"2026: Año del fortalecimiento de la autonomía universitaria, mediante la elección democrática de sus autoridades"


Pensamiento de la medicina social latinoamericana y su papel en la formación universitaria*

Por: Verónica Ileana Hidalgo Villarreal* | Publicado el: 20 agosto 2024



Según datos de la OMS (2023) cada año, 17 millones de personas a nivel mundial menores de 70 años mueren a causa de una enfermedad crónica no transmisible (ENT).  Los principales tipos de ENT son las enfermedades cardiovasculares (como los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares), el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas (como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el asma) y la diabetes.

En ese sentido, las condiciones de pobreza están estrechamente relacionadas con las ENT, personas vulnerables y socialmente desfavorecidas enferman y mueren antes que las personas cuya situación social es más estable, especialmente porque el riesgo de verse expuestas a productos nocivos, como el tabaco, o a prácticas alimentarias poco saludables es mayor y tienen un acceso limitado a los servicios de salud.

Para ubicar el nexo entre las ciencias de la salud y las ciencias sociales, en México, Laurel (1986) en su escrito plantea que: “La enfermedad tiene un carácter histórico y social, esa naturaleza social de la enfermedad no se verifica en el caso clínico, sino en el modo característico de enfermar y morir, de los grupos humanos”.

En relación con eso en el discurso del doctor Allende, en Guadalajara, México (1970),  se enfatiza el rescate del pensamiento de la medicina social Latinoamérica, que surge justamente en la década del 70 liderado por grandes pensadores del área de las ciencias y la medicina social (Ernesto Guevara, Paulo Freire, Josué de Castro, Jaime Breilhe, Naomar Almeida, Asa Cristina Laurrel, entre otros) quienes dieron vida al sentido epistemológico del objeto de salud como un campo disciplinar complejo donde los saberes y prácticas son abordados desde distintos paradigmas o perspectivas epistemológicos, colocando a los pueblos y sus múltiples complejidades en el centro del debate, problematizando las formas de morir de distintas poblaciones y el proceso de  salud y enfermedad como un acto político y social.

Es interesante destacar la posición del doctor Allende, en el rescate a la valorización al campesino y la clase obrera como base fundamental de las estructuras que soportan a la sociedad.  En ese sentido, desde la perspectiva de los saberes y prácticas de las poblaciones vulnerabilizadas, los procesos actuales de destrucción de la agricultura familiar de la forma de sembrar con la introducción de agroquímicos y la destrucción del ambiente, tiene como resultado el impacto negativamente en las formas de alimentarnos.

En ese marco, en la teoría del shock de Naomi Klein (2007) podemos observar como las políticas neoliberales, transborda en el área de la salud, reduciendo las políticas públicas y colocando a la medicina y el alimento como mercaduría.  Con relación a eso, en el caso de Panamá, el impacto de la firma de tratados de libre comercio (TLC) entre Panamá y otros países, con la introducción de la cultura de comidas rápidas, alimentos preenvasados, platos precocinados, comidas instantáneas con alto contenido de grasa, sal, sodio, azúcar donde se desvaloriza la pequeña agricultura frente a la introducción de productos del extranjero.

Acompañado a lo enunciado en el párrafo anterior, la expansión de los desiertos alimentarios y una ruptura con la agricultura familiar y de pequeña escala produjo que miles de campesinos tuvieran pérdida de sus cultivos  o apenas  lo básico para sobrevivir, en ese sentido,  estudio realizado por  (Ruiz et al. 2023) evidencio que Panamá acompaña la tendencia internacional de consolidación de supermercados, como principales distribuidores de alimentos y productos agroindustriales, aumentando la asimetría de poder entre pequeños agricultores y grandes cadenas de supermercados del país.

¿Qué futuro nos espera si no actuamos ahora?

En estos momentos, resulta sumamente interesante rescatar el pensamiento de la medicina social latinoamericana principalmente en la actualidad de la región de América Latina, en donde encontramos una precarización de la salud pública y una desvalorización de los saberes de la medicina tradicional de los pueblos. Caso específico, fue evidenciado en la pandemia de COVID 19, en donde la búsqueda de la cura por medio de un dispositivo (vacunas) fue planteado como la solución, sin analizar los verdaderos problemas estructurales que vive la región, como la falta de las condiciones básicas de vida, agua potable, tratamiento de aguas servidas, acceso a alimentos saludables a bajo costo, contar con un sistema de atención primaria fuerte en infraestructuras y equipos de salud.

En tiempos de incertidumbres, debilitamiento de mercados financieros y de contradicciones sociales, dominados por un mundo globalizado y padronización de los mercados económicos por el capitalismo, debemos tener en confirmación el poder de la historia de los pueblos en salvaguardar los ideales de democracia y sobre todo de educación circular, donde colocamos a las poblaciones históricamente desfavorecidas en el poder social.

En este aspecto, como futuros profesores de la universidad de Panamá, lograr crear una cultura de intercambio de saberes, transdisciplinaria y construcción de conocimiento crítico, humanístico y social.

La autora es estudiante de especialización en Docencia Superior, Universidad de Panamá.

 

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

Buscador

Ingresa y escucha nuestros PODCAST



Click y Descarga Logo Oficial