David O´Gilvy Y / O Bill Berbach
En el mundo del marketing y la publicidad encontramos individuos que han aportado al crecimiento y desarrollo de la profesión, y a su ubicación dentro del mundo comercial tecnológico y cultural. Para estas especialidades hay dos nombres, dos hombres: David O´Gilvy y a Bill Berbach cada uno en su área de comunicación comercial publicitaria.
Su perfil biográfico señala que nacieron a principios del XX, con pocas diferencias de meses, el primero en junio y el segundo en agosto de 1911; pero en paÃses diferentes: Ogilvy en West Horsley, Reino Unido y Berbach enNew York, que no estudiaron marketing, ni carreras afines, pero que sus trabajos en el mundo de los negocios se mezclan, se enfrentan y coinciden en la profesión de publicista.
Para Ogilvy, llamado el padre de la publicidad., se inició en la profesión sin estudiarla, su única experiencia en comunicación fue en 1938, cuando trabajó para el Instituto de Investigación de Audiencia George Gallup. Y para 1948 ya trabajaba en la agencia Hewit, OgÃlvy Benson and Mather, de su hermano.
Su filosofÃa publicitaria tiene como base el concepto de vender, tal como lo dice en sus 30 principios: para el publicista su trabajo estriba en “vender o vender y que el éxito de publicidad está en el conocimiento de todas las caracterÃsticas del consumidor. Afirmaba que la publicidad tendrá éxito si es sustentado por una profunda investigación donde revelara el cómo, cuándo y dónde el consumidor quiere el producto.
Bill Berbach, en 1939, inicia su trabajo en publicidad como redactor de la agencia William Weintraub y luego en Grey publicidad. En la investigación publicitaria fue un maestro en aportes a su profesión. En el área de la creatividad y la redacción de contenidos publicitarios, ligados al marketing, apelaba a la creación de anuncios con creatividad. Cada anuncio nuevo debe tener un concepto creativo renovado, posiblemente con un texto diferente que involucre nuevos modelos, nuevas locaciones para apoyar la plataforma de texto; y asà persuadir y convencer al consumidor que el beneficio del producto es real de acuerdo con sus necesidades.
Ambos genios del marketing y la publicidad se esforzaron para construir una profesión cientÃfica. Su trabajo profesional dejo profundas huellas, seguidas por jóvenes emprendedores que aplicaron sus principios y llenaron las universidades para convertirse en publicistas. Al final del camino, en el área pedagógica, en las universidades, su filosofÃa comercial moldeo contenidos académicos que convirtieron sus aportes en textos de obligada lectura. TodavÃa en este siglo veintiuno sus teorÃas mantienen vigencia, en espera de otra revolución que cambie o ajuste los paradigmas ya probados.
El autor MagÃster en Publicidad y Docente de la Facultad de Comunicación Social


