Una mirada del suicidio desde la Psicología Clínica
El 13 de abril del 2023 el diario El siglo publicó el artículo “¿Qué está pasando? Tres suicidios en menos de 72 horas”, haciendo eco de un dato de la realidad en salud mental en Panamá que nos debería preocupar a todos como población.
El 10 de septiembre fue designado como el “Día mundial para la Prevención del Suicidio” cuyo lema para este 2023 versa en “Creando esperanza a través de la acción”, Organización Mundial de la Salud 2023.
Al estudiar las muertes por suicidios nos encontramos con el hecho de que es un tema difícil, complejo, cargado de emociones encontradas, de mitos y realidades, de morbo y estigmatizaciones irracionales que han causado mucho daño a la hora de su estudio y, así, poder trabajar en su prevención. Como se trata de un problema de salud pública es necesario hablar de ello, estudiarlo y trabajar, arduamente, en su mejor manejo, desde las diversas ópticas socio emocionales posibles.
La Organización Mundial de la Salud define el acto suicida como “toda acción por la que un individuo se causa a sí mismo una lesión, con independencia del grado de intensión letal y que conozcamos o no los verdaderos motivos”. Esta definición plantea una acción autoinfligida, es decir tiene un carácter “voluntario”, no obstante, nos podemos preguntar si el individuo que sufre en esos momentos será, verdaderamente, “libre” para tomar semejante decisión.
Según la OMS (2023) se producen alrededor de 700 000 muertes por suicidio al año en todo el mundo, constituyendo una cifra sumamente alarmante dadas las condiciones de los decesos de estas personas que ha sido de “forma voluntaria”. Utilizamos las comillas para denotar el supuesto carácter voluntario junto al reconocimiento del sufrimiento y malestar psicológico que se ha tenido antes del acto.
Los estudios indican la presencia de trastornos psiquiátricos en un alto porcentaje de los casos de suicidio a nivel mundial. Rescatamos que las personas con ideación suicida se movilizan entre contenidos vinculados a la desesperanza, sufrimiento físico y/o emocional, estar en un callejón sin salida o bien sin luz al final del túnel, oscuridad total, entre otras aseveraciones que certifican un estado de malestar psíquico complejo.
El lema “Creando esperanza a través de la acción” (OMS, 2023), debe ser nuestro foco de trabajo. ¿qué podemos hacer, desde nuestro rol social, para favorecer una luz ante la oscuridad que hemos planteado? Todos podemos poner nuestro granito de arena a favor del lema y con ello aportar a la sociedad haciendo eco de nuestra salud mental. Implica partir de la idea que siempre se puede hacer algo, que hay salidas. De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española (2001) se debe entender la esperanza como “el estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos”, tiene mucho que ver con esa confianza de lograr una cosa o lo que se desea. Según Erikson (1950), la esperanza es la virtud más indispensable e inherente a la condición de estar vivo, que se debe lograr en esos primeros 18 meses de vida de una persona, producto del ejercicio entre la confianza y la desconfianza.
A continuación, señalamos algunos puntos que nos pueden ayudar a trabajar a favor de la esperanza activa, como son:
- Favorecer el cuidar y el ser cuidado. Hay que reconocer que, al tener estas ideas de muerte, un punto importante es acompañar (sanamente) al dueño de esos pensamientos. Acompañar no equivale a presionar que “se sientan mejor a favor de la vida”, es estar allí como persona significativa y de confianza, que no va a juzgar, regañar, presionar o ridiculizar.
- Favorecer el contacto con otros, mediante el compartir con alguien, un amigo, compañero, familiar, profesor o bien llamar a una línea de ayuda.
- Considerar el buscar apoyo tanto profesional como de aquella red social necesaria y que pueda sumar al bienestar.
- Evitar la presión por funcionar óptimamente. Esto se logra cuando asumimos que las personas, con estas ideas de muerte, están sufriendo y, por ende, no están en las mejores condiciones para funcionar en las diversas facetas de su vida.
- Tomar control de lo que se pueda, es decir de aquello que se puedo realizar y hacer a un lado lo que está fuera de control.
Finalmente, todos podemos hacer algo por las personas que nos comentan que consideran la muerte como solución a sus dificultades, con la premisa básica que “siempre se puede salir de ese pozo oscuro” y que siempre hay opciones.
La autora es Doctora en Psicóloga Clínica-Psicoterapeuta de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá.


