Mujeres en la construcción del Panamá de hoy
A través de la división sexual del trabajo se les asignó a las mujeres las tareas de reproducción en el ámbito doméstico y los hombres las productivas fuera del hogar. De tal manera que durante siglos estuvimos ausentes de la historia, la polÃtica, la economÃa, la ciencia, las artes y la cultura en general.
Afortunadamente con la lucha por los derechos civiles surge el feminismo que plantea nuevas interrogantes a los paradigmas establecidos en todos los ámbitos de la sociedad.
La perspectiva de género cuestiona el lenguaje, las categorÃas, los métodos y los supuestos que, por definición, hacen invisibles a las mujeres y a otras personas feminizadas por los imaginarios sociales y, de esta forma, borran voces, acciones, espacios y cosmovisiones de la mitad de la especie humana.
De esta manera las mujeres empezamos a ser visibles para las ciencias sociales, primero y luego para las restantes. Debo señalar entonces que nuestra sociedad ha sido construida por millones de mujeres amas de casa, miles de maestras que fue la primera profesión a la que tuvieron opción nuestras abuelas, miles de enfermeras que son las que sostienen el sistema de salud pública, y asà poco a poco se fueron incorporando las mujeres al llamado mundo público.
Las más conocidas, tal vez debido a las investigaciones realizadas, son las mujeres que lucharon por el derecho al voto, entre ellas Clara González junto a las que la apoyaron y Esther Neira de Calvo y su grupo que tenÃan diferentes posiciones polÃticas al respecto.
La primera panameña en obtener el tÃtulo de enfermerÃa fue Débora Ma. HenrÃquez, que llegó a recibir su diploma en enero de 1909 en la Cruz Roja de Bélgica, mediante una beca concedida por el Gobierno Nacional. La Escuela de Enfermeras se crea mediante el Decreto No. 61 del 14 de diciembre de 1908. En 1929, la Srta. Enriqueta Morales, fue la primera panameña que asume el puesto de directora de la Escuela de Enfermeras.
En el libro Pioneras de la ciencia en Panamá (CIEPS) se destaca a 24 ilustres panameñas. Contamos con una treintena de mujeres que han sido acreedoras al Premio Ricardo Miró, por nombrar algunas.
Deseamos proponer a la sociedad panameña, que se honre a estas mujeres ilustres, adjudicándoles sus nombres a calles, avenidas, auditorios, edificios, lo que no supone grandes inversiones.
Lo ideal serÃa que tuviéramos plazas y parques con nombres de mujeres destacadas, que las hay muchas, pero mientras tanto empecemos por nombrarlas en la nomenclatura de las universidades y la ciudad. Es hora de visibilizar a las mujeres que han hecho historia.
La autora es Directora del Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá
Â


