Recapitulaciones sobre la Obra Literaria del poeta Federico Escobar
Sin que sea necesario usar una apariencia documental de manera libre, sistemática y con voluntad de estilo, en Panamá germina uno de los más notorios escritores de la época: Federico Escobar, 1861-1912. Destacado poeta, periodista y abogado, conocido por su activa participación en la política y su contribución a la literatura de del país. Humilde, pero lleno de virtudes, desde joven mostró una inclinación hacia las letras y la justicia. Sus estudios fueron efímeros, porque la Escuela Nocturna donde estudiaba, cerró a raíz de la Guerra que estalló en 1876. Posteriormente, Estudió Derecho y se graduó como abogado, lo que le permitió involucrarse en la vida política y social del país.
Se dio asimismo el mote de “El Bardo Negro”. A pesar de su origen humilde, fue desde 1890, una de las figuras más populares e importantes de las letras panameñas, tanto por sus obras como por su colaboración en muchos periódicos y revistas de inicios de la era republicana. Ferviente defensor de la separación de Panamá de Colombia y un activo participante en los movimientos independentistas de principios del siglo XX. Su implicación en la política lo llevó a ocupar diversos cargos públicos, aunque sus posturas críticas y su inclinación por la justicia social también le trajeron adversidades. Su obra poética se caracteriza por un profundo sentido patriótico y social, reflejando las inquietudes y esperanzas del pueblo panameño en una época de grandes cambios y desafíos. Entre sus obras más destacadas se encuentran poemas que exaltan la identidad y la lucha de Panamá por su independencia y progreso.
Escobar es uno de los autores nacionales que mejor refleja las circunstancias sociales y políticas de principios de siglo, y supo presentar con singular sencillez y espontaneidad el optimismo progresista de sus días y la dignidad de su raza. Esa misma capacidad y admiración por lo nacional, lo llevó a cantar las glorias locales y a practicar una poesía pintoresca y popular, basada en las costumbres autóctonas. A través de toda su obra poética hemos podido observar que deja inferir dos aspectos importantes, uno de combate y otro de dolor, el dolor de haber nacido pobre y negro. Exhibió obras en las que se destaca el orgullo por su profesión y raza, ideas políticas propias y su admiración a la típica mujer panameña, temas que se ponen de manifiesto en poemas como; Niebla, Rato de ocio y la Criolla panameña. Fue un hombre de su tiempo, es lógico que la vida de privaciones en que vivió le hiciera rebelarse contra la pobreza, la injusticia, la envidia, la ignorancia y la tiranía. En su composición titulada, “Riña de Gallos”, perteneciente al género ligero, retrata las costumbres de la época con mucho colorido. Es un romance que posee soltura y sencillez, pero muy extenso.
Desde sus tres fábulas; “El Sastre y el Aprendiz”, “El Ruiseñor y el Burro”, “Me Levita”, la ironía va dirigida contra los críticos necios. En el “paisano” hay una actitud irónica, es la parodia del escéptico, del solitario que, en su natural aislamiento, tiende a no darle valor a lo que ésta cerca, sino más bien lo ve desde un ángulo cómico; así se interroga el “Bardo Negro”: ¿quién me obliga a sufrir? Y agrega tomando seriedad “Una maldita rata que ha destrozado mi levita”.
La obra del poeta Federico Escobar, está llena de expresiones humorísticas y artísticas, en un estilo literario que le servía de ejemplo a mucha gente, en las etapas difíciles de su vida. Su ironía expresaba esas emociones que difícilmente podríamos expresar de otra manera. Sus fabulas adornan un lenguaje que adoptaba varios matices, que aún hoy, siguen evolucionando, en busca de constantes cambios que nos ofrecen los escritores de la época a los que buscamos desde el desahogo catártico para algunos lectores, hasta la proyección que escudriñamos desde un lenguaje visual. En “Una Rábula”, presenta una poesía artística, en que sus versos critican tinterillos a aquellas personas que son “rábulas”; es decir, abogados que no son doctrinarios. Hemos de ver, cómo se manifiesta su buen humor en la creencia religiosa, en la poesía “El Milagro del Santo”. Mordaz y satírico, defiende el idioma, es ocurrente con el amigo sin apellido, en su epigrama publicado el 19 de enero de 1903, en “EL Cronista”. Su aporte literario ha sido fundamental para la cultura panameña, ya que sus escritos y su participación en la vida pública ayudaron a moldear la identidad nacional. Sus poemas y escritos periodísticos siguen siendo estudiados y valorados por su contribución a la formación de una conciencia social y política en el país.
Federico Escobar falleció en 1912, dejando un legado significativo en la literatura y la política de Panamá. Su vida y obra continúan siendo una fuente de inspiración para generaciones de panameños, quienes ven en él un ejemplo de compromiso con la justicia, la independencia y la expresión libre del pensamiento.
La autora es Docente de la Escuela de Español de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá


