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La Educación como Herramienta para el Activismo Positivo

Por: Katia Hurtado | Publicado el: 11 julio 2024



La educación es un instrumento poderoso y esencial en la promoción del activismo positivo que actúa como agente de cambio en las sociedades. Este es el principio que resuena en el legado de Salvador Allende, así como en el análisis crítico de Naomi Klein. Ambos nos proveen de elementos de fortaleza emblemáticos, de resistencia y resiliencia frente a diversas políticas socioeconómicas que afectan a las sociedades contemporáneas.

Salvador Allende, presidente socialista en Chile entre los años de 1970  a 1973, pronunció un influyente discurso el 2 de diciembre de 1972 en la Universidad de Guadalajara, México. En este discurso, Universidad Comprometida, subrayó la importancia de la educación superior en la formación de una sociedad justa y equitativa. Propuso un enfoque inclusivo y socialmente orientado a la educación para el desarrollo económico, criticando el rol pasivo y elitista de las universidades tradicionales y su desconexión con las necesidades populares que afectaban los pueblos latinoamericanos. Abogó por el compromiso de las Universidades con las transformaciones socioeconómicas, actuando como una fuerza de cambio en la sociedad.

Por otro lado, Naomi Klein, periodista y activista nacida en Canadá en 1970, publicó en 2007 su libro “La Doctrina del Shock”, el cual es un análisis crítico que denuncia una sociedad donde la desigualdad se profundiza por políticas impuestas en momentos de vulnerabilidad, analiza el impacto del neoliberalismo y describe cómo este aprovecha las crisis para implementar reformas que benefician a las élites económicas y políticas, quienes se valen de cualquier situación caótica para imponer políticas que perpetúan la desigualdad y el control de unos pocos.

Ambos autores destacan el rol crucial de la educación en la formación de una sociedad crítica y consciente. Allende proponía una educación al servicio de las transformaciones sociales y económicas y Klein muestra cómo la educación puede ser utilizada para perpetuar ideologías neoliberales y cómo las dificultades y desastres son utilizados para implementar el neoliberalismo.  Sin embargo, en sus similitudes, ambos coinciden en la necesidad de una educación que fomente el pensamiento crítico y la responsabilidad social.

El impacto de estos enfoques en las políticas públicas es significativo. El discurso de Allende influyó en las políticas educativas y sociales en Chile y América Latina en los años 70, promoviendo una mayor equidad y justicia social. Y “La Doctrina del Shock” ha influido en movimientos antiglobalización, en debates del rol del Estado en la economía, especialmente con escenarios de crisis y respuestas gubernamentales,  con reformas económicas profundas.

La relevancia contemporánea de estos enfoques es evidente en las luchas actuales por la justicia social y la soberanía nacional. En Panamá, por ejemplo, la sociedad ha mostrado una movilización activa contra políticas consideradas injustas, como las recientes protestas contra los contratos mineros. Estas movilizaciones reflejan la importancia de una educación que forme ciudadanos críticos, comprometidos con el bienestar de su sociedad. También, citamos la pandemia del COVID-19, que generó una crisis en la economía global, algunos gobiernos implementaron políticas de rescates financieros, mientras se reducían derechos a otros sectores y se aumentaba la vigilancia estatal. Aunque en mi comprensión, este último concepto, no pertenece al neoliberalismo impulsado por Milton Friedman, quien en su libro Capitalismo y Libertad, escrito en colaboración con Rose D. Friedman, describen  un sistema de libre mercado con mínima intervención gubernamental.

Sin embargo, tanto el discurso de Salvador Allende como el libro de Naomi Klein acentúan la importancia de la educación como herramienta para la transformación social. Ambos autores critican las estructuras de poder y abogan por una educación que promueva la justicia social y la equidad. Convergen en la idea de que las instituciones y  sociedad, deben asumir un papel activo y crítico frente a  políticas que amenacen el bienestar y los derechos, haciendo un llamado a la acción con responsabilidad social, fomentando el activismo y la movilización comunitaria.

Nosotros, futuros docentes Universitarios, debemos fomentar el pensamiento crítico en nuestros estudiantes e incentivarlos a formarse cómo profesionales éticos, todos actuando lo que profesamos, ser agentes de cambios a corto y largo plazo, teniendo como meta la equidad, vigilantes actores del bienestar de nuestra sociedad panameña, inspirados en estos enfoques y siguiendo también la célebre frase: “El ideal de la educación consiste en preparar a los hombres para trabajar unidos y con eficiencia por el bien individual y el bien colectivo”, expresada por el ilustre primer Rector de nuestra Universidad de Panamá, Dr. Octavio Méndez Pereira.

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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