La Educación Preescolar en Panamá desde la Epistemología de la Investigación Educativa
Cuando hablamos de educación preescolar o formación en la primera infancia, tenemos que definir según a qué nos referimos, ya que existen algunos aspectos en los que nos cuesta encontrar cierto consenso. En definitiva, hoy en día todavía hay temas de la investigación educativa donde nos encontramos con más interrogantes que convicciones.
Según los resultados del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) 2022 ponen en evidencian que "los niños que no reciben preescolar tienen más probabilidades de no desarrollar aprendizajes significativos en primaria”. No obstante, si analizamos la situación panameña, se ha demostrado en las últimas décadas avances concretos en materia educativa con la aprobación de la Ley 456, establece los lineamientos para implementar y desarrollar las políticas públicas educativas para la transformación de la educación preescolar, como resultado del compromiso adquirido dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), específicamente, el que trata sobre educación con calidad (4).
Para la periodista Lourdes García Armuelles del Diario La Estrella De Panamá: ODS 4” es un elemento esencial para lograr que todos accedan a la educación, permanezcan y contribuyan activamente al desarrollo de sus habilidades para el crecimiento de sus comunidades y el mundo, porque el ODS 4 aborda la preparación, las condiciones para el acceso a la educación, la calidad de los aprendizajes, la permanencia, la contribución social y económica de las personas. (Gracía, 2023)
En todos los escenarios, se establece que la educación preescolar está enfocada a contribuir al desarrollo habilidades y competencias relacionadas con la forma de aprender en las siguientes etapas de la vida. Parámetros que deben de implementarse en un entorno educativo favorable, para poder contar con buenas aptitudes por parte del alumnado.
No podemos dejar de mano que la educación es un derecho fundamental. También, es un bien público y el Estado es el principal responsable de la protección, atención y cumplimiento del derecho a recibirla, pero ninguna meta, ninguno de esos aspectos que nos propongamos trabajar para contribuir a mejorarla en la primera infancia la alcanzaremos si no lo hacemos en colaboración con otros actores clave.
Así lo considera el periodista Juan José Leal Martínez del Diario El País: La educación debería ser siempre un objetivo prioritario de la política pública de cualquier Gobierno. Conocemos sus innumerables e incuestionables efectos positivos: cohesión social, crecimiento económico o calidad de vida, entre otros. También sabemos que comenzar en edades más tempranas resulta decisivo para el aprendizaje a lo largo de la vida y que este enorme impacto que tiene después es lo que la hace tan rentable en los primeros años (Martínez, 2019)
Al reflexionar las referencias bibliográficas anteriormente expuestas sobre la situación de la educación preescolar, podemos añadir que, en nuestro país, esas edades dentro del sistema educativo representan una mayor vulnerabilidad frente a los riesgos que implican ciertos grupos, como aquellos con alguna discapacidad, con escasos recursos, los migrantes y principalmente la población indígena. Sin embargo, cabe la interrogante ¿acaso las niñas y niños no son un grupo objetivo de especial atención cuando hablamos de vulnerabilidad? La respuesta es parte de La Epistemología de la Investigación Educativa expuesta en nuestro contexto y que apunta al análisis la situación de desigualdad en la que viven muchos de esos niños. Los beneficios tienen efectos positivos directos en ellos y, sobre todo, en los contextos más desfavorecidos.
Así lo muestran datos del Ministerio de Educación de Panamá, donde sugiere que los estudiantes de las comarcas indígenas representan aproximadamente el 15 % de la población del país y alrededor de 102.000 niños, niñas y adolescentes de áreas originarias asisten a la escuela, de los cuales 13.000 van a preescolar. Pero más del 20 % de los menores de cinco años y casi un 50 % de la población de cuatro años de áreas indígenas no asisten a la educación preescolar, así como un 7 % de los estudiantes indígenas de 6 años no asiste a la escuela, "lo que indicaría situaciones de ingreso tardío a la primaria. (MEDUCA, 2022)
A nivel internacional La Conferencia Mundial sobre Atención y Educación de la Primera Infancia de la UNESCO celebrada en Uzbekistán en el 2022, reafirmó el derecho de cada niño pequeño a una atención y educación de calidad, y pedirá que se invierta más en los niños durante el periodo comprendido entre el nacimiento y los ocho años.
Según el Doctor Tuane Fernandes de la UNESCO: De cada 4 niños de 5 años no ha recibido nunca ningún tipo de educación preescolar. Esto representa 35 millones de los 137 millones de niños de 5 años en todo el mundo. A pesar de las investigaciones que demuestran los beneficios de la atención y educación de la primera infancia (AEPI), solo la mitad de los países garantizan la educación preescolar gratuita. (Fernandes, 2022)
Aun así, se espera que para un corto plazo se pueda superar la falta de una educación prescolar acorde a las realidades del entorno educativo, integrar la educación preescolar en las estrategias educativas nacionales, con objetivos y mecanismos sólidos, fortaleciendo, además, las capacidades del recurso humano requerido para planificar, implementar y medir la educación inicial como un nuevo sistema.
El autor es Doctor, Coordinador y Fundador del Grupo de Especialistas en Investigación en Ciencias de la Educación EDUCA-FORJA. Bibliotecólogo, Catedrático del Departamento de Evaluación e Investigación Educativa y Asistente en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Panamá


