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Algunas observaciones de la educación infantil, desde la Psicología Clínica

Por: Francisca Domínguez | Publicado el: 28 octubre 2024



“La casa educa, el colegio instruye”, señala Pepe Mojica, Expresidente de Uruguay. Y continúa señalando “No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”, IG

El mundo actual presenta importantes desafíos en materia de educación, salud, economía, política entre otros elementos. A pesar de que las familias actuales son diferentes a las de hace cinco años atrás, éstas deben estar fortalecidas para hacerle frente a estos desafíos y salir airosas.

Ciertamente lo que señala Mojica es harto conocido y compartido, no obstante, nos encontramos con situaciones donde se trastocan estos valores y se espera que sea la escuela la que cumpla, enteramente, dichas necesidades, resultando los entornos educativos sobrecargados de responsabilidades: instruir en los saberes y conocimientos académicos, valores básicos para la convivencia pacífica y contenidos particulares que deben ser iniciados desde la familia.

El desarrollo psicológico de los niños inicia desde que está en el vientre de su madre, donde, desde las sensaciones se van creando esos primeros intercambios básicos para su futuro desarrollo. Una vez nace, una alta proporción de responsabilidad la llevan sus cuidadores, quienes, mediante los cuidados, el amor y ternura dan atención a las necesidades fisiológicas, psicológicas y vinculares, tan imprescindibles y de vitalidad para los niños.

A medida que los niños van creciendo, éstos van adquiriendo, poco a poco, cierto dominio de lo desean y obtienen, dentro del intercambio interpersonal, necesario para su crecimiento y desarrollo en general. Es así como se van gestando esos primeros aprendizajes de elementos fisiológicos, psicológicos, conductuales, de crianza, valores y muchos otros, que tienen el potencial de permanecer para el resto de la vida.

Coincido con Mojica cuando señala que “la casa educa, el colegio instruye”, porque es el hogar donde los niños, niñas y adolescentes deben empezar, ese proceso complejo, de lo que implica conocer y practicar los valores y normas para la vida. El respeto, la tolerancia, honestidad, responsabilidad, sinceridad, paciencia, gratitud, humildad son ejemplos de algunos valores necesarios para la convivencia en la sociedad, que deben ser gestados en el hogar.

Es en el hogar, mediante el intercambio familiar, donde se deben sentar las bases, que deben ser sumamente sólidas, de los valores y normas para la vida. Constituye el primer escenario, cálido y seguro, donde se inicia ese ejercicio de los valores mediante el juego, continuando con las practicas fuera de la familia y luego en los entornos escolares. Son gratos las interacciones cuidadores-niños donde se van gestando esas memorias tan necesarias para el desarrollo ulterior del menor, desde lo que comen, cómo lo hacen, con quien lo hacen, lo que juegan, juguetes y juegos preferidos, con quien lo hacen, como reaccionan ante los éxitos o bien los fracasos, el avance en la posibilidad de espera con el progresivo abandono de la exclusividad, y demás experiencias. Los padres, los cuidadores, y la familia en su totalidad desempeñan un papel crucial en favorecer las condiciones para el ejercicio inicial de las practica de los valores, con paciencia, responsabilidad y ternura; evitando la negativa, ridiculización o agresiones, o bien la pretensión que sea la escuela la que se encargue de estas tareas en su totalidad.

Señala Mojica “No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”. Será ¿agujeros? el mejor concepto para representar esas debilidades, ausencias, negligencias, incongruencias en materia de la satisfacción de estas necesidades en valores tan urgidas para la convivencia sana en la sociedad. Se trata de un problema, que incluso ha llevado a decir “los valores están en crisis”, no obstante, los valores son un constructo producto de una unidad básica que es la familia, que está experimentando cambios, presiones internas y externas, con probables dificultades para hacerle frente a éstas y lograr su bienestar emocional.

Finalmente, recalcamos que los valores son una construcción amalgamada a otros saberes importantes para la vida personal y social futura, no están separados. Desde muy pequeños los niños empiezan este complejo proceso de aprendizaje, desde los intercambios familiares, los juegos y luego en los entornos sociales.

La autora es Doctora es Psicóloga Clínica-Psicoterapeuta, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá.

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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