institucionales o personales, y todo esto, sucede desde los vacíos de la regulación y ausencia de aplicaciones de los principios de las relaciones internacionales en la comunicación “paraoficial”.
Sin duda, la velocidad y el ritmo sostenido de estos cambios ha rebasado la capacidad de las sociedades y por supuesto, de los países en normar, medir, o contener y amortiguar el impacto de estas dinámicas en el Derecho Internacional. Quizás lo más lamentable es que todos siempre supimos que este día vendría y nadie hizo nada para estar preparados.
Como muchas otras cosas en la actualidad, la diplomacia, se rige por aplicaciones pensadas desde realidades que ya no existen, y no tiene argumentos frente a nuevas escenas que en su momento eran impensables, pero que hoy hacen parte del devenir del Derecho Internacional.
Es obvio, las aplicaciones de los principios del Derecho Internacional necesitan, para decirlo en palabras muy del momento, una “actualización”. Adecuar las herramientas y dinámicas para viabilizar, optimizar, rescatar y preservar los principios del Derecho Internacional.
Llevamos quizás una década rezagados, todavía sin comprender que la vida no es ya la misma y que aquellas aplicaciones de la realidad que se resistan o retrasen en esa adaptación conceptual y práctica, arriesgan su existencia.
Las relaciones internacionales como las conocimos necesitan dar paso a la realidad de la experiencia digital para la vida global, haciendo espacio para una “ciberdiplomacia”.
La autora es Magíster en Cooperación Internacional y Docente de la Escuela Relaciones Internacionales de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Panamá.


